Obras de Feijoo Teatro crítico universal Tomo segundo

Benito Jerónimo Feijoo • Teatro crítico universal • Tomo segundo

Aprobación

Del M. R. P. M. Fr. Esteban de la Torre,
Maestro General de la Religión de San Benito,
Abad que ha sido dos veces del Colegio de S. Vicente de la
Ciudad de Oviedo, del Claustro de la Universidad de esta Ciudad,
Catedrático de Santo Tomás, Sagrada Escritura, Vísperas, y al presente
de Prima de Teología en ella, &c.

De orden de nuestro Rmo. P. Maestro Fr. José Barnuevo, General de la Congregación de nuestro Padre San Benito de España, Inglaterra, &c. he visto el segundo tomo del Teatro Crítico Universal, o Discursos varios en todo género de materias, que para desengaño de errores comunes ha escrito el M. R. P. Maestro Fr. Benito Feijoo Montenegro, Maestro General de la misma Religión, Abad que fue de este Colegio de San Vicente de Oviedo, graduado en la Universidad de dicha Ciudad, Catedrático de Santo Tomás, y de Sagrada Escritura, y actualmente de Vísperas de Teología, &c. y me parece que el habérmele remitido más ha sido por cumplir con la disposición del Tridentino, ses. 4. Decreto de Editione, & usu sacrorum Librorum, y con lo que ordenan nuestras Leyes, lib. I. cap. 28. núm. 12. que porque haya necesidad de censurarle; porque, ¿cómo se podrá hallar qué corregir en lo que saca a la pública luz tan acreditado, y erudito Escritor? Conque será preciso pase a ser alabanza la censura: Neque enim fas erat (decía Casiodoro 9. Variar. epist. 22.) ut quod tantus Doctor produxerat, nostra sententia in eo aliquid corrigendum inveniret.

Por esta causa, hablando Séneca, epist. 64, de los Escritos de Quinto Sextio, dijo así: Cum legeris Sextium, dices: Vivit, viget, liber est supra hominem: quorumdam scripta carum habent tantum nomen, caetera exanguia sunt, disputant, instituunt, cavillantur, non faciunt animum, quia non habent. Tenían los Escritos de Sextio tal viveza, y tanto jugo, que se debían leer como obra mayor que de hombre, [XII] al paso que los de otros muchos tienen sólo el nombre de Escritores; y estos se deben examinar con cuidado, porque como en ellos se halla o nada, o muy poco de alma, como les falta la sangre, y el espíritu, es menester registrarlos con la mayor atención.

Escribió nuestro Autor el primer volumen del Teatro Crítico Universal con tanto acierto, y aplauso, que se admiró el mundo al ver tan singular novedad. De él se puede decir con verdad que es el que vió volar el Profeta Zacarías, cap. 5. vers. 2. Ecce ego video volumen volans. Gran prodigio, que vuele un libro, cuando andan tantos tan despacio, que en muchos años no dan paso, ni se pueden despachar. Pero este apenas salió de las manos de su Artífice, cuando en las veloces alas de sus créditos voló, y llegó a los Reinos extranjeros, a Francia, a Italia, y otras Provincias remotas, que para mejor entenderle trabajaron en traducirle en sus idiomas propios; y así es su mayor elogio que no fue visto, ni oído. Corríase de entre las manos, porque al que lograba la dicha de tenerle, se le pedían a porfía, con el deseo de leerle; y los más que le buscaban, no le hallaban. Todos le solicitaban como cosa peregrina; por cuya causa fue preciso que dentro de brevísimo tiempo se volviese a imprimir.

Ofréceseme a este asunto, aunque en diversa materia, lo que refiere el doctísimo P. Juan Mabillón, Benedictino, de los libros de N. P. S. Bernardo de Consideratione, al Papa Eugenio (in Praefat. núm. 4.): Haec sane fuit Bernardi dexteritas, ut quem primum ejus libri de Consideratione in publicum prodiere, eos certatim exquisierunt, lectitarunt, amaverunt universi. No dudo que sucederá lo mismo a este segundo volumen, en que prosigue el mismo intento, siguiendo el consejo del Sabio (Eclesiastes, cap. 12, v. 12.): Faciendi plures libros nullus est finis; que en escribir libros, que enseñar, y desengañar errores, plantando en los hombres verdades, no se debe poner fin. Dejaba dicho que había sacado a luz varios escritos rectísimos, llenos de toda verdad: Conscripsit sermones rectissimos, ac veritate plenos. [XIII] Y luego añade, que ha de ser continuo este trabajo, que él jamás se debe cesar.

Quien hubiere leído el Primer Tomo le parecerá que no se puede hallar más que decir, porque así los asuntos, como la exquisita erudición para probarlos, podía haber agotado el entendimiento más capaz, y de mayor perspicacia. En este segundo me parece que si no se sobrepone a sí mismo, a lo menos prosigue en tratar materias poco usadas con un estilo armonioso, airoso, y delectable, que se ha hecho natural.

Decía Séneca que nadie podía satisfacer a un mismo tiempo a dos facultades diferentes, ni merecer la palma en dos empleos, y que por esta razón no fue igual Virgilio en la prosa, y en el verso. Los que como yo han sido testigos de los muchos, y grandes lucimientos del Autor en la Cátedra, y el Púlpito, han admirado hasta ahora que un sujeto solo alcanzase tanta comprehensión en las dos facultades Teológica y expositiva. Pero esta admiración crece ahora mucho a vista de sus Escritos, en los cuales se halla, que su ingenio, y doctrina se extiende a tantas facultades diferentes, que parece que ninguna le es forastera. Aquí viene lo de Cicerón: Si singulas disciplinas percipere magnum est, cuanto majus omnes, lib. I. de Nat. Deor.

Contiene este libro infinito, sacado de varios Autores, con una lección continua, pero también encierra varias cosas excogitadas de nuevo, y sutilmente probadas contra la opinión común; porque como dice Filón (de vita Moysis): Praeclara ingenia multa novant; venció este Autor lo que tuvo un docto por arduísimo (Plin. lib. I, Epist. 22.). Sane arduum est (decía) vetustis novitatem dare, nobis auctoritatem, obscuris lucem, dubiis claritatem; y así le viene ajustado lo que dijo Cicerón: Aut meliora invenit, aut inventa meliora facit. Creo que si Plinio hubiera leído este libro, dijera con más verdad, y sin lisonja de su Autor, lo que dijo de Tito Aristón: Nihil est quod discere velis, quod ille docere no possit. Y también lo que escribió otro:

Digna legi scribis, facis & dignissima scribi:
Scripta probant doctum te, tua facta probum.
[XIV]

Concluyo este asunto con unas palabras de Mafeo al glorioso San Agustín: Tanta legente cum occurrit doctrinarum onmium eruditio, tanta eloquii ubertas, tanta ingenii vis, & altitudo, quanta satis onmium judicio pervulgata praedicantur; tam callidus, & disputator, tam doctus dicendi artifex, ut quo velit quorumcunque animos ducat, & unde nolit esse, facile pro arbitrio suo deducat, &c.

Pero advierto que puede ser que le suceda al Autor con el libro lo que a José con la túnica, que aunque se llevó los ojos de todos cuantos la miraban, con todo eso fue motivo de la envidia: Tunica polymita, assidue oculos fratrum feriens, que dijo un docto Expositor. Era tejida de muchas, y diversas telas, de muchos, y diversos colores, que la hacían muy vistosa, y agradable; y al ver un compuesto coordinado con tan grande arte, y primor, así como movía la admiración así también fue motivo de una envidia poderosa. Es cada Discurso de este libro una parte de tela rica, y delicada; y como se lleva los ojos a todos cuantos le miran, sin duda se puede recelar que cause no menor envida que ocasionó la pasada crisis.

Digo, pues, que no hallo en él cosa, ni cláusula alguna que disuene de lo que enseña nuestra Santa Madre Iglesia, o que no sea conforme a las buenas costumbres; antes sí es muy digno de alabanza, y de singular admiración (Plin. lib. 4. Epist. 2.): Censoriae virgae nihil; laudis, & admirationis multa digna, imò cuncta dignissima reperi; porque desterrar errores es utilísimo trabajo. Y así soy de sentir que se le conceda la licencia que pide, para que se imprima, y llegue a noticia de todos. Así lo siento, salvo meliori, &c. En este Colegio San Vicente de Oviedo, a seis dias del mes de Diciembre de mil setecientos veinte y siete.

Maestro Fr. Esteban de la Torre.

 

{Benito Jerónimo Feijoo, Teatro crítico universal, tomo segundo (1728). Texto tomado de la edición de Madrid 1779 (por D. Joaquín Ibarra, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo segundo (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), páginas XI-XIV.}


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