Obras de Feijoo Teatro crítico universal Tomo primero

Benito Jerónimo Feijoo • Teatro crítico universal • Tomo primero

Censura

del R. P. Dr. Juan de Campo-Verde, de la Compañía de Jesús,
Catedrático de Prima de Teología, Jubilado en la Universidad de Alcalá, Teólogo de S. M. en la Junta de la Concepción, Examinador Sinodal del Arzobispado de Toledo, &c.

De orden del Sr. Doct. D. Cristobal Damasio, Vicario de esta Villa de Madrid y su Partido, &c. he visto con todo cuidado, y con no menor gusto un libro, intitulado: Teatro Crítico universal, o Discursos varios en todo género de materias, para desengaño de errores comunes: cuyo Autor es el Rmo. P. M. Fr. Benito Feijoo, Catedrático de Vísperas de la Universidad de Oviedo, y Maestro General de la Religión de S. Benito. Hasta aquí la remisión, que verdaderamente está diminuta en la expresión de su magisterio; pues según la grande erudición, multitud de noticias, variedad de asuntos, y cumplida satisfacción a todos, debiera dársele al Autor el título de Maestro General de todas las Artes y las Ciencias. La sabiduría del Autor había llegado días ha a mis oídos; pero al presente se ha puesto delante de los ojos: conque me sucede lo que pocas veces, cuando se refiere una cosa grande, que en llegando a verla, se halló mucho mayor, que había publicado la fama. Mucho excede lo que conoce la experiencia, a cuanto había extendido la fama de tu sabiduría, decía la Reina de Saba al ver al Rey Salomón. Y podré con razón decir del Autor: Verdaderamente mucho me habían significado de tu copiosa erudición; mas cuanto he leído este libro, reconozco que se quedó muy distante de la realidad quien me refirió tu grande erudición.

El libro conviene en un todo con la inscripción que se le pone en la frente; no se lee una materia en la expresión del asunto, y otra descubre la curiosidad en su lección; porque a la verdad es un conjunto de varios Discursos [LXVII] en todo género de materias. Es un ramillete compuesto de diversas flores, en donde hallará el que le tomare en sus manos variedad apacible para su diversión; y podrá escoger lo que fuere más de su agrado para remedio de la ociosidad: si no que le demos a este libro el nombre de panal; porque así como las abejas oficiosas repasan todas las flores, tomando de cada una lo que más puede conducir para labrar su panal, en el cual todos hallan la dulzura de la miel; así este erudito Escritor con lo agudo de su ingenio ha repasado todas las Facultades, que hoy se hallan tan floridas, entresacando de cada una lo más gustoso, y más delicado que los Autores han discurrido, para que cualquier hombre curioso halle en este libro el asunto que su curiosidad apetece, y la materia a que su ingenio le inclina.

Isócrates daba este consejo a los hombres sabios y eruditos, que intentasen componer un libro, que fuese para el gusto de todos. Ut apes videmus (decía) omnibus quidem flosculis insidere, de singulis autem utilia capere; sic eruditionis comparandae studiosos nihil intactum relinquere, sed profutura quae sunt, undique colligere licet. (Isocrat. ad Demon. apud. Solorz. de Jur. Indiar. temp. fol. 225) Las abejas, dice, de cada una de las flores, que cuidadosas registran, toman la más útil para fabricar la dulzura de su miel. A éstas deben imitar los hombres deseosos de adquirir la verdadera erudición, cuando la desean trasladar al papel, pues para formar sus escritos deben con cuidadosa atención registrar aun lo más recóndito de cada Facultad; y eligiendo de cada una lo más selecto, sacarán a la luz pública del mundo un escrito, que se merezca la universal aprobación. ¿Qué Facultad no ha examinado este Autor? ¿Qué diligencia no ha puesto para el examen de la verdad? ¿Qué discursos no ha formado para convencer el entendimiento? ¿Qué ejemplares no refiere para persuadir la razón? De todas las Facultades ha buscado lo más oculto para satisfacer la curiosidad. Los [LXVIII] libros de todas las Facultades los tiene examinados, sin que se le escondan los extranjeros por extraños, ni desestime los nuestros por propios. Ni la diversidad de lenguas ha podido ser impedimento para que no penetre el Autor sus secretos. Esta alabanza es una de las muy singulares que Claudiano le dijo a Estilicón: Tu legeris libros cunctos, quos protulit orbis (Claudiam. de Laudib. Stilic.). Es tanta tu doctrina, que no parece ahora libro en el orbe todo, que no hya registrado tu diligencia. Y aunque parezca haberme pasado del oficio de Censor al de Panegirista de la Obra, se me habrá de permitir esta digresión necesaria, por haberse llevado de su inclinación la pluma. Y tomando el oficio que se me manda ejecute, digo, que mi cuidado nada tiene advertido en todo el libro, que no sea conforme a la Doctrina Católica, o contrario a las buenas costumbres. Este es mi parecer, salvo meliori, &c. En este Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid a 27 de Junio de 1726.

Juan de Campo-Verde.

 

{Benito Jerónimo Feijoo, Teatro crítico universal, tomo primero (1726). Texto tomado de la edición de Madrid 1778 (por D. Joaquín Ibarra, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo primero (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), páginas LXVI-LXVIII.}


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