Adaptación de la traducción de Pedro Simón Abril
Ediciones Orbis (Historia del Pensamiento), Barcelona 1985, 2 vols.
Aristóteles, Política, Ediciones Orbis (Historia del Pensamiento, nº 99 y 100), Barcelona 1985, 2 vols. Volumen I [libros 1-4], 223 págs., ISBN 84-7634-341-8 (DL B-30.645-1985); vol. II [libros 5-8], 160 págs., ISBN 84-7634-342-6 (DL B-30.645[-1985]).
En la cubierta se dice: «traducción de Pedro Simón Abril.» La página de créditos de cada tomo precisa: «Título original: ΠΟΛΙΤΙΚΩΝ. Adaptación de la traducción de Pedro Simón Abril de 1584: Antonio Alegre Gorri, Juan Santolaria Arrontes, Montserrat Lavado Fau. Introducción: Antonio Alegre Gorri. Dirección de la colección: Virgilio Ortega.»
El texto de la traducción de la Política por Pedro Simón Abril, publicado en Zaragoza en 1584 y semiolvidado durante siglos, fue «refundido» por Jesús Gil y Calpe en la edición de Prometeo (Valencia 1925, de donde pasó a las ediciones de CIAP y Nuestra Raza) y cuatrocientos años después de su publicación original «adaptado» para esta edición de 1985 (pág. 22):
«La presente edición es la primera traducción directa del griego al castellano, realizada por Pedro Simón Abril, y publicada en 1584. De esta traducción se han hecho varias reediciones, pero, que sepamos, todas son incompletas: se trata de reediciones abreviadas o resumidas, o ambas cosas, del texto de Pedro Simón Abril. Ofrecemos el texto completo de Pedro Simón Abril, no sólo la traducción, sino los resúmenes argumentales con los que preludiaba los libros de la traducción de Aristóteles. La adaptación ha sido hecha de la publicación de Zaragoza, Lorenzo y Diego de Robles Hermanos, 1584.
La grafía de los textos del siglo XVI es actualmente de difícil lectura; por ello la principal tarea ha consistido en actualizar la grafía, puntuación y ortografía. El estilo, sintaxis y vocabulario de Pedro Simón Abril han sido respetados totalmente, salvo en el caso de algún extraño anacronismo. Se podía haber retocado, o incluso corregido el texto en algunos momentos, pero hemos preferido no hacerlo, con el fin de rescatar la aún válida traducción de un gran humanista español del siglo XVI.
Se ha completado la traducción de Pedro Simón Abril con la numeración imprescindible de I. Bekker, lo cual mejora en gran medida la presente edición.
Antonio Alegre Gorri
Juan Santolaria Arrontes
Montserrat Lavado Fau.»
Las páginas 13 a 21 del tomo primero ofrecen la «Introducción» dispuesta por Antonio Alegre Gorri, «profesor de Historia de la Filosofía de la Universidad de Barcelona», organizada en los siguientes epígrafes: «Aristóteles: la teoría de la polis en su atardecer. El programa político. Rodeo histórico y vida de Aristóteles. La hora del atardecer de la polis. La teoría del término medio: el régimen mixto y la clase media.»
Índice de capítulos y argumentos
de los libros de la Política de Aristóteles
según la adaptación de Pedro Simón Abril
Libro primero: de los libros de república del filósofo Aristóteles. De la misma manera que una oración consta de vocablos, de sílabas y de letras, y una casa de aposentos, de maderos, de ladrillos, y de estas partes unas son cercanas al todo y otras están lejos de él y son como principios suyos, así también una ciudad se compone inmediatamente de barrios (aldeas), el barrio (aldea) de familias y la familia de hombres, los cuales, en cuanto al componer de la ciudad, son como primeros principios y elementos. Y puesto que ya en las Éticas y Morales ha tratado Aristóteles todo lo que toca a las costumbres de los hombres, viene ahora a constituir o componer su república, y antes de tratar del todo, que es la república, trata de las partes que son la familia y el barrio (aldea), y de la disciplina de regir bien una familia y de las partes de ella que son el marido, la mujer, los hijos, los criados, y del modo de ganar y cuántas especies tiene, como por sus capítulos se verá más a las claras.
Libro segundo: de los libros de la disciplina o gobierno de república del filósofo Aristóteles. Sentencia es muy averiguada por Aristóteles en los libros del arte de demostrar, y recibida y aprobada por todos los varones doctos, que las ciencias y artes procedieron de la consideración de las cosas particulares, porque considerando los hombres lo que en ellas ordinariamente sucedía y lo que sin ninguna certidumbre de orden y concierto, distinguieron lo necesario de lo contingente y de aquello hicieron ciencia y de esto opinión y conjetura. De esta manera, de consideraciones particulares de enfermedades, hicieron los médicos en su arte precepto y doctrinas universales. De esta manera, aquel afamado pintor Zeuxis, habiendo de pintar el rostro de Venus a los crotoniatas según su gentílica superstición, escogió de todas las doncellas de aquella ciudad las más hermosas, para remedar con el pincel en su dibujo las particulares gracias que en ellas hallase de hermosura. Este mismo modo de filosofar sigue Aristóteles en su segundo libro de república, porque después de que en el primero ha tratado en suma lo que pertenece al gobierno y regimiento de la casa ofreciendo la manera de tratar del gobierno público, considera las repúblicas más célebres que en su tiempo se hallaban, como la de los lacedemonios, la de los cretenses y candiotas, la de los cartagineses (porque los romanos en aquel tiempo no tenían aún nombre fuera de Italia) y también las repúblicas escritas por varones sabios como la República que Sócrates finge en los libros de Platón y declara lo bueno o malo que había en cada una, como quien hace anatomía de muchos cuerpos humanos para entender la naturaleza de ellos, para que de esta manera pueda mejor él después fundar en los otros libros su doctrina de república.
Libro tercero: de los libros de república del filósofo Aristóteles. Ya que Aristóteles en el primer libro ha tratado de la disciplina familiar y en el segundo ha hecho anatomía de muchas repúblicas para ver el bien o mal que había en cada una de ellas y tomar de allí experiencias de las cosas que pretende tratar en el discurso de su obra, viene ahora, en el tercero, a tratar de la disciplina general de la república sin particularizar a ésta ni a la otra. Primeramente procura declarar qué cosa es república, y cuál república es una y cuál muchas, cuántas maneras hay de gobierno y cuáles son buenas y cuáles viciosas y otras cosas que a este propósito pertenecen, como se verá en el proceso de este libro.
Libro cuarto: de los libros de la república del filósofo Aristóteles. Después de que en el tercer libro ha declarado Aristóteles qué cosa es la ciudad y qué el ciudadano, y cuál es su virtud, cuál ciudad es una y cuál no, cuántas maneras hay de público gobierno, qué fines tiene cada una de ellas, quién es razón que tenga el señorío de la ciudad, conforme a qué exceso se han de repartir las honras públicas y cargos, y cómo se ha de regir un reino, y las diferentes maneras que hay de él, en el cuarto trata de las otras dos especies de gobierno que son la aristocracia y la que usurpándose el nombre común de todas se llama República, y juntamente con esto de las cosas anexas a ellas, como se verá por la experiencia.
Libro quinto. Dijimos en lo pasado que la ciencia de gobernar bien una república es muy semejante a la de gobernar un cuerpo humano y a la que llamamos medicina. Pues bien, esto se verá aquí más claramente a causa de lo que el filósofo trata en este libro. Así como los médicos declaran, primero, la compostura o constitución del cuerpo humano y, después, las enfermedades en las que puede caer, para, finalmente, dar reglas para la conservación de la salud del cuerpo en cualquier manera de hábito que tenga, así también el filósofo, después de que ya en lo pasado declarase lo que toca al asiento y fundación de una república según sus diversas especies, trata ahora, en este libro, de las alteraciones que en ella suelen acaecer (y que son como enfermedades) y de las causas de donde proceden y de cómo se han de remediar, conservar y regir cada una de las especies de república de manera tal que duren muchos años.
Libro sexto. De todas las maneras de gobierno público, cómo se fundan, cómo se estragan y sobre cómo se han de conservar, es algo de lo que ya se ha tratado, pero como en estas cosas hay tantos senos y rincones que considerar, toma el filósofo a tratar en este libro de las dos maneras de gobierno, democracia y oligarquía, y especialmente de la primera y de lo que toca a los repartimientos de magistrados.
Libro séptimo. En cualquier cosa en cuya perfección hay latitud de más y menos, hay siempre algún término y remate que, en aquel género, tiene el exceso a donde se puede extender la tal naturaleza, el cual es como regla de las cosas de aquel género para el juzgar cuál es más perfecta y cuál menos. Esto, que dicho en común parece oscuro, se entenderá claramente mediante un ejemplo. Lo blanco es cosa que en su ser tiene latitud de más y menos, pues hay unas cosas más blancas y otras menos, y como este proceso no puede durar infinitamente (porque la naturaleza de las cosas tiene fin y término), alguna cosa ha de ser extremadamente blanca y que hasta allí se pueda llegar, supongamos en este caso, la blancura de la nieve. Las demás cosas serán tanto más blancas, cuanto más se aproximen a la blancura de la nieve. Esto mismo ocurre en lo que se refiere a la salud de nuestros cuerpos, pues hay un perfectísimo temperamento al que los médicos llaman cuadrado y al cual, cuanto más semejante fuere cada uno de los demás, tanto será más perfecto. Aplicando, pues, a nuestro propósito este documento general, debemos entender que a ninguna de las repúblicas que hasta ahora Aristóteles ha propuesto, se le puede llamar perfecta; antes bien, cada una de ellas tiene sus faltas, unas más y otras menos. Por ello, pretende ahora, en este libro, proponer una muy perfecta forma de república y que sea como regla de todas las demás, a la cual, la que más fuere semejante, más será perfecta. Trata, pues, del perfecto fin de la ciudad, de las condiciones que ha de tener, de los términos, de la disciplina de los ciudadanos, si es mejor la ciudad marítima o mediterránea, y otras cosas graves y de muchos tomos, como por el mismo texto se verá...
Libro octavo. Presupuesto por el libro que ha de haber doctrina para los niños que se hayan de criar para buenos ciudadanos, el filósofo trata en este libro sobre qué doctrinas se han de ejercitar, cómo han de ser ordenadas, y cuáles han de ser preferidas a otras.
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