Filosofía en español 
Filosofía en español


Espiritualismo

Este término, generalizado por el eclecticismo francés de la pasada centuria, no siempre se usa con la debida precisión. Con mucha frecuencia se le confunde con el idealismo. En su acepción más genérica se aplica a toda doctrina opuesta al materialismo y al fenomenismo. En este sentido se puede hablar de un espiritualismos platónico, aristotélico, escolástico, cartesiano, leibniciano, berkeleyano, hegeliano. Pero en un sentido más estricto se aplica a las doctrinas filosóficas que, en el orden del ser, afirman la existencia de Dios eterno y absolutamente perfecto, causa primera inmaterial y libre del inundo material, y trascendente al mundo, y la naturaleza substancial inmaterial y libre del alma humana. En el orden del conocer, afirma el conocimiento suprasensible y universal de las cosas, la inteligencia reveladora del orden universal, del ideal y de los principios, de las causas y de los fines, esencialmente inmaterial e independiente intrínsecamente de las condiciones de la materia. Se opone a empirismo y positivismo. Por último, en el orden de la vida, afirma una vida humana superior a la material y a la que ésta sabe subordinarse, un fin último del hombre extramundano al que va encaminada la vida presente, un orden moral regulador de la conducta, una vida moral libre y responsable. Se opone a sensualismo, materialismo, inmoralismo, &c. La filosofía cristiana es esencialmente espiritualista. “Sólo dentro del espiritualismo pueden afirmarse sólidamente los ideales de la conciencia y de la vida humanas, los valores intelectuales, morales, religiosos y sociales; nada de esto subsiste fuera de él” (Vocabulario-Ideario, PP. M. Arnáiz y B. Alcalde). En la historia del pensamiento se destacan dos espiritualismos, cuya divergencia estriba en el modo de concebir el alma y en las importantes consecuencias que de este hecho se derivan. El espiritualismo escolástico, concibe el alma como forma subsistente inmaterial, pero destinada a la vez a informar, a dar ser y vida a un cuerpo; mientras que el espiritualismo cartesiano, identifica el alma con el espíritu (alma racional), llegando al extremo de afirmar dos mundos irreductibles, incomunicables, res cogitans y res extensa, con lo que confunde la extensión con la materia misma, confiado en su cómodo pero falso criterio, de la claridad y distinción de las ideas. Leibniz y la mayor parte de los espiritualistas contemporáneos, a excepción de los escolásticos, se inspiran en esta concepción dualística cartesiana de la naturaleza humana (v. Descartes). Véanse los tratados de Psicología metafísica, Historia de la Filosofía y Teodicea.