Editorial Mercurio (Biblioteca Leo, nº 28), Lima 1990
Aristóteles, La Política, Editorial Mercurio, Biblioteca Leo, nº 28, Lima 1990, 195 págs. + 3 hojas sin numerar + 7 «láminas» intercaladas [con papel de la misma calidad que el resto del libro]. En la portada figura un dibujo [se supone que de Aristóteles] y se precisa: «Con introducción y estudio analítico. Láminas a color.» En la última página dice el colofón: «Este libro se imprimió en los Talleres de la Empresa Editorial Litográfica 'La Confianza' S. A. Los Negocios 182, Surquillo. Teléfono: 413919. Lima. Perú. R. I. 8610. 1990.» Página 4: «Pequeña biografía de Aristóteles»; páginas 5-7: «Presentación editorial»; páginas 9-195: texto de La Política; cuatro páginas sin numerar: «Índice».
Se trata de una reimpresión de la edición de esta obra publicada por la misma Editorial Mercurio de Lima en 1970 (como nº 2 de su Biblioteca Zeus, en la que fue reeditada hacia 1983); y que en 1987 fue incorporada por la Editorial Mercurio a su Biblioteca Leo, con el nº 28. Esta edición de 1990 sería por tanto, a lo menos, la cuarta realizada por Editorial Mercurio de La Política de Aristóteles.
No figura en esta edición referencia alguna a la procedencia del texto en español que se ofrece de Aristóteles, ni el nombre del traductor, ni el del autor de la «Pequeña biografía de Aristóteles» o los comentarios que figuran en la parte posterior de las láminas que acompañan al texto. Los ocho libros de La Política se ofrecen ordenados al modo moderno a [12378465], encabezados por un sumario y divididos en 73 capítulos.
Llaman la atención en esta edición las «Láminas a color» que ilustran el texto. Técnicamente son láminas, en tanto que no cuentan en la paginación general del libro, aunque como utilizan el mismo papel que el resto de la obra, aparentan ser páginas ocupadas enteramente (a sangre) por un dibujo impreso «a color» (un solo color, el rojo) que en su reverso ofrecen un texto con el título y la glosa correspondiente. Aunque en la edición no se hace mención al autor de los dibujos, en algunos se pueden distinguir abreviaturas de la firma del artista, Sergio Barrón, cuyas ilustraciones decoraron en los años setenta varios otros libros de la Editorial Mercurio.
De las ocho láminas presentes, al parecer, en la edición de 1970, se reproducen siete en esta de 1990 (en el índice figuran, en el lugar correspondiente, los nombres de esas láminas, de la «Lámina 2» a la «Lámina 8» –la lámina 7, que según el índice debiera acompañar al capítulo VII:1, de hecho está colocada a la altura de IV:4–). Los asuntos de estas siete láminas son los siguientes: 2. Ciudad, República, Estado; 3. Virtud de mando y de obediencia; 4. La mejor forma de gobierno; 5. La educación común; 6. Formas de oligarquía; 7. La libertad: principio fundamental; 8. Revoluciones en las oligarquías. Para evitar al lector una descripción de tales láminas, que de forma tan peculiar caracterizan esta edición de La Política de Aristóteles, nos limitaremos a reproducir un par de ellas con sus respectivos textos:
«La libertad: principio fundamental
El principio fundamental del gobierno democrático es la libertad, pues se dice que es el único régimen en que los ciudadanos gozan de ella. La libertad, dicen, es el objeto que persigue toda democracia; pues bien, uno de los caracteres esenciales de la libertad es que todos los ciudadanos, por turno, manden y obedezcan: el derecho o la justicia en un Estado popular consiste en la igualdad para todos, sin ajustarla al mérito. Según esta concepción de la justicia, es forzoso que la soberanía esté en la masa del pueblo y que lo que él decrete sea definitivo como inapelable y justo. De esto resulta que en las democracias, puesto que todos los ciudadanos son iguales en derechos, tienen más autoridad los pobres que los ricos, porque son en mayor número y sus decisiones tienen fuerza de ley. Es este un signo característico de la libertad, y así definen la República todos los partidarios del Estado popular. Otro de sus caracteres es vivir cada uno como quiere, pues el resultado de la libertad es ése; precisamente la marca distintiva del esclavo es no poder vivir como le parezca bien.» [Lamina 7.]
«Revoluciones en las oligarquías
Suele haber revoluciones en las oligarquías, lo mismo en tiempo de guerra que en tiempo de paz: durante la guerra, porque la desconfianza que a los oligarcas les inspira el pueblo hace que recurran a tropas mercenarias, y el jefe que las manda puede apoderarse del gobierno y establecer la tiranía, como hizo Timófanes en Corinto. (Era hermano del célebre Timoleón, libertador de Siracusa. Nombrado general de los soldados extranjeros a sueldo de Corinto, sedujo a estos mercenarios y proclamó su propia tiranía. Su hermano al saberlo se indignó, trató de que él mismo devolviera su libertad al pueblo y no fue escuchado. Entonces Timoleón se presentó con dos amigos a casa de Timógenes, repitió sus consejos y sus ruegos y volvió a ser desoído. A una señal suya, los dos amigos mataron a Timógenes. El pueblo de Corinto aplaudió la muerte del tirano; pero su hermano, lleno de dolor, se retiró de la vida pública. No salió de su retiro hasta veinte años después, para derribar la tiranía de Dionisio en Siracusa). En tiempos de paz, porque los oligarcas, además de desconfiar del pueblo también desconfían unos de otros, lo que les obliga a entregar la defensa del Estado a soldados extranjeros con un jefe que no sea de ningún partido, quien acaba a menudo por ser árbritro de las dos facciones opuestas.» [Lamina 8, colocada al final, justo antes del índice.]
Vuelvan a mirarse esos dibujos y vuelvan a leerse esas glosas procurando el lector ambientarse en el Perú de 1970, cuando fueron inicialmente publicadas. El foquismo había quedado atrás (sólo cuatro años antes los análisis teóricos de Américo Pumaruna –clandestino pseudónimo de Ricardo Letts Colmenares– eran difundidos en 1966 desde París, por Cuadernos de Ruedo Ibérico: «Perú: revolución, insurrección, guerrillas», y en 1967 desde La Habana, abriendo el primer número de Pensamiento crítico: «Perú: revolución, insurrección, guerrillas») y Perú enfrentaba un esperanzador proceso revolucionario vertebrado directamente por su ejército, que había derrocado el 3 de octubre de 1968 a Fernando Belaúnde Terry, asumiendo el poder la Junta Militar Revolucionaria presidida por el general Juan Velasco Alvarado (hasta el golpe militar incruento de 29 de agosto de 1975; treinta años después, en julio de 2005, el presidente venezolano Hugo Chávez afirmó en Perú que «Velasco –igual que el Che Guevara– se enfrentó al imperialismo en defensa del pueblo»). En 1968 había publicado Editorial Universo en Lima, con prólogo de Augusto Salazar Bondy, una edición algo más académica de La Política (de la que aparecieron reediciones en 1971, 1974, 1976, 1977 y 1980). Pero esta edición ilustrada de 1970 tenía voluntad más mundana: a través de sus atractivas imágenes pretendía sin duda favorecer la «ilustración» de sus lectores en las bondades de una política revolucionaria libertadora nacional populista. Aristóteles al servicio de la revolución. Al fin y al cabo el Diccionario filosófico soviético de Rosental & Iudin, ampliamente difundido entonces en español, ofrecía un Aristóteles ensalzado por Marx y por Lenin, mientras que el idealista Platón no pasaba de ser un «representante de la aristocracia ateniense» que esbozó «la imagen de un Estado aristocrático ideal del que era premisa básica el trabajo de los esclavos». (Por entonces un profesor de filosofía peruano, Abimael Guzmán Reynoso, que había dedicado su tesis a estudiar el tiempo y el espacio en Kant, tras imbuirse de Mariátegui y Mao comenzaba a diseñar el sendero luminoso que le transformaría en Presidente Gonzalo.)
La «Biblioteca Zeus»
La Editorial Mercurio inició esta colección en 1970 para publicar en ediciones populares ilustradas clásicos de interés filosófico. No duró mucho tiempo, aunque sus títulos conocieron varias reediciones a lo largo de los años setenta y primeros ochenta. Sus ediciones fueron luego incorporadas a la «Biblioteca Leo»:
La «Biblioteca Leo»
La Editorial Mercurio inició esta colección en 1968 inicialmente para publicar en ediciones populares ilustradas clásicos literarios. Se mantuvo durante dos décadas y sus títulos conocieron abundantes reediciones hasta inicios de los años noventa. A finales de los años ochenta incorporó las ediciones de la Biblioteca Zeus, y se observa una mayor presencia de asuntos peruanos (hacemos figurar la fecha de la primera edición o de la más antigua localizada):
Pequeña biografía de Aristóteles
Aristóteles, padre de la Filosofía, nació 384 años antes que Jesucristo, en Estagira, ciudad de la Calcidica, muy distante de Atenas y ubicada en territorios del rey de Macedonia. Vivió, pues, en el período histórico en que la hegemonía macedónica se extendía a toda Grecia.
Hijo de Nicómaco, célebre médico de cabecera del rey Amintas II (padre de Filipo de Macedonia) y supuesto descendiente de Esculapio; y de Festia, nativa de Calcis, en Eubea, donde moriría Aristóteles. Este quedó temprano huérfano de padre y, poco después, de madre. Educado por su tutor Próxeno de Atarnea.
A los 17 años de edad, Aristóteles marchó a Atenas, ingresando como alumno a la Academia de Platón, donde permaneció 20 años, hasta la muerte del maestro.
En 343, Filipo de Macedonia recurre a Aristóteles para la educación de su hijo, el futuro Alejandro Magno, de trece años, entonces. Nada se sabe de la enseñanza impartida. Tan solo en 336, Filipo de Macedonia muere asesinado, Alejandro sube al trono y prepara la expedición a Oriente. Aristóteles acude a Atenas, donde abre escuela en el barrio del Liceo.
En 323, Alejandro muere; el partido antimacedónico levanta cabeza y Aristóteles es considerado sospechoso. Demófilo lanza contra el filósofo acusación de impiedad. Aristóteles recuerda la condena a Sócrates y sintiéndose amenazado se refugia en Calcis de Eubea, ciudad natal de su madre. Allí muere a los sesenta y tres años, en 322, año en que se suicidó Demóstenes.
Presentación editorial
Editorial MERCURIO S. A., por intermedio de su Biblioteca LEO, ofrece al culto público de habla castellana, La Política de Aristóteles, padre de la Filosofía contemporáneo de Demóstenes y discípulo de Platón, nacido 384 años antes de Jesucristo. Figura cumbre de la filosofía griega, para muchos críticos superó a su maestro; pues, según tradición, Aristóteles abandonó la Academia como su adversario. Inclusive en muchas de sus obras, lo refuta, aunque sin maledicencia.
Platón, el maestro, en cambio le llama «la inteligencia de la escuela». Aunque algunos comentaristas ven, en ciertos diálogos de Platón, alusiones a críticas que Aristóteles formulara al maestro.
Aristóteles es, sin duda alguna, el más genial de los filósofos antiguos, anteriores y posteriores a él. Se considera dueño de todos los conocimientos de la época: medicina, historia natural, matemáticas, astronomía, economía, política, literatura, &c. Crítico de insuperable dialéctica, gran psicólogo, teólogo y metafísico.
Los propios escritores griegos casi no mencionan La Política de Aristóteles, quizás porque está casi enteramente consagrada a refutar a la República y las Leyes de Platón.
La Política es un compendio de lecciones, un verdadero texto de enseñanza, recopilado por sus discípulos, sin que el maestro hubiera pensado nunca hacer, de tales apuntes, un libro. Y esto parece verosímil, pues la obra contiene frases más propias de una lección verbal que de tratado escrito. Aunque los manuscritos de Aristóteles, carcomidos por la humedad y los insectos, fueron desenterrados después de dos siglos por Apelicón, «más bibliófilo que filósofo», fueron sepultados en su biblioteca sin darlos a conocer a nadie, de allí pasaron a Roma; los menciona Cicerón, sin referirse a La Política.
Así durmieron algunos siglos las obras de este griego genial, hasta que, en 1281, en plena Edad Media, se les tradujo al latín. Desde entonces se consideró a Aristóteles autoridad infalible en todo lo que llamamos ciencias morales y políticas; como la Biblia, en materia religiosa. Otra traducción, mejor que la primera, acrecentó el número de conocedores y admiradores de Aristóteles, entre los que destacó Maquiavelo, notable autor de El Príncipe, quien inmortalizó al tirano que describe Aristóteles.
Lo más admirable del filósofo estagirita es que, sus juicios de hace veinticuatro siglos, parecen emitidos hoy. Cuestiones que todavía se discuten, problemas de perfecta actualidad, fueron estudiados por el inmortal filósofo y a menudo resueltos en el sentido en que hoy los resuelven los sociólogos más avanzados. Expone juicios que, si entonces fueron acertados, igualmente lo son en nuestros días; combate la tiranía en todas sus formas; dando a entender que toda autoridad supone tiranía. Combate la democracia lo mismo que la aristocracia; él se define mesócrata.
El padre de la filosofía no era ateniense ni espartano; y aunque súbdito del rey de Macedonia, vivió entre las atenienses y los conocía a fondo. Admirador de aquella democracia, a pesar de sus defectos y revoluciones; donde Platón solo veía demagogia disolvente; Aristóteles vio el alentar de un pueblo amigo de las artes y de la libertad.
La influencia de Aristóteles, cuyo saber cubría todos los campos, ha sido enorme en el curso del filosofar ulterior; para prueba, basta la filosofía escolástica medieval que lo reconoció como indiscutida autoridad.
Aristóteles representa el punto decisivo de la ciencia y filosofía clásicas, a las cuales contribuyó con su pensamiento excepcional y su investigación acuciosa y sistemática. Sus obras constituyen la enciclopedia del conocimiento de entonces, vitalizada por una doctrina universal que la sustenta y vertebra, la doctrina filosófica del conocimiento, del mundo, el hombre y Dios, constituyendo el más valioso de sus aportes.
La Política consta de 8 libros, que tratan desde la formación y organización de la Sociedad y el Estado hasta el esclarecimiento de los diversos tipos de gobierno, temática que tanto interesó a los pensadores de antaño. Sócrates, Platón y ahora Aristóteles, nos ofrecen visión admirable de lo que significa y representa el esfuerzo máximo y mejor logrado para estructurar una concepción del universo realista.
El célebre fresco de Rafael: Platón señala el cielo, mientras Aristóteles, la tierra; gesto alegórico que ilustra muy claro una de las mejores interpretaciones plásticas de la oposición entre platonismo y aristotelismo.
Editorial MERCURIO S. A., espera, en esta forma, animar al lector a iniciarse en el estudio de la Filosofía, en forma sencilla y paulatina, para dar la visión más clara y completa de tan apasionante campo del pensamiento humano.
Índice
Libro primero
Libro segundo
Libro tercero
Libro cuarto
Libro quinto
Libro sexto
Libro séptimo
Libro octavo
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