La phi simboliza la filosofía de tradición helénica, la ñ la lengua española Proyecto Filosofía en español
Antonio de Guevara 1480-1545

Oratorio de religiosos y ejercicio de virtuosos

Capítulo XXX
Que el siervo del señor debe siempre ir a comer al refictorio, y huir del hospicio.


Que autem sunt a deo: ordinata sunt: decía el apóstol escribiendo a los romanos en el capítulo decimotercero, y es como si dijese: Habéis de saber vosotros los romanos, en cómo todo aquello que es de Dios, y está dedicado a Dios, todo va con su eterna sabiduría medido, y está con su infinita potencia enibelado: por manera, que ado nuestro Dios pone la mano, y en todo aquello que él toma a su cargo, es imposible desenivelarse, y mucho menos desconcertarse. En el capítulo dieciocho del Éxodo, mandó Dios a Moisés, que en doce piedras muy preciosas y muy ricas pusiese los nombres de los doce hijos de Israel, y que los escribiese y esculpiese: no como a Moisés se le antojase, [LVIIIv] sino como Dios se lo mandase: es a saber, que a los primeros que primero habían nacido, los pusiese en el principio, y a los que a la postre habían nacido escribiese al cabo. También se escribe en el XL capítulo del mismo libro, que acabado el tabernáculo y el candelero que había de alumbrar en el santuario, puso en él el santo Moisés todas las velas y candelas por su orden y concierto: es a saber, que todas las gruesas puso en lo más alto, y todas las más delgadas en lo más bajo: por manera, que en aquel candelero era más de mirar la orden que tenía, que no el precio que valía. En el tercer libro de los reyes se lee también, que la curiosa reina de Saba más se espantó del concierto y orden que tenía Salomón en el servicio de su mesa, que de cuanto oro y plata vio en su casa.

Destos tan notables ejemplos podemos padre mío colegir, cuán enemigo debe ser el señor de las cosas mal ordenadas, y cuán amigo de las que están concertadas: pues loa y aprueba la escritura sacra, no sólo las candelas que ardían en la sinagoga, mas aun la orden y concierto, que tenía Salomón en su despensa. ¿Qué otra cosa son las candelas puestas por orden en el tabernáculo, sino los monjes y religiosos que viven por concierto en su monasterio? ¿No quería el señor que hubiese desorden en el escribir de los nombres en la antigua sinagoga, y ha de querer que haya desorden en el vivir de los religiosos en la Iglesia? Pues dice el santo apóstol, que todo lo que es de Dios tiene en sí muy grande orden y concierto: dime yo te ruego, cuyo por ventura será lo mal ordenado y desconcertado sino del demonio. Poniendo el santo Job la diferencia que hay entre los siervos del señor, y los siervos del demonio, y cuanto va de los que están en el cielo a los que están en el infierno dice: Ubi nullus ordo sed sempiternus horror in habitat, y es como si dijese: En la casa de Satanás, y en la familia de Barrabás todos viven desordenados, y todos andan descontentos: porque así como el señor quiere que todas sus ovejas pazcan juntas, así el demonio quiere que todas sus cabras anden derramadas. Así como Cristo es padre de la verdad, y el demonio padre de la mentira, así también Satanás es caudillo de la discordia, como lo es Dios de la concordia: y de aquí es, que todo lo bien ordenado se llama y es religión: y todo lo mal ordenado y desordenado, no es religión sino confusión. Por lo que el santo Job ha dicho aquí, y por lo que el santo apóstol ha dicho arriba, puede cada uno conocer de sí mismo, si es de la congregación del demonio, o si es de la sagrada familia de Cristo: pues Cristo a todos los que tiene por siervos, trae ordenados y hermanados: y el demonio a todos los que tiene por sus familiares amigos, trae desordenados y enemistados.

Los sagrados apóstoles en su colegio, y los santos discípulos en la primitiva Iglesia, juntamente comían, juntamente andaban, juntamente moraban, y juntamente oraban: y de aquí es, que el malaventurado de Judas, como una vez se extrañase de la compañía de los de su colegio, paró en negar y aun vender a su maestro Cristo. Deste ejemplo nos hemos de espantar, y en él nos conviene mucho avisar, para que nadie ose en la religión ausentarse del cuerpo de la comunidad, ni ose procurar para sí alguna singularidad: porque el demonio es muy cobarde para tomarse con muchos, y tiene muy grande ánimo para el que halla a solas. A nuestra [LIXr] madre Eva a solas la tomó en paraíso, al santo Job a solas le lastimó en el muladar, y al bendito Jesús a solas le tentó en el desierto, y al infeliz Judas a solas le engañó fuera de su colegio: en los cuales ejemplos se nos da a entender, que a la hora que el religioso se aparta de seguir con sus hermanos las comunidades, luego es con él el demonio y sus tentaciones. Adversarius vester diabolus tanquam leo rugiens circuit, querens quem devoret, dice el apóstol, y es como si dijera: Velad y orad hermanos míos de noche y día: porque el demonio vuestro mortal enemigo hora ni momento no deja de seguir y acechar a alguno, por ver si le podrá hacer caer en algún pecado. Mucho es aquí de ponderar, que no dice el apóstol, circuivit querens quos devoret, sino que en singular y en particular dice, circuit querens quem devoret: es a saber, que anda el demonio buscando, no a muchos que tiente, sino a uno que engañe. Muy bien dice en esto que dice aquí el apóstol, pues hemos firmemente de creer, que el demonio tarde o nunca entra en el coro adonde todos cantan, ni hay forma en el oratorio ado todos oran: y que por otra parte no se aparta del monje que anda comiendo por los rincones, y anda murmurando por los corredores. Cuando el profeta dice, ecce quam bonum et quam jocundum, sé que no loa ni alaba al andar, y el estar, y el comer el monje solo: sino que loa y aprueba el ordenarse todos juntos en el convento: en lo cual se nos da a entender, cuán amigo es el señor de la comunidad, y cuán enemigo de toda singularidad.

Todo esto decimos padres míos para avisaros y amonestaros, que pues el señor os llamó a la perfección de la religión y compañía de tan santa congregación, no se extrañe nadie de ir al coro, ni se aparte nadie de dormir en el dormitorio, ni ose comer nadie fuera del refictorio: pues nadie se puede llamar entero religioso, sino el que sigue la vida común del monasterio. De comer por los rincones, y aun de convidarte en los hospicios, te debes esquivar, y mucho dello huir: porque allende que aquello todo sabe a iregularidad, y a singularidad, darás a tus prelados materia de se enojar, y a tus hermanos ocasión de murmurar. Hablando más en particular, debe el siervo del señor, esforzarse de ir a comer y beber al refictorio todo el tiempo que se sintiere recio y sano: pues aquel lugar y no otro tiene dedicado la orden ado todos coman, como tiene el oratorio ado todos oren. Si es cosa monstruosa osar nadie fuera del altar celebrar, también es cosa escandalosa, el monje fuera del refictorio comer: porque si lo uno es en desacato de la sacra comunión, también es lo otro en detrimento de la sacra religión. Todo lo que los siervos del señor comen en el refictorio, ya sabemos que todo está de Cristo bendito, y que los prelados lo tienen para su consolación dedicado: de manera, que allí todo lo que se come se come sin vergüenza, y aun sin escrúpulo de consciencia. Ante todas cosas te aviso, que por más oficios que tengas en el monasterio, ni por más que te haya tenido tu prelado ocupado, no te asientes a comer en el refictorio, sin que aquel día hayas primero entrado en el coro, y que hayas rezado todo el oficio divino: porque el monje que va a la mesa sin rezar, es como el ladrón que come lo ajeno sin trabajar. Para cumplir el monje con lo que debe, poco es que rece lo que le manda su ordinario, sino que más y allende dello, ha de rezar por las ánimas de purgatorio: pues es obligado a condescender, no sólo a la devoción que [LIXv] tienen con su orden los vicios, mas aun a las memorias que dejaron en su monasterio los muertos. Ten también aviso, en que sino te tuviere ocupado el prelado, te vayas a comer con tiempo al refictorio: porque haciéndolo así, oirás la lección que leen, comerás más sazonado, darás a todos buen ejemplo, y no darás pesadumbre al cillerero, ni enojo al cocinero: los cuales nunca se acaban de quejar, de los que entran tarde a comer. Trabaja mucho por hallarte a la bendición de la mesa, cuando todo el convento la bendice: porque si has parado mientes en ello, primero dicen en la bendición benedic domine nos, que no benedic domine dona tua: es a saber, que antes bendicen a los religiosos que quieren comer, que no a los manjares que han de comer: la cual bendición es de creer que la da el señor de buena gana, pues por tantos buenos le es allí pedida.

Prosigue el autor la materia, y habla contra la soberbia y ambición maldita.

Entrando pues en el refictorio asiéntate ado te pusieren, y come de lo que te dieren: y ora sea poco, ora sea mucho, guárdate de mostrar algún descontentamiento dello: pues comes de lo que otros mejores que tú ganaron, y no de lo que tú a la orden trajiste. No tengas respecto a si te asientan más alto o más bajo que a otro monje del monasterio mostrándote agraviado, de que tomases tú el hábito primero que no el otro: porque no puede ser en el mundo igual vanidad, ni aun liviandad, que habiendo tú dejado toda tu reputación y honra por amor de Cristo, la vayas después a buscar en el refictorio. En los convites y regocijos del mundo, se suelen aun los muy vanos y mundanos rogarse y convidarse con las sillas y asientos: ¿y quieres tú siendo monje y retraído, sobre si te asentarás en el medio, o en el cabo de un banco, dar pena a tu prelado, y escandalizar a todo el monasterio? Los que en el mundo quieren ganar honra, gánanla trabajando, sudando, peleando, o navegando: y no como tú que la quieres ganar en el refictorio holgando y comiendo: la cual cosa es en sí tan mala, que aun de oírla parece cosa escandalosa: porque hasta hoy por leer y aun por oír está que algún hombre fuese muy honrado, no más de por tener algún horroroso asiento. Ya que quieras honra, mira que tú la has de llevar contigo, y no buscarla en el pozo del refictorio: porque el lugar se ha de preciar de ti, que no tu del lugar. Si te asientas bajo mereciendo estar en alto, lóante de humilde: y si te asientas alto mereciendo estar bajo, motéjante de soberbio: y de aquí es, que la honra es muy más seguro merecerla y no tenerla: que tenerla y no merecerla. Si procuras el mejor lugar del refictorio, por pensar que por eso te elegirán abad y prelado en el capítulo futuro, mucho vives engañado, y muy fuera vas de camino: pues que en las religiones bien ordenadas, y en los monasterios bien concertados, no eligen en su caudillo y prelado al monje que más presume, sino al que más merece: ni aun ponen los ojos en el que está más alto, sino en el que es más perfecto. No te aceviles en semejantes cenilidades, ni te apoques en semejantes poquedades: porque si presumes de hombre generoso, y de rostro vergonzoso, no se te dará más comer arriba entre los padres ancianos, que asentarse abajo entre los humildes novicios. Amant enim primos accubitus in synagogis:et voluntab oibus salutari in foro, decía Cristo predicando contra los fariseos, y es como si dijese: Cuando hablares y tratares [LXr] con los escribanos y fariseos, haced lo que os aconsejaren, y guardaos de imitar lo que hicieren: porque traen los hábitos de ovejas, y dentro tienen las condiciones de lobos: lo cual parece claro, en que se enojan y apasionan con todos, si en sus sinagogas no les dan los mejores asientos, y en las plazas no les llaman reverendos maestros.

Conforme a lo que aquí Cristo dice, y a lo que los ambiciosos también reprehende, bien osaremos decir, que el religioso claustral, que procura ser a todos los del monasterio antepuesto, y que en todas las congregaciones quiere en el mejor lugar ser asentado, que el tal no es de la Iglesia sino de la sinagoga, ni es religioso sino fariseo, ni aun es de Cristo sino delante Cristo: pues toma el camino de la ambición, habiéndole el señor llamado al de la perfección. Negarme has tú, que no vas por el camino de la ambición maldita: pues te asientas el primero en el refictorio, y entras el postrero en el oratorio: Dime yo te ruego pues no ven en ti los monjes ninguna particular abstinencia, ni ningún rigor en la disciplina: ¿porqué quieres que no te llamen, sin llamarte paternidad, o reverencia, y que tengan delante de ti la capilla quitada? Si eres ambicioso de honra, y si quieres que te tenga reverencia, entra primero en el coro, sal el postrero del oratorio, haz lo que te manda tu prelado, sal pocas veces del monasterio, sirve con caridad a los enfermos, ten paz con tus hermanos, hállate con todos en todos los trabajos: y desta manera serás de Dios amado, y de los hombres reverenciado. Ya puede ser que alcances en la orden algún oficio honroso y provechoso, ora con mañas que tengas, ora con dádivas que des: la cual honra y provecho podrás por algún Cristo entretener: mas es cierto que algún día tú y ello habéis de caer, y aun os habéis de perder: porque todo lo que en la religión no va fundado sobre verdad, sabe el señor disimularlo, mas no quiere sustentarlo.

En las divinas letras, y en el catálogo de los santos, no se da el mejor lugar al que es más anciano, sino al que es más virtuoso: lo cual parece claro en el gran patriarca Abraham, que es muy más antiguo que David: mas el santo evangelio no dice que Cristo es hijo de Abraham y de David, sino de David y de Abraham: de manera, que al más nuevo nombra primero, y al más viejo nombra al cabo. Sé que Ismael primero nació que no Isaac, y Esan primero nació que no Jacob, y Rubén primero nació que no Judas: mas en el registro de los santos, y en la preeminencia de los mayorazgos: los menores precedieron a los mayores, y fueron príncipes y señores dellos. Los gloriosos apóstoles Santiago y San Andrés primero fueron llevados al apostolado de Cristo, que no San Juan Evangelista: mas el evangelista San Lucas al Cristo de contar sus nombres, y darles en la Iglesia sus asientos puso al glorioso San Juan en el lugar segundo, aunque por su vocación no le cabía sino el cuarto. En aquella gran palabra de la viña, que Cristo predicó y aun declaró, por la divina boca fue determinado y sentido, que los jornaleros que fueron a trabajar ya que se quería poner el sol fuesen primero pagados, que no los que habían trabajado de sol a sol: y que en su Iglesia muchas veces harían de los postreros primeros, y de los primeros postreros.

De todos estos ejemplos podemos colegir, que nadie en la religión se debe espantar, ni escandalizar, si los prelados que la gobiernan, dan más alto asiento al que tomó a la postre el hábito, y confían algún oficio del que es en la religión más nuevo, pues no es cosa nueva en la sagrada escritura, y para poder hacerlo les da Cristo licencia. Desde los primeros discípulos de Cristo, se comenzó sobre los asientos el pleito: entre los cuales se levantó no pequeño [LXv] escándalo, sobre cuál dellos sería el prelado, y se asentaría en el lugar más honroso: sobre la cual contienda y porfía, dio Cristo por sentencia, que aquel sería acerca de Dios más quisto y más honrado, que con humildad sirviese, y no con soberbia se asentase. Como Cristo maldiga y descomulgue al que en la Iglesia levantare algún escándalo, ¿no te parece a ti hermano mío, que con justo título mereces ser descomulgado y maldito: pues por la poquedad de un oficio, y por la ambición de un asiento, tienes a todo el monasterio escandalizado? O tú hermano mío eres bueno, o tú eres ambicioso y malo: si te tienes por bueno y pacífico, y por otra parte pides algún oficio, o algún asiento honroso: ¿y tú no sabes que por sola esa ambición lo has ya desmerecido? Si por caso eres malo y derramado: porque quieres ocupar el lugar de un bueno: Y tú no sabes que desmientes a Cristo en procurar el lugar primero, aconsejando él en el evangelio, que nadie se asentase sino en el postrero: ¿No ves a la clara que el buen Jesús contra ningún vicio tanto predicó, ni ningún delito tanto reprehendió como fue el de la maldita presunción, y el de la descomulgada ambición y esto no obstante, apruebas tú lo que él condena, y condenas lo que él aprueba? Querer por una parte ser tenido por perfecto, y procurar por otra parte ser entre los hombres estimado y sublimado, no creas hermano que tales bestias como estas sufra Cristo en su colegio: Charitas non emulatur non agit perperam, non inflatur, et non est ambiciosa, dice el apóstol escribiendo a los de Corinto, y es como si dijese: El corazón cristiano y caritativo a nadie tiene envidia, a nadie hace daño, con ninguna cosa anda hinchado, ni de ninguna honra es ambicioso: por manera, que en la religión cristiana nadie tiene caridad, sino tiene humildad.

Mucho son de ponderar las dos palabras del apóstol, que dice, non inflatur, non est ambiciosa: es a saber, que el verdadero religioso, y aun el verdadero cristiano, donde quiera se halla, y con que quiera se contenta: mas el que es tocado de la vanagloria, y es muy ambicioso de la honra, no sólo es a todos penoso, mas aun él mismo de sí mismo anda descontento. ¿Piensas tú hermano, que no más de por que presumas mucho, hables mucho, reces mucho, te quejes mucho, y andes muy hinchado, y con el prelado muy amotinado, que por eso has de ser el mejor del monasterio: y ser entre todos el más libertado? Pues el prelado está en el lugar de Cristo, y es de creer que en la gobernación de la religión le alumbra el espíritu santo, debes hermano mío dejarte a su parecer, y asentarte ado te quisiere asentar: teniéndote por dicho y creído, que si no te sube a lugar más alto, que no debe haber en ti más merecimiento. Debes también considerar, que como los prelados son padres de todos, así tienen de cumplir con todos: a cuya causa y razon, miran a los que en sangre son ilustres, tienen respeto a los que en letras son preeminentes, y consideran a los que en oficios de la orden han sido más trabajadores: y aun a los viejos que de canas están más cargados: para que conforme a la calidad de cada uno, se señale en el capítulo y en el refictorio el asiento. El monje que anda alterado, y vive en el monasterio aburrido y descontento, no más de porque le quitaron algún oficio, o no le dan a su voluntad el asiento: no es menos, sino que le trae muy a su mano el demonio, y que le tiene por su muy familiar amigo y discípulo: porque así como la humildad es la llave que cierra en sí todas las virtudes, así la ambición es la puerta por donde entran al corazón todos los vicios.

A este propósito dice San Bernardo en una epístola. Así como de la raposa se ha de presumir toda ruindad, y de la oveja [LXIr] toda simplicidad, así del monje ambicioso se ha de sospechar toda maldad, y del monje humilde se ha de presumir toda bondad. También decía Basilio estas palabras: Al monje derramado recójale, al monje incontinente enciérrenle, al monje parlero refrénele, al monje voraz absténganle, al monje impaciente castíguenle, al monje perezoso anímenle: mas al monje presuntuoso y ambicioso alancénle y despídanle: porque a un discípulo de los discípulos de Cristo oí yo decir, que ningún vicio abastaba a perder la religión, si no era el vicio de la ambición. En el libro de la vida solitaria están también escritas estas palabras: Cuando algún monje se desmesurase a pedir a su abad, que le deje morar en alguna particular celda, o le pidiere alguna particular cogulla, o le importunare para salir del monasterio, o sintiere de él que es ambicioso o codicioso: debe el tal monje apartarle luego del convento, y alanzarle del oratorio: pues el tal más está para llorar que no para orar. San Agustín escribiendo a los monjes ermitaños dice: Así como en la vieja ley no consentían en los reales y pueblos, que estuviesen hombres leprosos:así en los yermos y monasterios no han de consentir que moren monjes ambiciosos y superbos: porque sin comparación son más tolerables los que están heridos de lepra, que no los que son muy ambiciosos de honra. Conforme pues a los dichos de estos santos mucho nos hemos de guardar, y muy poco hemos de confiar del monje sedicioso, y del fraile ambicioso: porque del tal podemos, y aun piadosamente creer, que por salir con un pundonor de honra, posporna a Dios y a su consciencia.


{Antonio de Guevara (1480-1545), Oratorio de religiosos y ejercicio de virtuosos (1542). El texto sigue la edición de Valladolid 1545, por Juan de Villaquirán, 8 hojas + 110 folios.}

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