Filosofía en español 
Filosofía en español

Constantino Lima Chávez (a) Takir Mamani  1933

Takir Mamani

Activista indígena profesional, hispanoparlante de nacionalidad boliviana, se le atribuye la introducción, en 1975, del rótulo “Abya Yala” como nombre del continente americano; y la recuperación del uso y difusión de la wiphala, a partir de 1970, como colorido estandarte y símbolo indígena, omnipresente hoy en Bolivia. En 2008 fue condecorado con el Condor de los Andes, Grado de Caballero, por Evo Morales, presidente del “Estado Plurinacional de Bolivia”.

De oficio vidriero, con el paso del tiempo ha ido mejorando el relato de su trayectoria vital: en mayo de 2011, al presentarse candidato a los comicios judiciales para conformar el Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia, declaraba a la prensa:

«Lima Chávez, de 77 años de edad, informó que es abogado de profesión, egresado de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), jefe político del Movimiento Indio Tupak Katari (MITKA1), oriundo de la provincia Pacajes, del departamento de La Paz. “Soy abogado de la UMSA [Universidad Mayor de San Andrés] y no ejerzo la profesión por principios ideológicos, pero tengo experiencia, soy abogado internacionalista de alta graduación, salido de Sevilla-España, también tengo un título de abogacía ancestral, creo que soy el único del continente”, dijo a los periodistas. Agregó que tiene un tercer título internacional, como especialista en derechos indios y politología. “Esa profesión es la que ejerzo con mis hermanos y no les cobro un centavo. A veces viajo a Ginebra para hacer algunas comparaciones de las interpretaciones del convenio 169 y algunas otras leyes, para poner en regla este mal manejo de la justicia del país y eso hay redirigir”, argumentó.» (“Abogado de la UMSA es el primer candidato al Tribunal Constitucional”, hoybolivia.com 20/05/2011.)

«A cinco días de haberse iniciado el registro de los postulantes para ocupar un cargo como máxima autoridad del Órgano Judicial, hoy se inscribió al primer postulante a magistrado del Tribunal Constitucional Plurinacional, el abogado Constantino Lima Chávez. Chávez, luego de registrar su datos y entregar sus documentos en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), manifestó que es abogado de profesión con especialización en Derecho Internacional en la Universidad Complutense de Sevilla y otra en Derechos Indios. Dijo que no ejerce porque considera a la abogacía como una profesión “occidental”. “Estoy postulando a la magistratura del Tribunal Constitucional, soy abogado nacional que no ejerzo porque es una profesión occidental que no me gusta, pro principios ideológicos”, indicó. Según dijo, ingresó a la universidad “viejo” y en su kárdex especificó que no ejercería su profesión. “Eso estoy cumpliendo”. Cuando se le consultó que uno de los requisitos para postularse era haber ejercido la abogacía como mínimo ocho años, Lima contestó “yo tengo más experiencia que eso, soy abogado internacionalista, salido de la Universidad Complutense, alta graduación en Sevilla”. Lima, acotó que logró un tercer título de especialización en Derechos Indios y Politología que es lo que ejerce para apoyar a indígenas.» (“Constantino Lima Chávez es el primer postulante a ser autoridad del Órgano Judicial”, eju.tv 20/05/2011.)

Treinta años antes, en las elecciones presidenciales celebradas el domingo 29 de junio de 1980, Constantino Lima Chávez se presenta candidato por MITKA-1 (Movimiento Indio Túpac Katari-Uno), obteniendo 17.023 votos (1,30%) y un escaño en la Cámara de Diputados. Acababa de constituir MITKA-1, como opción más radical y depurada que MITKA, que él había cofundado en 1978 con Luciano Tapia Quisbert (quien obtuvo escaño por MITKA en esas elecciones, aunque con un apoyo algo menor que su escisión: 15.852 votos, 1,21%). Como ningún candidato obtuvo más del 50%, el parlamento debería elegir entre los tres más votados (Hernán Siles Zuazo 38,74%, Víctor Paz Estenssoro 20,15% y Hugo Banzer Suárez 16,83%), pero tal proceso quedó en suspenso más de dos años, por el golpe de estado de 17 de julio de 1980, que convierte al general Luis García Meza en presidente de facto de Bolivia, sustituido en agosto de 1981 por una Junta Militar, hasta la restauración en septiembre de 1982 del parlamento elegido dos años antes, que elige presidente en octubre a Hernán Siles Zuazo.

«What is the participation of Indian people in the current fighting against the Bolivian military government –as Indian people? What is their primary identity –as miners and campesinos or as indigenous peoples fighting for their nations, or both? “As workers who have been exploited, they are involved in the unions, and they're fighting in that way. But on a political level, they have their own Indian organizations. There are four of them: MILKA, MITA, MIN'KA, and MITKA. There are three organizations within the Movimiento Indio Tupac Katari (MITKA). The problem is that two of them decided to join the left in a broad front, and the other one didn't want to. It is the largest of the three, led by Constantino Lima. So, the ones who didn't want to join are accused of being racists.” How did MITKA leaders escape from Bolivia after the coup last year? “When the coup happened, they went to the mountains and the military went to the homes and the offices and searched them, but everyone was gone. The leaders crossed over the Peruvian border and they were held by the Peruvian police who almost sent them back to Bolivia. The church intervened and eventually they obtained political asylum and remained in Peru.”» (“Interview with Nilo Cayuquo” [indio mapuche argentino, coordinador de CISA, Consejo Indio de Sud América] realizada por Zoltán Grossman [activista de Wisconsin] el 10 de junio de 1981 en White Earth, Minnesota, durante la Seventh International Indian Treaty Conference, Latin American Perspectives, spring 1982, vol. 9, nº 2, págs. 105-106.)

En España, la Comisión Nacional para el V Centenario auspicia la celebración, en Madrid, del 9 al 11 de octubre de 1986, de un Encuentro sobre Experiencias Reivindicativas de las Organizaciones Indias en América Latina. Encuentro al que asiste invitado Constantino Lima representando a MITKA-1 (junto con otros seis adalides indios, de diez que habían sido inicialmente convocados). Sí que es verdad que, al menos, Constantino Lima llegó a pisar la Universidad Complutense.

«Se reúnen en Madrid líderes de organizaciones indias en América. Hoy comienza en Madrid un encuentro de siete representantes de organizaciones indias de América, convocados por la Universidad Complutense, y bajo el patrocinio de la Comisión del V Centenario. La inauguración de la reunión, que se prolongará hasta el sábado, será presidida por Luis Yañez, secretario de Estado para la Cooperación Internacional y presidente de la Comisión del V Centenario. El marco de esta inauguración es la Sala de Juntas de la Facultad de Geografía e Historia. Esta reunión tiene como objetivo preparar el temario de la lista de participantes de un próximo simposio sobre los grandes problemas actuales de los indios americanos.» (ABC, Madrid, jueves 9 de octubre de 1986, pág. 51.)

En este encuentro, los representantes indios fueron atendidos por antropólogos e historiadores españoles, escogidos cuidadosamente por el gobierno socialdemócrata de Felipe González: Manuel Ballesteros Gaibrois (1911-2002), Claudio Esteva Fabregat (1918-2017), José Alcina Franch (1922-2001), Jesús María García-Añoveros, Isidoro Moreno Navarro (1944), Carlos M. Caravantes García, &c.

«La Comisión Nacional para el V Centenario se viene interesando en el tema del indio americano desde hace varios años. En ese tiempo se ha organizado una primera Reunión de líderes Indios en Madrid (octubre de 1986) y el 1er Simposio Iberoamericano de estudios indigenistas en Sevilla (diciembre de 1987). En la primera de esas reuniones se invitó a diez líderes de diversas organizaciones indias, entre los que acudieron: Domingo López (CORPI), Constantino Lima (MITKA-1), Atencio López (Movimiento Juventud Kuna), Eulogio Frites (AIRA), José Narciso Jamioy (ONIC), Citlali Marino (CORPI) y Salvador Palomina (Director de “Pueblo Indio”). Estos representantes de organizaciones indias, junto con varios antropólogos e historiadores españoles (J. Alcina, M. Ballesteros, C. Caravantes, R. Díaz, C. Esteva, J. García-Añoveros e I. Moreno) estudiaron y planearon un futuro simposio en el que habría una mayor representación indígena y en el que participarían igualmente indigenistas latinoamericanos.» (José Alcina Franch, “El indigenismo en la actualidad”, Gazeta de Antropología, nº 6, 1988.)

No hemos podido confirmar si Constantino Lima asistió también al siguiente concilio de estas bandas, el Simposio Iberoamericano de Sevilla, en el que los ideólogos indigenistas ebrios de dineros del Quinto Centenario, perdidos entre nieblas negrolegendarias, excretaron:

«3º. 1992 no debe ser motivo de celebración, ni mucho menos un punto de apoyo para la continuidad de la dominación sobre los pueblos y las culturas indias ni para la exaltación del proyecto civilizatorio europeo sobre las otras civilizaciones; debe ser una ocasión para la ineludible reflexión acerca de las formas y los mecanismos para garantizar la solución de los problemas, económicos, sociales, políticos y culturales que padecen los pueblos Indios, devolviéndoles la posibilidad de desarrollar sus potencialidades propias, reconociendo que muchos de sus problemas tienen su origen en la situación creada en América a partir de 1492.» (Declaración indigenista de Sevilla, diciembre 1987.)

El odio y resentimiento que había ido acumuladando Constantino Lima desde pequeñito contra sus compatriotas bolivianos, siglo y medio después de haber alcanzado esa nación política su independencia del Imperio generador hispano, por el desprecio que, al parecer, despertaba entre ellos su presunta condición de nativo puro no mestizado ni sometido al capitalismo, ni a las izquierdas ni a las derechas, se fue depurando a medida que se acercaba el Quinto Centenario del Descubrimiento. El “abogado internacionalista, salido de la Universidad Complutense, alta graduación en Sevilla”, se mantuvo a la altura de los antropólogos e historiadores españoles que le habían adoctrinado:

«Bolivia. La Paz. José Olmo y Losada, enviado especial. Conforme se aproxima la fecha del 12 de octubre, conmemorativa de los quinientos años del Descubrimiento de América, aumentan las protestas y se convocan movilizaciones, especialmente de los grupos indigenistas, contra la celebración. Los campesinos bolivianos amenazan con una concentración de treinta mil hombres del campo en La Paz, y un dirigente extremista ha pedido la expulsión del embajador de España. Bolivia es una nación en la que el 97 por 100 de la población es de origen indígena o mestizo. Tan sólo el 3 por 100 restante son blancos. Aquí el terreno está abonado para ir contra la conmemoración del V Centenario con la creación de un nuevo racismo revanchista: el del indigenismo contra la dominación del blanco. Ejemplar de este nuevo racismo han sido las actitudes manifestadas en La Paz durante la celebración del VI Encuentro del Parlamento Indígena de América en la sede del Congreso Nacional boliviano. La reunión, inaugurada por el vicepresidente boliviano, Luis Ossio, tuvo dos protagonistas antagónicos: el diputado venezolano Enber Guarán, presidente del Parlamento Indígena, quien, con gran grandilocuencia dijo: “Juramos ante el majestuoso Potosí y los restos esparcidos del indio Julián Arazá que la lucha ha comenzado con otras armas, las que nos otorga el sistema democrático”, y el dirigente extremista boliviano Constantino Lima, que convocó el precio del saqueo y genocidio ejercido sobre ellos, añadiendo que en la fecha del 12 de octubre “no se pueden hacer celebraciones de una invasión”. Cualquier celebración conmemorativa resulta ofensiva a la dignidad y la memoria de los pueblos sometidos, agregó Lima, quien en una actitud deplorable y balbuciente pidió, además, la expulsión del embajador de España en La Paz, Carmelo Ángulo. Al finalizar el acto inaugural del VI Parlamento Indígena, el embajador de España, que ha desarrollado en Bolivia una eficacísima labor de cooperación y que, a pesar de tan injusto ataque, tiene una inmensa popularidad entre todos los indígenas del país, declaró que está acostumbrado a debates en los que se plantea la deuda histórica de España, añadiendo que los pueblos comprometidos con el descubrimiento deben concertar planes en función de desarrollo y no emitir demandas “irreales”. Sin embargo, el embajador Ángulo aclaró que la delegación diplomática española acreditada en el país tampoco celebrará los quinientos años.» (“La embajada española no celebrará el V Centenario del Descubrimiento”, ABC, Madrid, sábado 3 de octubre de 1992, pág. 36.)

Constantino Lima logra mantener cierta presencia pública gracias a que domina el español (esa lengua imperial hablada en Abya Yala):

2008 «En 1954, a sus 21 años, ya tenía un discurso político indianista incipiente, fruto de su vivencia personal y del proceso político que el país experimentaba entonces. Está en Cochabamba, en un colegio Adventista, cuando un grupo de estudiantes q’aras hacen burla de sus opiniones y buscan agredirle. Constantino, que «había crecido en cólera contra los blanco mestizos que habían agredido a mi madre», se defiende y antes que el asunto degenere en violencia es ayudado por «hermanos nativos» que lo defendieron. Las discusiones con alumnos y profesores en ese colegio ayudarán a madurar las ideas políticas de Constantino Lima. En esas circunstancias surgen en él las primeras ideas de «cómo organizar al pueblo indio para su liberación», discurriendo en la forma de partido o movimiento político que debía adoptar esa organización. Eran tiempos en que el Movimiento Nacionalista Revolucionario, MNR, campeaba en Bolivia. Existían también la Falange Socialista Boliviana, FSB, antagonista del MNR, así cómo el Partido Comunista de Bolivia, PCB y el Partido Obrero Revolucionario, POR, pero ninguno de estos partidos le parece solución para el problema del pueblo indio: «Desde entonces, ni la derecha ni la izquierda me han gustado, porque veía que estaban dirigidas por los blanco mestizos y en esos partidos el indio era siempre la masa que servía únicamente para apoyarlos y mantener su poder». Así, su determinación será conformar una organización política exclusivamente dirigida e integrada por indios. […] Esta efervescencia política se fortalecerá con la creación del primer movimiento político indianista en medio universitario, el Movimiento Universitario Julián Apaza, MUJA, en la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz. A esta Universidad, Constantino ingresó en 1968 como alumno en la Facultad de Derecho. Raymundo Tambo y Juan Rosendo Condori eran ya alumnos de esa universidad. Estas tres personas organizarán el MUJA. «En esa época la cantidad de indios en la universidad era poca y había mucha discriminación. Cuando popularizamos la wiphala en la universidad, eso nos costó sangre. Ir con la wiphala era hacerse corretear a patadas por izquierdistas y derechistas. Para unos la bandera tenía que ser roja proletaria y para los otros no había más que la tricolor boliviana. Me recuerdo de Teófilo Tarquino, de Isidoro Arismendi y otros que teníamos que defender a puñetazos nuestra bandera que los bolivianos querían destrozar». […] Para Constantino Lima, el actual gobierno no es continuación del proceso político indianista: “Evo Morales es indio, eso es importante. Tiene doctrina política izquierdista, no nuestra ideología, pero hace parte de nuestro pueblo. Quizás por ello toda la gestión de Evo Morales es débil. Evo ahora dice una cosa y en cuatro horas dice lo contrario. Pero no lo condeno, aunque su culpa es haberse rodeado de gente que ahora lo controla. Sus asesores lo manejan como muñeco y son ellos quienes manejan realmente el gobierno. Pero aunque sea con esas fallas, es el primer presidente indio, pero no constituye un gobierno indio. Evo Morales es un gobierno de transición, hacia el verdadero poder indio que vendrá después”.» (Pedro Portugal Mollinedo, “Constantino Lima: Memorias de un luchador indianista”, Pukara, nº 32, La Paz, 7 de junio al 7 de julio de 2008.)

2014 «En las elecciones del 29 de junio de 1980, Constantino Lima obtuvo 17.023 votos; con eso, dice, fue el “primer diputado nativo” de los últimos tiempos democráticos. Hoy, con 80 años encima, acaba de fundar “la nueva unidad entre indianistas y kataristas: Ukama”. No hubo que buscar mucho a don Constantino Lima, viejo dirigente indianista desde los años 50 del siglo pasado: “Usted era un dirigente katarista allá cuando se recuperó la democracia...” “Sigo, amigo periodista, sigo”, replica en seguida. Sigue: nos recibe en el campamento (la mitad hecho cenizas) de las víctimas contra las dictaduras, instalado en la avenida 16 de Julio, al frente del Ministerio de Justicia. “Yo soy fundador del indianismo comunitarista de ayllus, el más antiguo en esa época. Fundé el indianismo un 5 de noviembre de 1960, junto a 22 compañeros, yo tenía 27 años, ahora tengo 80. Muchos creen que he dejado la lucha, pero no es así”. Sigue. No recuerda bien cuándo, pero hace poco volvió a fundar “la unidad entre indianistas y kataristas”, que buscarán participar en las elecciones presidenciales de fin de año, “con candidato propio, eso sí”. “¿Don Constantino candidato?” “No. Yo soy el subjefe nada más. Hay otro, Toribio Tapia, que es el jefe. A mí me han querido nombrar a toda costa, pero tengo la salud un poquito quebrantada, yo voy a ser mayormente el vocero de la organización”. A 14 días de que se cumplan dos años de la instalación de las carpas, insiste en las razones de esta su nueva batalla: “Si en el mundo entero han arreglado; han dado becas, casas, salud, que necesitamos porque somos torturados, cómo no nos van a dar a nosotros (el resarcimiento económico que exigen las víctimas)”. De su familia habla poco. Ahora está junto a ella, dice, tras años de separación y privaciones; pero no olvida: “Me lo han matado a tres de mis hijos y a mi padre, en mi presencia, me están torturando aquí y a mi padre acá matando; los que han sobrevivido a los vejámenes están sobreviviendo y están trabajándose. Cuando me he enfermado, ellos me han ayudado. Esta vigilia (de las víctimas movilizadas) también a mí me ha salvado la vida, los militantes han venido y me han dado algún dinero también, y estoy ahora un poco mejor”. A “523 años exactamente” de la conquista, machaca don Constantino, se distancia del “proceso de cambio” liderado por Evo Morales: “Cambio no me cae mucho a mí. A mí me cae, como indianista que soy, la reconstitución de los estados ancestrales, y vamos a luchar por eso”. El partido con personería jurídica que les posibilite participar en las elecciones (su movimiento aún no la tiene) deberá entender, advierte: “no tienen que olvidar que hubo un Kollasuyo, y Bolivia es invasora para nosotros”. Antiguo katarista, no deja de recordar a sus compañeros de antes: de Felipe Quispe dice que “él tiene una línea un poquito diferente, muy izquierdista, muy no sé cómo, indianísticamente un poco menos, un poco molestos nosotros también, pero en realidad estamos uno solo”. De los 22 fundadores, ahora quedan solo cuatro. Ellos fundaron el Partido Autóctono Nacional (PAN); pero ¡ay! el faccionalismo aymara: del PAN aparecieron el PIK, Partido Indio del Kollasuyo, y el PIAQ, Partido Indio de Aymaras y Quechuas; luego viene el PIB de Fausto Reynaga, “yo le di clases durante un año, los días domingos nomás”. En enero de 1975, nace el Mitka (Movimiento Indio Túpac Katari), que también se dividió en Mitka, Mitka 1, Mitka U, Mitka 1/NC, Mitka FQ.» (Iván Bustillos, “Indianista, 54 años después”, La Razón, La Paz, 2 de marzo de 2014.)

«La historia narra que el corocoreño Luciano Tapia fue el primer candidato indígena a la Presidencia de Bolivia cuando la democracia estaba dando sus primeros pasos y la dictadura no la dejaba. Se presentó por primera vez en los comicios de 1978. En 1982 ganó una diputación. Constantino Lima, otro líder indígena, contó hace años en ERBOL Radio que el 5 de noviembre de 1960 se constituyó el primer instrumento político indígena, el Partido Autóctono Nacional (PAN), Posteriormente, surgieron por esa década el Partido de Indios Aymaras y Quechuas del Kollasuyo (PIAQK), el Movimiento Nacional Tupak Katari (MNTK), el Partido Indio de Bolivia (PIB), el Partido de Indios del Kollasuyo (PIK) y el Movimiento Universitario Julián Apaza (MUJA). Lima narró que en enero de 1975 nació el instrumento político indianista de mayor repercusión, el Movimiento Indio Tupak Katari (MITKA). Recuerda, en una entrevista con el periódico Pukara, que esta organización fue constituida por Luciano Tapia, Jaime Apaza, Felipe Quispe y su persona, entre otros. Añade que terminó de consolidarse en 1978 en su Primer Congreso en Pacajes. Producto de este proceso, el MITKA logró un primer diputado indio, Julio Tumiri, en la gestión 1979-1980. En 1985 Constantino entró a la Cámara Baja con la sigla MITKA-1. Muchos años antes, después de la Revolución Nacional, cuentan que Fausto Reynaga marchaba cada 9 abril con un letrero que desafiaba al slogan oficial de ese tiempo: “La tierra no es de quien la trabaja, sino del indio”. De ese tiempo a esta parte, los indígenas experimentaron una gran movilidad política y social. El derecho a elegir y ser elegidos ya lo habían conquistado con la Revolución, pero las condiciones materiales y psicosociales les impedía ejercer ese derecho plenamente. Por ello, ni Luciano ni Constantino obtuvieron el apoyo de la mayoría de sus hermanos indígenas. El indio no confiaba en el mismo indio y su mente formateada con ímpetu colonial lo empujaba a admirar a los doctores y licenciados que ostentaban sus títulos académicos como si fueran nobiliarios. Hoy, los indígenas ya no mendigan poder. Y no sólo tienen poder político, sino también económico. Tampoco sufren discriminación. Es más, una parte de la sociedad siente que el racismo va en sentido contrario. Desde hace tiempo circulan con opulencia e impávidos tanto por los pasillos del poder como del placer. Tanto ha cambiado su vida que una buena parte de los indígenas pertenece hoy a la clase media o clase media alta o clase alta. Por supuesto, hay indígenas que siguen siendo viviendo mal y esa su pobreza los diferencia ideológicamente de sus “hermanos de sangre” ricos. Por esto ello, la contradicción histórica ya no es étnica: blancos Vs indígenas, sino social: indígenas y blancos ricos Vs indígenas pobres. En otras palabras, a los indígenas de hoy ya no los une el color de piel ni su condición de pobreza, los diferencia su riqueza. Y hay elementos que vinculan a blancos (si sigue vigente este término) e indígenas: el dinero y el control de los medios de producción (si queremos usar términos marxistas). El color de piel dejó de ser un diferenciador del poder económico. Prueba de esta nueva realidad, es la alianza entre el MAS y los empresarios del oriente (considerados hasta el año pasado como oligarcas separatistas); aunque todavía hay ciertos desubicados que pretenden mantener sesgos racistas. Ahora, los indígenas de clase media son más clase social que nación, lo que significa que sus sueños de hace 60 años de lograr reconocimiento, acceso al poder y otros derechos políticos y sociales básicos mutó hacia otras aspiraciones. Entonces, el sujeto histórico indígena que tomó la posta después del proletariado, derrotado entre 1985 y 1989, da paso a un nuevo sujeto histórico: la clase media. Fausto, Luciano y Constantino cumplieron en parte su sueño, pero su ideología fracasó porque gran parte de los indígenas clasemedieros o de clase alta de hoy abrazaron el capitalismo como sistema de vida, basta ver a cocaleros y cooperativistas.» (Tinku Verbal, “Clases medias indígenas”, Erbol digital, La Paz, viernes, 4 julio 2014.)

2015 «La organización de indígenas Pacha rechaza la realización de la ceremonia ancestral que se realizará el miércoles en Tihuanaco y en la que amautas de diversos pueblos originarios pedirán salud y sabiduría para el presidente Evo Morales en los próximos cinco años de su tercer mandato al frente de Bolivia. Constantino Lima, representante de esta organización, aseguró que este evento constituye un “un acto folclórico y una falta de respeto a la civilización de Tiahuanaco”. Según su explicación, el Gobierno de Evo Morales no puede ser considerado indígena por lo que un acto de estas características no procede en un lugar tan sagrado para las culturas originarias de tierras altas. “Más bien constituye un Gobierno que reproduce el poder y la dominación colonial”, afirmó Lima en declaraciones al canal red Uno. La organización Pacha además considera que Morales “se hace la burla” de los indígenas al usar Tihuanaco para un acto meramente simbólico y después jurar formalmente en La Paz como lo hicieron los anteriores presidentes. Cinco ceremonias están programadas en Tiahuanaco para este miércoles en las que se espera la presencia de 300 invitados que representan a organizaciones sociales y la participación de unas 15.000 personas, según la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia.” (“Un grupo de indígenas descalifica ceremonia de Evo en Tiahuanaco”, El Deber, Bolivia, 10 enero 2015.)

Abya Yala

Se reconoce sin discusión a Constantino Lima Chávez, normalmente bajo su advocación de Takir Mamani, el bautismo del continente americano como Abya Yala. Habría sucedido en 1975, tras la Primera Conferencia Internacional de Pueblos Indígenas (celebrada del 27 al 31 de octubre en la Reserva TseShaht, Puerto Alberni, isla de Cuadra, Columbia británica), en la que fue constituido el Consejo Mundial de Pueblos Indígenas. En aquel concilio, convocado por George Manuel (1921-1989), adalid de la nación (étnica) Shuswap, se reunieron en la Alberni Indian Residential School (AIRS), representantes de varias organizaciones de nativos: Canada's National Indian Brotherhood, National Congress of American Indians (USA), Greenlanders Association, Nordic Same Council, Maori Council de Nueva Zelanda, Mink'a de Bolivia, Unidad Indígena de Colombia, Centro Indígena de Guatemala, Federación Ecuatoriana de Indios de Ecuador, Asociación Indígena de la República de Argentina, y Confederación Nacional Agraria del Perú. En su viaje de vuelta desde Canadá a Bolivia, recala Constantino Lima en Panamá, para visitar a los indios cuna, y ahí se percata de que no existe nombre indiano que designe en su conjunto al continente americano. Decide en consecuencia introducir una nueva acepción, rebautizar unos términos cuna, Abya Yala, para que puedan servir como alternativa de América, en el sentido de continente americano.

«…la fecha exacta no me recuerdo, pero es en 1968 cuando ya la wiphala aparece, reaparece. No es mentira, de que si no conseguimos, pues, nos vamos a inventar. Del continente Abya Yala lo mismo, si no conseguimos cuál es su nombre, pues lo vamos a inventar, vamos a bautizar, y vamos a dar el nombre a nuestro continente, porque el nombre de ese criminal, Américo Vespucio, no puede seguir en este continente, &c.» (Entrevista en vídeo a Constantino Lima (a) Takir Mamani, septiembre de 2014, minutos 34:15-34:42.)

Un misionero católico, el salesiano italiano Juan Bottasso Boetti (1936), dedicado desde 1964 a “la formación del movimiento indígena amazónico de la nacionalidad shuar”, había de convertirse en el principal propagador del rótulo Abya Yala, reconociendo en todo momento seguir la propuesta del “líder aymara Takir Mamani”, al activar en Quito “Ediciones Abya Yala” en 1976, e incorporar bajo esa marca otras iniciativas suyas previas, como “Mundo Shuar”, creada en 1975.

Pero Juan Bottasso y “Ediciones Abya-Yala”, desde Ecuador, son también los primeros responsables de la propagación de una flagrante falsedad: que “ABYA-YALA es el término con que los indios Cuna (Panamá) denominan al continente americano en su totalidad” (en intemporal, desde siempre, obviamente no tras la nueva acepción incorporada por alias Takir Mamani en 1975). Ni los cuna, ni los aztecas, ni los mayas, ni los incas, ni los españoles de 1492 podían denominar al continente americano de ninguna manera, simplemente porque no existía, ni podía existir, tal concepto. El de América no fue ningún descubrimiento manifestativo, sino “un descubrimiento constitutivo que sólo pudo tener lugar en función del desarrollo y maduración de la concepción esférica del mundo que culminó en los siglos XV y XVI” (ver Gustavo Bueno, “La teoría de la Tierra esférica y el descubrimiento constitutivo de América”, El Basilisco, 1989). Para los cuna, Abya Yala sería, en todo caso, “tierra en plena madurez”, pero su acepción de “continente americano en su totalidad” nunca pudo darse antes del bautismo nominal efectuado por el boliviano Constantino Lima Chávez (a) Takir Mamani en 1975, y asumido inmediatamente en Ecuador por el salesiano Juan Bottasso al constituir Ediciones Abya-Yala (domiciliada, lo que son las cosas, en la Avenida 12 de Octubre, de Quito).

Ediciones Abya-Yala
Ediciones Abya-Yala
Casilla 8513 • Av. 12 de Octubre 14-36 • Tel. 240504 • Quito • Ecuador

ABYA-YALA es el término con que los indios Cuna (Panamá) denominan al continente americano en su totalidad. La elección de este nombre (que significa «tierra en plena madurez») fue sugerida por el líder aymara Takir Mamani quien propone que todos los indígenas lo utilicen en sus documentos y declaraciones orales. «Llamar con un nombre extranjero nuestras ciudades, pueblos y continentes, argumenta él, equivale a someter nuestra identidad a la voluntad de nuestros invasores y a la de sus herederos.» La propuesta de Takir Mamani ha encontrado en varias partes una favorable acogida.

ABYA-YALA se propone documentar y dar a conocer la mayor cantidad de datos sobre las culturas autóctonas americanas, hoy amenazadas de destrucción definitiva. El esfuerzo que desde varios años se ha llevado adelante con «Mundo Shuar» y «Mundo Andino» hoy se quiere extender al mayor número de pueblos nativos.

[En el libro de David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, Ediciones Abya-Yala, Quito 1985.]

En 1992, casi por determinismo inevitable, la Comissió Amèrica i Catalunya de la Generalidad, había de publicar, en la capital de Tabarnia, el libro: Abya-Yala. Antologia de Literatures Americanes (Ed. Generalitat de Catalunya, Barcelona 1992, 318 págs.)

Y otro español, Xavier Albó SJ (1934), soldado de la Compañía de Jesús nacido en España, renacionalizado boliviano, glosa en inglés:

1993 «In reality, these small nations have already made their proposal: Abya-Yala. The name comes from the language of the Cunas, a small, but dynamic, nation within the Panamanian state that knew how to defend its territory and identity, even blocking a multimillion-dollar hotel project that would have destroyed their own paradise. The choice of this name (which means “land in complete maturity”) was suggested by the Aymaran leader Takir Mamani, who proposes that all of the indigenous peoples use it in their oral documents and declarations. To name our cities, towns, and continents with a foreign name, Mamani argues, is equivalent to submitting our identity to the will of our invaders and their heirs. Perhaps this proposal of a testimonial people can help all of us in our rebirth as a new people.» (Xavier Albó, “Our Identity Starting from Pluralism in the Base”, Boundary 2, Duke University Press, Autumn 1993, vol. 20, nº 3, The Postmodernism Debate in Latin America, pág. 33.)

Desde 1996 está operativa, con personalidad canadiense, Abya Yala Fund for Indigenous Self-Development in South & Meso America:

1996 Abya Yala Fund for Indigenous Self-Development in South & Meso America. P.O. Box 28386. Oakland, CA 94604. Phone (510) 763-6553. Fax (510) 763-6588. http://ayf.nativeweb.org : “Abya Yala Fund provided $26,795 in direct funding and technical assistance to projects in 1996. Between Jan. 1, 1997 and October, 1998, AYF raised and gave over $100,000 to support 19 Indigenous Self-Development initiatives.”

Poco a poco Abya Yala va penetrando en cierta literatura filosófica emitida, principalmente, por agentes católicos progresistas:

1998 «La negación del ‘alma’ de los nativos de Abya Yala en el siglo XVI, de la ‘civilización’ de los pueblos pre-hispánicos y de los derechos civiles y políticos de los pobladores autóctonos, hoy en día se ha transformado en la negación de su auto-determinación económica y cultural.» (pág. 8). «Como los indígenas de Abya Yala sólo podían ser cristianos a través de la ‘circuncisión’ occidental, también los pensadores autóctonos tienen que someterse a la ‘circuncisión’ filosófica de la racionalidad occidental moderna.» (pág. 22). «Desde la equivocación epocal de Cristóbal Colón de haber encontrado por la vía occidental a la India, los aborígenes de Abya Yala son llamados “indios”. 5. Preferimos el término nativo Abya Yala (que significa en el idioma de los Kuna ‘la tierra donde vivimos’) sobre el de “América” que se debe al afán del conquistador italiano Americo Vespucci de eternizarse.» (pág. 53). «Para nuestro propósito se nos presentan diferentes posibilidades. Podemos reemplazar “América” por el término autóctono “Abya Yala”, lo cual más que una referencia geográfica sería una categoría histórico-cultural: la “América profunda” (Rodolfo Kusch) de las grandes tradiciones ‘endógenas’ de este continente. Sin embargo, el término ignora la condición ‘mestiza’, ‘alienada’ y ‘colonizada’ real del continente americano. Quizá los dos términos podrían usarse lado a lado para llamar la atención a la doble condición de su pueblo.» (pág. 55). «El espacio andino ha sido poblado desde el período lítico (hace unos 40.000 años) hasta la conquista por los españoles por una gran variedad de etnias y culturas autóctonas de Abya Yala.» (págs. 58-59). «Mientras que la ‘Filosofía de la Liberación’ surgió como una reflexión sobre la situación de dependencia y alienación, tomando como instrumento de análisis la teoría marxista (como un elemento ‘exógeno’), la ‘Filosofía Inculturada’ interpreta la liberación en términos del redescubrimiento de la riqueza sapiencial propia de los pueblos de Abya Yala.» (pág. 62, nota 21). «Igual que la ‘agrafidad’ de una cultura, también la ‘anonimidad’ en muchas ocasiones ha sido un argumento convincente para negar a priori la posibilidad de la existencia de una filosofía en ella. De esta manera, no sólo las ‘filosofías autóctonas’ de Abya Yala y del África, pero también gran parte de las grandes tradiciones filosóficas de Asia tenían que ceder ante este criterio monocultural de lo que es ‘filosofía’.» (pág. 73). «La ‘lógica andina’ –para adelantar ya– tiene mucho más en común con la ‘lógica oriental’ (sobre todo la china) que con la ‘lógica occidental’. Este rasgo quizá tenga un sustento genealógico en la hipótesis muy probable de que los hombres indígenas de Abya Yala originariamente hayan migrado desde la Asia oriental (Mongolia), por el estrecho de Bering (que hace unos 30.000 años era un istmo), a lo que hoy día se conoce como continente americano.» (pág. 113). «La familiaridad del pensamiento oriental (chino) con las filosofías autóctonas de Abya Yala probablemente tiene (entre otros) carácter genealógico: Racial y genéticamente, el hombre indígena de América tiene mucho en común con el hombre del Oriente Lejano (especialmente Mongolia).» (pág. 128, nota 23). «2. La edad de Tunapa que se refiere a la primera evangelización de Abya Yala por un apóstol legendario (Santo Tomás); es el tiempo de la luz incipiente, del alba moral y espiritual.» (pág. 184). «La ‘teología indígena’ se refiere a una categoría étnica más que geográfica y cultural; incluye entonces otras teologías de Abya Yala como la ‘teología guaraní’, la ‘teología kuna’, la ‘teología maya’ y la ‘teología nahua’, para mencionar sólo las más destacadas.» (pág. 258). «En este sentido, la ‘sincreticidad’ no es un signo de ‘impureza’ y ‘decadencia’, sino de la organicidad e interpenetración cultural, de la interculturalidad del hombre mismo. Ciertamente, no hay que olvidar las circunstancias bajo las cuales este proceso se ha dado en el caso de Abya Yala; sorprende que, a pesar del choque traumático y de la conflictividad religiosa, ha podido constituirse esta religiosidad sui generis.» (pág. 261). «Ya en las épocas preincaicas e incaicas, las distintas culturas de Abya Yala se interpenetraron, se fecundaron y se cuestionaron mutuamente. La llamada ‘cultura incaica’ no es nada monolítica y pura; contiene muchos elementos ‘exógenos’ de culturas coetáneas y anteriores. Sin embargo, con la Conquista se nos presenta un panorama diferente: Ya no se trata de un proceso paulatino de asimilación, simbiosis, interpenetración, transculturación y sincretismo armonioso, sino de un verdadero ‘choque cultural’. El peso en la balanza en esta ‘batalla cultural’ no era (y no es) el status de la misma cultura, su grandeza y el poder de convencimiento, sino el poder militar y económico que la acompaña (acerca del análisis filosófico de este ‘choque’ y de sus consecuencias, véase: Dussel, Enrique, Filosofía de la liberación, México 1977, Bogotá 1980…)» (pág. 284). «Términos técnicos. […] Abya Yala [ind] continente americano (en la cultura kuna).» (pág. 322). (Josef Estermann [1956, filósofo y teólogo suizo, director entre 1998 y 2003, junto con Raúl Fornet-Betancourt, del Instituto de Misionología Missio, Aquisgrán, dependiente de la Iglesia Católica de Alemania], Filosofía andina, estudio intercultural de la sabiduría autóctona andina, Ediciones Abya-Yala, Quito, agosto de 1998.)

2000 «América. El territorio y los océanos que hoy constituyen el llamado hemisferio occidental ha tenido cerca de cuarenta nombres a lo largo de su historia, a partir del momento en que se dedujo su existencia por estudios astronómicos en la antigüedad griega o por viajes marítimos en la China clásica. Fue llamado India Orientalis y Catigara desde antes de Claudio Ptolomeo Alejandrino y Fusangguo por los chinos y otros asiáticos. Los nativos de la actual América también le tenían nombres, algunos registrados por la historia: Zuania es el primero, de extracción caribeña, que se conoce para todo el continente, y así lo consignó el 5 de noviembre de 1493 Hernando Colón en la biografía de su padre. Abya-Yala, Anahuac y Tawantinsuyu son otros tantos nombres prehistóricos para el continente, pero de uso regional.» (Diccionario de Filosofía Latinoamericana, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México, diciembre de 2000, pág. 19.)

2003 «Gustavo Esteva: En primer término, para esta sesión en que iniciamos el evento, quisiera presentar a doña Griselda Galicia García, directora general de Culturas Populares e Indígenas del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Griselda García: Agradezco la invitación de CEDI [Centro de Encuentros y Diálogos Interculturales, México] (Gustavo) y PRATEC [Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas, Lima] (Grimaldo). Ñaáni, Jilatas, hermanos todos de nuestra América, del continente Abya Yala de nuestros ancestros y de otras latitudes. Quiero y deseo con el corazón darles la bienvenida a esta tierra mexicana, madre nuestra y de nuestros antepasados, de todos los pueblos indígenas que habitan este territorio extraordinario y vasto, sitio y lugar de nuestras identidades primeras, tierra sagrada que guarda nuestras más profundas raíces para alimentar nuestro espíritu, nuestra cultura, nuestra vida, a pesar de las vicisitudes, de la larga historia que han vivido y viven nuestros pueblos.» (Sesión inaugural, el 6 de diciembre de 2003, en el Hotel Ritz de México DF, del coloquio “América Profunda”, en América Profunda. Relatorias, conclusiones y acuerdos, Lima 2007, pág. 17.)

«Benjamín Chaj [Maya Kiché, Guatemala, Licenciado en Ciencias Políticas y Teología, CARE, Universidad de San Carlos] En este espacio, que se presenta sumamente interesante, está la cuestión de que necesitamos tener un término para definirnos todos. Puede ser Abya Yala, que fue un concepto acuñado en el contexto de los 500 años; no sé si muchos se recuerdan o ya se olvidaron, pero ya habíamos avanzado autodefiniéndonos como parte de Abya Yala (“hijos del sol”). No sé si este concepto ya fue superado, o yo estoy atrasado en términos de información, o todavía sigue teniendo vigencia. Muchas gracias.» «Felipe Quispe [1942, Aymara, Bolivia, Conf. Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y Movimiento Indio Pachacutik] Muchas gracias. (Habla en aimara). Lo que digo es que voy a chapulear en castellano; es que yo no hablo bien el lenguaje español, yo soy de la nación aimara. […] Bueno, de esa manera yo debo decir que habrá que definir el término que vamos a utilizar acá, porque América tampoco es nuestro: es el nombre de Américo Vespucio, todo el mundo sabe, está al corriente de esto ¿no? Pues quizás el término apropiado sería Abya Yala, Abya Yala profunda podría decir. Ahora, si es que vamos a aceptar el término “indio” o “indígena”, bueno, pues eso creo que son tantos años que ya nosotros también estamos siendo eso o llevando ese término, esa categoría.» (Primera sesión, “Quiénes somos”, 6 diciembre 2003, Hotel Ritz, México DF, del coloquio “América Profunda”, en América Profunda. Relatorias, conclusiones y acuerdos, Lima 2007, págs. 28-29.)

2006 «4. De las dificultades con que todavía tiene que contar la transformación intercultural e interreligiosa del quehacer teológico en América Latina. En primer lugar están las dificultades que podríamos llamar “externas”. Son las dificultades que vienen, por una parte, del impacto de las políticas internacionales de globalización del neoliberalismo y su consiguiente “cultura global” en el desarrollo actual de las sociedades latinoamericanas; y, por otra, de la propia historia de los países latinoamericanos que, no habiendo superado hasta hoy las secuelas del pasado colonial, sigue confrontando a los pueblos de Abya Yala con el desprecio, el racismo y la marginación de sus tradiciones.» (Raúl Fornet-Betancourt, La interculturalidad a prueba, Concordia, Internationale Zeitschrift für Philosophie, tomo 43, Aquisgrán 2006, pág. 117.)

2008 «Otro mérito de Lima es haber popularizado e impuesto el nombre de Abya Yala para designar el continente americano. Constantino relata: “El historiador Roberto Choque sugirió a MINK'A [una organización cultural indígena de entonces n.d.a.] que me envíe de representante alterno al Primer Congreso Mundial de Pueblos Indígenas, que se realizó en octubre de 1975 en Canadá. A mi regreso visité varios países y pueblos indios. En Panamá me detuve en la isla de Ustupu a visitar al pueblo Kuna. Allí sus autoridades llamadas saylas me dijeron: ‘Todos utilizan el nombre de América para nuestro continente, pero nosotros tenemos depositado el verdadero nombre que es Abya Yala, que significa Tierra en permanente Juventud’. Me encomendaron hacer conocer ese mensaje y es lo que he hecho”.» (Pedro Portugal Mollinedo, “Constantino Lima: Memorias de un luchador indianista”, Pukara, nº 32, La Paz, 7 de junio al 7 de julio de 2008.)

2010 «El nombre de Abia Yala. De unos años para acá, sectores sociales de México, Perú, Bolivia y Ecuador han venido refiriéndose al continente con el nombre “Abia Yala”, una expresión propia del idioma del pueblo indígena Tule (conocido antes como Cuna), asentado en el archipiélago de San Blas en el istmo panameño y en el golfo de Urabá en Colombia. Recientemente Abadio Green Stocel, indígena Tule, filólogo, ex presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y de la Organización Indígena de Antioquia (OIA), y coordinador del Programa de Educación Indígena de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia, gran conocedor de la historia, el saber ancestral y la lengua de su pueblo, hizo una sucinta exposición de la cosmogonía Tule en el marco del seminario introductorio al III Semestre de la Licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra, que se realizó en aquella Universidad el 10 de febrero de 2009, donde sin pretensión de imponerlo y sólo respondiendo a una pregunta del público, abordó el asunto del nombre “Abia Yala” para el continente, que pasamos a compartir de los apuntes tomados en ese momento. […] Dijo Abadio que al principio todo era oscuridad. Y la oscuridad es propicia para el sexo. Y de la unión del semen de Panduma (Papá Grande) y de un óvulo de Nanduma (Mamá Grande) surgió la Tierra, a la que en los nueve meses de gestación alcanzó a dársele hasta diez nombres distintos. Luego vinieron las aguas, los vientos y la turbulencia y se formaron cuatro continentes. Al cabo de mucho tiempo, hace como 3.000 años, apareció Ibeorno, un héroe y sabio, quien recordó la historia del pueblo Tule. Recordó, por ejemplo, que de la unión de la Luna (macho) y de la Tierra (hembra) surgieron el sol y los planetas. Posteriormente, otro sabio, Olocalacantinele, quiso conocer los cuatro continentes que existían en la tradición. No era necesario desplazarse físicamente, sino en el sueño. Olocalacantinele soñó entonces que había llegado a una tierra donde los hombres eran del color del balso pelao (el balso es un árbol que al quitársele la corteza muestra la pulpa blanca, y ocupa un lugar central en las culturas acuáticas). Luego conoció una tierra donde los hombres que la habitaban eran del color de la leña quemada. Después paso a la tierra de los hombres del color del río crecido. Y recorriendo de abajo a arriba el continente donde él vivía, encontró que todo estaba habitado por hombres del color de la vasija de barro cocido, que son los indígenas. Esta tierra se llama “Abia Yala”, que se compone de “Abe”, que quiere decir “sangre”, y “Ala”, que es como un espacio, un territorio, que viene del orificio, que viene de la Madre Grande. Por eso “Abia Yala” significa “Nacimiento de un continente donde viven los pueblos indígenas”. Abadio aclaró que no es el pueblo Tule el que ha hecho la propuesta de nombrar “Abia Yala” al continente americano y que no conoce las razones por las que en otros países de América conocieron el significado de la expresión Tule “Abya Yala”.» (Luis Javier Caicedo, Medellín, 11 de febrero de 2009/10 de enero de 2010. Albicentenario.)

2011 «Tratándose de una de las vertientes del pensamiento indígena del Abya Yala (expresión de la cultura kuna), el pensamiento quechua no se limita a la época histórica del Tawantinsuyu, sino que sigue existiendo, en forma más o menos sincrética y clandestina, durante la colonia y la vida republicana de los nuevos estados en el ámbito andino, por lo que se prefiere el denominador “pensamiento quechua” sobre el de “pensamiento incaico”.» (Josef Estermann, “4. La Filosofía quechua”, en Enrique Dussel & Eduardo Mendieta & Carmen Bohórquez, El pensamiento filosófico latinoamericano del Caribe y “latino” (1300-2000), Siglo XXI, México 2011, pág. 36.)

2014 «Abya Yala es el nombre dado al continente americano por el pueblo Kuna de Panamá y Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colón y los europeos. Literalmente significaría tierra en plena madurez o tierra de sangre vital. Hoy en día, diferentes organizaciones, comunidades e instituciones indígenas y representantes de ellas de todo el continente prefieren su uso para referirse al territorio continental, en vez del término “América”. El uso de este nombre es asumido como una posición ideológica por quienes lo usan, argumentando que el nombre “América” o la expresión “Nuevo Mundo” serían propias de los colonizadores europeos y no de los pueblos originarios del continente. […] Enrique Dussel (Dussel, 1993) ya nos había advertido que el denominado “descubrimiento de América” fue, en verdad, el encubrimiento de los pueblos que aquí habitaban. ABYA YALA es, así, el verdadero descubrimiento de América.» (Griselda Medina, “El Abya Yala”, 21 septiembre 2014.)

CII

«El pasado 6 y 7 de Noviembre 2014, se realizó la Asamblea Constitutiva de la CII, Cátedra Indígena Intercultural, en la misma participaron 32 sabios, sabias, líderes, lideresas y personalidades indígenas de 16 países del Abya Yala con el propósito de formalizar la constitución legal de la misma. Luego de un largo proceso de casi 2 años de reflexiones. Entre sus principales resoluciones podemos destacar; institucionalizar la CII, para lo cual se obtendrá su personería jurídica en Popayán-Colombia, en caso de presentarse dificultades se acordó buscar otras alternativas en los Estados, que sean más compatibles con las formas de organización indígena para su institucionalización.» «Acta constitutiva de la Asociación Cátedra Indígena Intercultural (CII) - Red de Sabidurías Ancestrales de Abya Yala. En la ciudad de Quito-Ecuador a los siete días del mes de noviembre de 2014, siendo las diecisiete horas, se reúnen las personas cuyos nombres, domicilios y números de documentos figuran en la planilla adjunta, a fin de constituir una Asociación Civil sin ánimo de lucro, así como para aprobar el Estatuto social que regirá a la entidad y designar sus autoridades, resuelve: 1º) Designar Presidente y Secretario de la Asamblea a las siguientes personas: Luis Maldonado Ruiz, y a la asambleísta Lucrecia García: para suscribir la presente Acta. 2º) Las personas reunidas dejan constituida la Asociación Civil denominada: Asociación Cátedra Indígena Intercultural (CII) - Red de Sabidurías Ancestrales de Abya Yala con sede en la calle nº 78N con Carrera 10 de la localidad de Popayán, municipio del mismo nombre del departamento del Cauca, República de Colombia. 3º) Se adopta en todo lo fundamental el Estatuto anexo, que forma parte integral de la presente acta. 4º) Acto seguido se procede a elegir a los miembros del Consejo de Gobierno Colegiado que regirá la entidad en el próximo período previsto en los Estatutos aprobados, designándose a las siguientes personas para los cargos citados: Principales: Coordinador general y representante legal: Luis Eduardo Maldonado Ruiz. Coordinadora adjunta: Marta Juana López Batzin. Coordinador de investigación e innovación: Libio Palechor Arévalo. Coordinadora de sostenibilidad: María Eugenia Choque Quispe. Coordinadora mujer indígena y espiritualidad: Mónica Michelena Díaz. Coordinador formación y capacitación: Jorge Manuel Raymundo Velásquez. Coordinadora comunicación y visibilización: Ana Lucía Tasiguano Suquillo. Los designados aceptan el desempeño de los cargos que respectivamente les han sido conferidos. 6º) Se autoriza al Coordinador y Coordinadora Adjunta del Consejo de Gobierno Colegiado electo a realizar las tramitaciones correspondientes para la obtención de Personería Jurídica y las actividades que correspondan para dar inicio a la Asociación. Las decisiones precedentes han sido tomadas por unanimidad. No siendo para más, previa lectura y ratificación se firma la presente en el lugar y fecha indicados arriba. Luis Eduardo Maldonado Ruiz, Presidente. Lucrecia Ximena García Durán, Secretario.» (Universidad Indígena Intercultural - reduii.org)

2015 «En la retórica de la intelectualidad se asume que los pueblos indígenas u originarios de Abya Yala, y del resto del mundo, tenemos únicamente cosmovisiones y Occidente tiene filosofía. Es muy común oír a indígenas (profesionales o no) repetir con aires de orgullo sobre la cosmovisión de sus pueblos, como la máxima construcción intelectual y espiritual de sus ancestros. Pero, ¿sabrán para qué y quiénes acuñaron el concepto de cosmovisión? ¿Sabrán que al asumir/apropiarse de tal constructo “naturalizan” el racismo integral que tanto nos daña? Según Dilthey, Schelling, Heidegger, Kierkegaard, Hegel, entre otros, la cosmovisión es la forma primaria (preteórica) de ordenar y explicar el mundo, hecho por un grupo cultural, sin mayor abstracción teórica. La filosofía, en cambio, es la explicación profunda y amplia de la realidad total. Es la abstracción teórica y metafísica para responder a las preguntas trascendentales que inquieta a la humanidad. Por eso Heidegeer, a inicios del siglo XX, dirá: “La cosmovisión expone fenómenos ajenos a la filosofía”. Y en el mejor de los casos, la cosmovisión formaría parte del quehacer filosófico primario al intentar responder, de manera elemental/limitada, a las inquietudes humanas. Está claro que la cosmovisión (según sus acuñadores) no tiene categoría de filosofía por ser un “esfuerzo” elemental. Es decir, los pueblos atrasados o inferiores tienen cosmovisión (visión casi mágica de su realidad). Los pueblos avanzados o superiores construyen filosofía (cuentan con la razón y la voluntad para teorizar y abstraer la realidad). ¿Por qué los alemanes acuñaron esta idea a finales del siglo XIX? En el fondo fue con la finalidad de justificar lo que Hegel y otros ya habían afirmado antes: “La supuesta superioridad mental, espiritual y cultural de ellos sobre el resto de los pueblos”. De allí se asume que ellos, por estar habitados por un espíritu humano superior, tienen filosofía, y el resto (pueblos inferiores/atrasados) tenemos únicamente cosmovisiones. […] Los pueblos indígenas tenemos filosofías, no cosmovisiones. Mayas, aztecas, chipchas, quechuas, aymaras, guaraníes, mapuches, etc., tenemos nuestras propias filosofías con las que comprendemos y explicamos nuestras realidades. Y, existen tantas filosofías como pueblos o civilización coexistimos en el planeta. Quien asuma que existe una única filosofía (la occidental) y cosmovisiones, no hace más que externalizar el racismo mental y espiritual que lo habita. Y si algún aborigen o indomestizo asume el pensamiento/espiritualidad/ritualidad de sus ancestros como cosmovisión, por ignorancia o por mal formación, padece y reproduce la colonialidad del saber y del poder occidental. Occidente intentó imponer su pensamiento como la filosofía universal. Y ese pensamiento moderno “superior”, en cuestión de tres siglos devastó y devasta la vida, sus ciclos, e incluso la capacidad regenerativa y autoclimatización de nuestra Madre Tierra.» (Itzamná Ollantay [Nómada quechua. Hijo de la Pachamama. Activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra. Abogado, teólogo y antropólogo de formación en la ciencia occidental], “Qué paradoja: ellos dicen tener filosofía, nosotros únicamente cosmovisión”, 3 diciembre 2015, blog en telesurtv.net)

2018 «El proceso de descolonización en Panamá inició desde el momento en que los pueblos aurorales de Abya Yala se resistieron al colonialismo en el siglo XVI. A lo largo del siglo XX, y en particular en la segunda mitad, varios hechos iluminan el largo trecho por recorrer iniciado hace varios siglos.» (Abdiel Rodríguez Reyes, “El 9 de enero de 1964 en el proceso de descolonización en Panamá”, 8 enero 2018, alainet.org/es/articulo/190195)

Constantino Lima, Origenes del Indianismo

Vídeo grabado en septiembre de 2014

gbs