Filosofía en español 
Filosofía en español

Antonino Diana CR  1585-1663

Clérigo regular teatino y moralista panormitano, famosísimo autor de Resolutiones Morales (doce partes, entre 1629 y 1656), copiosa recopilación de casos y doctrinas probabilistas, obra refundida luego en la Summa Diana (Lugdunum 1644, Venecia 1646…), traducida al español por Antonio Montes de Porres y publicada en Madrid en 1657. Sus obras fueron editadas y reeditadas en Panormus (Palermo), Lugdunum (León de Francia), Montibus (Mons, Henao), Madrid, Venecia, Colonia Agrippina, Amberes, Roma, Caesar Augusta (Zaragoza), &c.

“Era llamado el Hombre admirable, el Teólogo sabio, el Oráculo de los Reinos, la Luz resplandeciente del Probabilismo, la Luna de la Teología Moral, el Atlante del Mundo Casuístico, el Agnus Dei que quitaba los pecados del mundo.” Le admiraba el erudito Caramuel y le despreciaba el atormentado Pascal de las Provinciales. Es el autor más citado por Jaime de Corella en la Práctica del confesonario (1690).

Según Antonio Francisco Vezzosi (I scrittori de'Cherici Regolari detti Teatini, parte prima, Roma 1780, páginas 301-313), Antonino Diana es consagrado como presbítero a los 30 años de edad, el último día de septiembre de 1614, e ingresa en los teatinos en Palermo, donde viste el hábito sagrado y hace su solemne profesión el 2 de febrero de 1616. De complexión débil, e incapaz de sobrellevar todo el peso y deberes de la congregación teatina, termina siendo admitido en el Capítulo General del año 1630, por sus méritos de piedad, prudencia y doctrina.

El rigorista filojansenista Blas Pascal la toma con Antonino Diana, por probabilista filojesuita

«Vous l'entendez bien peu, me dit-il. Les Pères étaient bons pour la morale de leur temps; mais ils sont trop éloignés pour celle du nôtre. Ce ne sont plus eux qui la règlent, ce sont les nouveaux casuistes. Ecoutez notre père Cellot, de Hier. l. 8, cap. 16, p. 714, qui suit en cela notre fameux père Reginaldus: “Dans les questions de morale, les nouveaux casuistes sont préférables aux anciens Pères, quoiqu'ils fussent plus proches des apôtres.” Et c'est en suivant cette maxime que Diana parle de cette sorte, p. 5, tr. 8, reg. 31: “Les bénéficiers sont-ils obligés de restituer leur revenu dont ils disposent mal? Les anciens disaient que oui, mais les nouveaux disent que non: ne quittons donc pas cette opinion, qui décharge de l'obligation de restituer.” Voilà de belles paroles, lui dis-je, et pleines de consolation pour bien du monde. Nous laissons les Pères, me dit-il, à ceux qui traitent la positive; mais pour nous, qui gouvernons les consciences, nous les lisons peu, et ne citons dans nos écrits que les nouveaux casuistes. Voyez Diana, qui a tant écrit; il a mis à l'entrée de ses livres la liste des auteurs qu'il rapporte. Il y en a deux cent quatre-vingt-seize, dont le plus ancien est depuis quatre-vingts ans.

Cela est donc venu au monde depuis votre société? lui dis-je. Environ, me répondit-il. C'est-à-dire, mon père, qu'à votre arrivée on a vu disparaître saint Augustin, saint Chrysostôme, saint Ambroise, saint Jérôme, et les autres, pour ce qui est de la morale. Mais au moins que je sache les noms de ceux qui leur ont succédé: qui sont-ils, ces nouveaux auteurs? Ce sont des gens bien habiles et bien célèbres, me dit-il. C'est Villalobos, Conink, Llamas, Achokier, Dealkozer, Dellacruz, Veracruz, Ugolin, Tambourin, Fernandez, Martinez, Suarez, Henriquez, Vasquez, Lopez, Gomez, Sanchez, de Vechis, de Grassis, de Grassalis, de Pitigianis, de Graphaeis, Squilanti, Bizozeri, Barcola, de Bobadilla, Simancha, Perez de Lara, Aldretta, Lorca, de Scarcia, Quaranta, Scophra, Pedrezza, Cabrezza, Bisbe, Dias, de Clavasio, Villagut, Adam à Mauden, Iribarne, Binsfetd, Volfangi à Vorberg, Vosthery, Strevesdorf. O mon père! lui dis-je tout effrayé, tous ces gens-là étaient-ils chrétiens? Comment, chrétiens! me répondit-il. Ne vous disais-je pas que ce sont les seuls par lesquels nous gouvernons aujourd'hui la chrétienté?

Cela me fit pitié; mais je ne lui en témoignai rien, et lui demandai seulement si tous ces auteurs-là étaient jésuites. Non, me dit-il, mais il n'importe; ils n'ont pas laissé de dire de bonnes choses. Ce n'est pas que la plupart ne les ait prises ou imitées des nôtres; mais nous ne nous piquons pas d'honneur, outre qu'ils citent nos pères à toute heure et avec éloge. Voyez Diana, qui n'est pas de notre société; quand il parle de Vasquez, il l'appelle le phénix des esprits. Et quelquefois il dit “que Vasquez seul lui est autant que 'tout le reste des hommes ensemble, instar omnium.'” Aussi tous nos pères se servent fort souvent de ce bon Diana; car si vous entendez bien notre doctrine de la probabilité, vous verrez que cela n'y fait rien. Au contraire, nous avons bien voulu que d'autres que les jésuites puissent rendre leurs opinions probables, afin qu'on ne puisse pas nous les imputer toutes. Et ainsi, quand quelque auteur que ce soit en a avance une, nous avons droit de la prendre, si nous le voulons, par la doctrine des opinions probables; et nous n'en sommes pas les garants, quand l'auteur n'est pas de notre corps.»

(Blaise Pascal, Les Provinciales ou lettres écrites par Louis de Montalte…, Cinquiéme lettre [De París, ce 20 mars 1656], París 1862, páginas 101-103.)

«Que poco entiendes, me dijo. Buenos eran los padres para la moral de aquel tiempo; pero para la del nuestro están muy alejados. Ya no gobiernan ellos las conciencias, los modernos casuistas si. Oye a nuestro P. Cellot, de Hier. l. 8, cap. 16 p. 714, que sigue a nuestro famoso Reginaldo: En las controversias de la doctrina moral, los casuistas modernos deben ser preferidos a los antiguos padres, aunque estos hayan sido más cercanos a los Apóstoles. Y siguiendo este principio, Diana dice así, p. 5, tr. 8, r. 31: ¿Los beneficiados están acaso obligados a restituir los frutos malversados? Los antiguos decían que sí, pero los modernos dicen que no. Sigamos pues esta opinión que quita la obligación de restituir. ¡O que lindas palabras! dije yo, llenas de consuelo para muchos. Dejamos los SS. PP., añadió, para los que tratan la positiva: pero nosotros que gobernamos las conciencias, muy poco los leemos, y en nuestros escritos no mentamos sino los nuevos casuistas. Repara en Diana que ha escrito tanto; pone al principio de sus libros la lista de los autores que cita. Nombra doscientos noventa y seis, el más antiguo de ochenta años a esta parte.

¿Luego toda esta caterva de escritores salieron al mundo después de fundada vuestra compañía, dije yo? Por ahí, por ahí, me respondió. Pues esto es lo mismo que decir, que a la venida de los Jesuitas desaparecieron S. Agustín, S. Crisóstomo, S. Ambrosio, S. Gerónimo y los demás doctores de la iglesia, por lo que toca a la doctrina moral. Pero por lo menos quisiera saber los nombres de los que sucedieron a estos santos: ¿quienes son estos autores modernos? Todos son hombres doctos y muy célebres, dijo el padre. Escucha: Villalobos, Conink, Llamas, Achokier, Dealkocer, Della-Cruz, Vera Cruz, Ugolin, Tambaurin, Fernández, Martínez, Suárez, Enríquez, Vasquez, López, Gómez, Sánchez, de Vechis, de Grassis, de Grassalis, de Pitigianis, de Graphaeis, Squilanti, Bizoderi, Barcola, de Bobadilla, Simancha, Pérez de Lara, Aldretta, Lorca, de Scarcia, Quaranta, Scophra, Pedrezza, Cabrezza, Visbe, Díaz, de Clavasio, Villagut, Adan á Mauden, Iribarne, Binsfelz, Volfangi á Borberg, Vostheri, Strevesdorf. ¡O padre mio! díjele muy asombrado, ¿y todos estos fueron cristianos? ¡Cómo cristianos me respondió! ¿No te dije que por estos solos gobernamos hoy la cristiandad?

Tuvele lástima; pero no me declaré; solo le pregunté si todos estos autores eran Jesuitas. Respondióme que no, pero que eso no hacía al caso y que sin ser Jesuitas no habían dejado de decir cosas buenas, bien que la mayor parte de lo que decían lo habían sacado de nuestros autores o los habían imitado, pero sobre esto nunca nos picamos; además que ellos citan a nuestros padres a cada paso y con muchos elogios. Repara en Diana, que no siendo de nuestra compañía, cuando habla de Vasquez le llama el Fénix de los ingenios: y dice algunas veces que Vasquez solo vale por todos los demás autores juntos, instar omnium. Así nuestros padres se sirven muy continuo de este buen Diana. Porque si entendieses nuestra doctrina de la probabilidad, vieras que esto nada importa. Al contrario, hemos deseado que se hallasen otros que pudieran hacer sus opiniones probables, para que no nos imputen todas. Y así cuando cualquiera autor presenta una opinión, en nuestra mano está el tomarla en virtud de la doctrina de la probabilidad, y no salimos fiadores, cuando el autor no es de nuestra compañía.»

(Blas Pascal, Las célebres cartas provinciales, sobre la moral y la política de los jesuitas, edición española de Francisco de Paula Montejo, Madrid 1846, páginas 69-71.)

 

Antonino Diana citado en la Práctica del confesonario (1690) de Jaime de Corella

C1 393 citas (228 recurrentes con 479 menciones)

C2 479 menciones a 144 autores: Ales, Alterio, Amico, Angelo 2, AntoninoSan 3, Antonio, Aragón 3, Armila 2, Avila 4, Azor 8, Báñez, Barbosa 4, Bardi 2, BartolomeSanFausto, Basilio, Bonacina 12, Bossio, Buenaventura, Busembaum, Cano, Caramuel 3, Carena, CastroPalao 5, Cayetano 8, Coninch 7, Cordova 3, Coriolano 2, Cornejo, CruzFelipedela, ChapeabillaSilvestro, Dicastillo 5, Durando, Duvalio, Enríquez 3, Escobar 2, Escoto, Espindo, FaberFilipo, Fagundez 5, Fausto 2, Felino, Fernández 2, Filiucio 15, Forcia, Fraxinello, Freitas 2, Gabriel, Gallego, García 3, GarcíaCristo, Gavanto 2, Geevense, Grafis 2, Granados 4, Gutierrez 2, Henriquez 3, HerreraEusebio 2, Homobono 5, Hurtado 11, HurtadoGaspar, HurtadoMendo, HurtadoTomás, Januario, JuandelaCruz 12, Layman 10, Leandro, Ledesma 11, Leo, LeonAlfonso, Lesio 9, Lezana 2, Lobo, Longo, López, Lugo 5, LugoFrancisco, Llamas, Magela, Maldero 4, Marcancio 3, MartínSJosé 2, Martínez, Medina 7, Megala 5, Mendo, Meracio, Molfesio 3, Molina 4, Moya, Naldo 2, NavarraPedro 4, Navarro 18, NaveFernando, Ochagavia 2, OliverioBonacio, Ortiz, Oviedo, Palacio 2, Paludano, Pasqualigo, Pellizario 3, Peyrino 2, PonceJuan, Pontio, Portel 6, Posevino 2, Quintanadueñas 2, Rebelio 5, Reginaldo 8, Remigio, Ricardo, Rodríguez 9, Sà 5, Salas 4, SánchezJ 2, SánchezT 11, Santarelo 2, Sierra, Silvestro 7, Silvio 5, Sorbo, Soria, Soto 14, Sousa 2, Suárez 23, Tabiena 2, Tamburino 4, Tancredo, Tanuero 2, Toledo 3, Tomás 2, Trullench 4, Turriano 2, Ugolino, Valencia 9, Valero 4, Vázquez 9, Vega 2, Victoria, Vidal, Villalobos 16, Zambelo, Zambrano 2 y Zanardo.

C3 7 alusiones de 4 autores: LeandroSS 3, Torrecilla 2, Trullench y Urrutigoyti.

1743 «Hacia el año de 1611 salió a luz el primer tomo del P. Tomás Sánchez sobre el Decálogo. Este muchas veces da en el extremo de las opiniones anchas: defiende el Probabilismo en toda su extensión: sostiene el uso de la opinión menos probable en la administración de los Sacramentos, medicina de los cuerpos, y en materia de justicia. Como valiente teólogo, y agudo dialéctico, comprendía muy bien, que los principios del sistema probabilístico, o concluyen en toda materia, o en ninguna concluyen. Por lo que enseña, que los infieles persuadidos de la probabilidad de su secta, no están obligados a abrazar la Religión Católica, aunque la reconozcan por más probable, y mas verosímil. Cita por patronos del Probabilismo diez y siete autores, todos españoles, a reserva del Padre Lessio, flamenco, y del Padre Sairo, inglés. No hay en su catalogo, ni italianos, ni alemanes, ni franceses. De modo que, según se colige de Comitolo, y de Sánchez, Diana, y otros probabilistas, su probabilismo se estuvo encerrado en el nido, en que nació, por espacio de cerca de cuarenta años; o a lo menos hizo poco progreso en otros países. […] En el año de 1624, parecieron en público las Disputaciones de Juan Sánchez, libro, que con razón puede llamarse un compendio de laxedades, por las cuales fue prohibido. Pablo Layman, el más discreto, y moderado entre los probabilistas, fue el primero, o de los primeros, que introdujeron en Alemania el Probabilismo. Vincencio Filucio en la Italia, Esteban Baunio en la Francia, Gil Koninc en Flandes, y Antonino Diana en la Sicilia, propagaron hacia este mismo tiempo el Probabilismo. […] Esta época, en que el Probabilismo dilató su jurisdicción, y adquirió vastos países, se puede dividir en dos: una de paz, y otra de guerra. En el transcurso de poco mas de veinte años, esto es, desde el de 1620 hasta el de 1642, dilató cuasi sin embarazo sus confines, y gozó en paz de su imperio. En esta posesión pacífica los primeros Probabilistas, no solo se aplicaban a promover su opinión; sino que gozaban en gran manera de los progresos de ella, y con recíprocas cortesías, y generosidad, empleaban su elocuencia en exaltarse unos a otros. El P. Antonino Diana fue el más feliz, y afortunado de todos, en recibir de todas partes alabanzas, aplausos, y encomios. Era llamado el Hombre admirable, el Teólogo sabio, el Oráculo de los Reinos, la Luz resplandeciente del Probabilismo, la Luna de la Teología Moral, el Atlante del Mundo Casuístico, el Agnus Dei, que quitaba los pecados del mundo. Pero de esto hablaremos en §. aparte de esta Disertación. Estos magníficos encomios, no solamente eran dirigidos a engrandecer la persona; sino también su sistema. Es principio del Probabilismo, que un Autor docto hace probable una opinión, y cuanto más docto es, tanto es más probable su sentencia, y si es doctísimo, es probabilísimo cuanto enseña. Por lo que al mismo tiempo, que exaltaban a los Doctores, dilataban, y promovían el adelantamiento de la Doctrina. Estos aplausos universales, tributados al P. Diana, demuestran, que era un grande teólogo, y docto canonista. Pero al presente no se trata de su persona, ni de su virtud, y piedad: Y aun se supone, que fue adornado con singularidad de estas, y otras virtudes. Y si de todos debemos juzgar bien, mucho mas de aquellos, que nos son predicados por excelentes en todo genero de virtud por aquellos mismos, que vivían con ellos. Quien se metiese a censurar la virtud, la piedad, la fama, y sabiduría del P. Diana, o de cualquiera otro autor, debería ser condenado, como temerario: lo que sirva de regla general para todos los casos, en que suceda hablar de algún autor, cuyas dotes personales se dejarán siempre ilesas, y se discurrirá solamente de sus obras, de las cuales a todos es lícito decir su parecer. De las del P. Diana, que en esta época comenzaron a publicarse, esto es, en el año de 1634, han sido muy diferentes los juicios de los teólogos posteriores. Lo primero, todos conceden, que estas obras son utilísimas, y llenas de vasta erudición por la recolección, que hizo de todos los Moralistas de aquel tiempo: Observan lo segundo, que en ellas no hay tratado alguno Teológico, examinado con método, ni deducción de las sentencias morales de principios, y reglas sentadas. Son volúmenes de resoluciones disparadas, y sin orden. Dicen, que escribe lo más con palabras de otros Moralistas, de tal modo que quitados los textos, cuasi continuos de los Casuistas, apenas nos quedan dos volúmenes, que se puedan atribuir al Autor, como partos propios; pretenden sin embargo, que esta obra voluminosa forma una Biblioteca Casuística, que contiene las opuestas opiniones de los Autores, propuestas a beneficio, y comodidad del lector, para que elija la que más le gusta. Esta es una cosa de hecho, que fácilmente puede descubrirse. Yo muchas veces, leyendo las tales obras, creía leer el sentir del P. Diana, y después de una columna, y otras veces después de una pagina, hallaba estas palabras: Hactenus ille: Hasta aquí el Autor. Frecuentemente en la misma obra ocurren, ya textos en lengua española, ya en latina, sin diversidad de caracteres, y sin que se pueda saber, si habla el P. Diana, o el autor citado por él.» (Daniel Concina, O. P., Historia del probabilismo y rigorismo [1743], traducida al español por Matías Joaquín de Imaz, Madrid 1772, tomo 1, páginas 11 y 13.)

1753 «Antonio Diana. Casuista famoso, y clérigo regular de Palermo en Sicilia, florecía en el año 1650 en el pontificado de Inocencio X y murió en 20 de julio 1663, a los 77 de su edad; escribió diversas obras: resolutionum moralium partes XII, summa resolutionum, &c.» (Luis Moreri, El gran diccionario histórico, París & León de Francia 1753, tomo tercero, segunda parte, página 698.)

1760 «Diana (Antonin), natif de Palerme, se fit Clerc régulier de l'ordre des Théatins dans la même ville, en 1614; il demeura vingt-six ans à Rome, y fut Consulteur du Saint-Office pour la Sicile, dans le tribunal de l'Inquisition, & y mourut le 20 juillet 1663. Le Pere Silos, historien de son ordre, assure qu'il composa cent cinquante différens traités de morale, entr'autres: Resolutionum moralium partes 12. Summa resolutionum.» (Dictionnaire Universel, dogmatique, canonique, historique, géographique et chronologique des sciences ecclésiastiques, par le R. P. Richard, & autres Religieux Dominicains. A Paris, 1760, tome second, pág. 364.)

1822 «Diana (Antonin), natif de Palerme, se fit clerc régulier de l Ordre des Théatins dans la même ville, en 1614: il demeura vingt-six ans à Rome, y fut consulteur du Saint-Office pour la Sicile, dans le tribunal de l'Inquisition, et y mourut le 20 juillet 1663. Le père Silos, historien de son Ordre, assure qu'il composa cent cinquante différens traités de morale, entre autres: Resolutionum moralium partes 12. Summa resolutionum.» (Bibliothèque Sacrée, ou Dictionnaire Universel historique, dogmatique, canonique, géographique et chronologique des sciences ecclésiastiques, par les révérends pères Richard et Giraud, dominicains. Réimprimée avec additions..., A Paris, 1822, tome neuvième, pág. 181.)

1885 «Antonino Diana. Religioso teatino, uno de los casuistas más célebres, que nació en Palermo en 1586 y murió en Roma en 1663. Su larga vida fue muy aprovechada para las ciencias teológicas y especialmente para la moral, de cuya materia se dice que compuso más de ciento cincuenta tratados. En su tiempo gozó fama universal de consumado moralista y teólogo profundo, por lo cual era consultado como el oráculo de la teología moral, y los Papas le distinguieron con su benevolencia y le honraron con el importante cargo de examinador de los Obispos. Los más distinguidos sabios de su época, como Caramuel, Antoine, Cóton, Escobar y otros, solicitaron su amistad y le manifestaron singular aprecio. Es lástima que sus obras sean poco leídas en el día, pues contienen un gran fondo de doctrina. Diana, por lo general, es benigno en sus opiniones morales, y aún á veces casi laxo. […]» (“Antonino Diana”, Diccionario de ciencias eclesiásticas, Valencia 1885, tomo 3, página 558.)

1890 El tomo sexto del Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, publicado por Montaner y Simón en Barcelona, ignora a Antonino Diana (quien tampoco aparece en su Apéndice de 1898 ni en el Segundo apéndice de 1907).

1907 «522. Magnam consecutus est nominis celebritatem Antoninus Diana cler. reg. Panormitanus (1585-1663), qui tamen teste Ligorio “in seligendis sententiis ut plurimum in partem benignam declinat et non raro plus declinat, quam par est” (Theol. mor. l. 6 n. 257). Aestimabatur dum viveret a viris doctis, a senatu panormitano, a praesidibus Siciliae, imo et a romanis pontificibus Urbano VIII, Innocentio X, et Alexandro VII, sub quibus erat episcoporum examinator; undique quoque consilia ab eo petebantur. Reliquit resolutiones morales t. 12, Lugduni 1629-1659 (9 partes), Venetiis 1652, 1655 (p. 10 et 11.), Romae 1656 (p. 12.), qua in ed. deest ordo. Neque enim cogitaverat auctor modestus de iis edendis, sed ad suum usum illas composuerat. Verum cum in aliorum venirent raanus iisque placerent, amicorum precibus permotus paulatim illas resolutiones evulgavit (Cf. Vezzosi I, 301 ss.). Hinc aliam editionem curavit Martinus de Alcolea O. Carthus., cui hunc titulum fecit: Antoninus Diana... coordinatus seu omnes resolutiones morales ejus ipsissimis verbis ad propria loca et materias fideliter dispositae ac distributae, sed titulis novis, notis marginalibus et indicibus necessariis clara luce et clariori dispositione illustratae, ac in 9 t. digestae, Lugduni 1667 ss., quae cum esset mendosissima, adjecit t. 10. correctionum, ib. 1669; iterum ib. 1680 t. 10 in f.; Venetiis 1698 t. 10 in f. In iis auctor ad 28 millia quaestionum resolvit. Has resolutiones in compendium redegerunt (Carolus Tomasia 1664 jam tredecim recenset, qui saltem ex parte resolutiones Dianae in compendium redegerint, plures Cotonius): Joan. de la Val, Lugduni 1634 pp. 3 in 24; Alex. Calamato Messinensis, Venetiis 1642 5 pp. in 8; Engelb. Ewich S. J. (†1637), Antwerpiae 1637 in 24; 1638 (sub nomine theologi clivensis) 1651 ed. 7; Jos. Andres (Hujus quoque est Decor Carmeli sive inclyti ord. carmelit. praerogativae in synopsim redactae ac multipli patrum doctorumque auctoritate confirmatae, Saragossae 1668: Colonia 1679; opus auctum et hispanice cur. Jo. Aug. Torrens O. Car, prodiit Palmae 1860-61 t. 4), S. J. (†1676) ib. 1676 in 8. (absque ejus nomine); Michael van Triest S. J. (†1668) ib. 1660; Ausonius Noctinot (rectius ac vere Antonius Cotonius) regularis et generalis perpetuus tertiii ord. s. Franc. Nicosiensis (†1682), ordine alphabetico ex 7 pp. Lugduni 1644 in 4; Venetiis 1646; ab hac Summa distingui debet ejus Summarium summae Dianae cum 7. et 8. p. Venetiis 1648 in 24, saepissime recusum; Simon Rondelini Perusinus, Venetiis 1677 in 8: Matthaeus Defendi Venetus, ib. 1642; Laurentius Felini, Romae 1674, quae censetur omnium maxime completa epitome; Antonius Montes de Porres O. Red., Matriti 1657; Guilelmus Ocas a aliique. Carolus Tomasi Dianae sodalis confecit tabulam auream operum omnium Antonini Dianae, qua resolutionum plus quam sex millia pluraque aliorum casuum millia in 12 pp. promiscue impressa recta et clara methodo in 150 tractatus... rite ac scholastice ordinantur, Romae 1664 in f., quae tabula aurea est tantum conspectus ordinatae editionis resolutionum Dianae, quam meditabatur Tomasi, sed praeventus ab Alcolea exsecutus non est. Aliud Dianae opus est: De primatu solius d. Petri ac differentia inter ipsum et divum Paulum disputationes apologeticae (valde rarae), Romae 1647 in 4., etiam in Rocaberti bibliotheca pontificia IV, 119-160. Quidquid in ejus operibus ad romani pontificis auctoritatem spectans reperitur, collegit Carolus Morales cler. reg. matritensis sub titulo Antoninus Diana panormitanus dogmaticus, Neapoli 1697 in f. adjecta apologia sub titulo: Antoninus Diana vindicatus sive ab omnibus fere propositionibus damnatis a summis pontificibus Alexandro VII, Innocentio XI et Alexandro VIII defensus.» (Hugo Hurter S. J., Nomenclator literarius theologiae catholicae theologos exhibens aetate, natione, disciplinis distinctos, tomus III, editio tertia plurimun aucta et emendata, Oeniponte 1907, columnas 1191-1193.)

1915 «Casuista siciliano, que nació en Palermo en 1585 y murió en Roma en 22 de Julio de 1663. Hijo de una familia noble, entró en 1630 en la Orden de los regulares teatinos: dióse con tanto ardor al estudio de la teología moral, que en breve corrió el mundo antiguo y nuevo la fama de su ciencia. De sus obras se multiplicaban las ediciones; las siete primeras partes de la primera en cinco años lograron dos ediciones en Palermo, dos en Lyón y tres en España. Gozó Diana la consideración de hombres tan célebres en su época como Caramuel, Antonio Coton y Escobar. De países muy distantes, aun desde el Nuevo Mundo, se le dirigían consultas como a un oráculo en Moral: el Senado de Palermo y los gobernadores de Sicilia sometían a su dictamen los asuntos más arduos e intrincados: los papas le distinguieron también y bajo Urbano VIII, Inocencio X y Alejandro VII desempeñó el cargo de Examinator Episcoporum. Dio a luz más de 150 tratados morales, predominando en su criterio cierta benignidad rayana a veces en laxismo. […]» (“Antonino Diana”, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Barcelona 1915, tomo 18-1, página 851.)

1952 «Casuísta siciliano (1585-1663), nacido en Palermo, y muerto en Roma. En 1630 ingresó en la Orden de Regulares teatinos, y pronto adquirió gran renombre como teólogo moralista. Reinando los papas Urbano VIII, Inocencio X y Alejandro VII, desempeñó el cargo de “Examinator Episcoporum”. Publicó más de 150 tratados morales, en los cuales predomina un criterio benigno, rayano en el laxismo. Su obra más importante es Resolutionum moralium pars prima et secunda (Palermo, 1629), a la que añadió hasta diez partes más, desde 1636 hasta 1656. […]» (“Antonio Diana”, Enciclopedia de la Religión Católica, Barcelona 1952, tomo 3, columna 111.)

Algunas ediciones españolas de Antonino Diana

1637 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars quarta, Francisci Robles, et Petri Coello Mercatorum Librorum, ex typographia Maria de Quiñones, Madrid 1637, 10 (s.n.: preliminares) + 24 (s.n.: index tractatum & resolutionum... in hac quarta parte) + 504 + 62 (s.n.: index rerum omnium notabilium in hac quarta parte) páginas.

1638 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars prima, secunda et tertia, Apud viduam Ildephonsi Martin de Balboa, Expensis Dominici de Palacios & Villegas Bibliopola, Madrid 1683, 8 (s.n.: preliminares) + [Pars prima I-XI] 293 + 22 (s.n.: index tractatum et resolutionum primae partis) + [Secunda Pars XII-XVII] 13 (s.n.: index tractatum et resolutionum secundae partis) + 178 + 65 (s.n.: index rerum omnium notabilium, quae in I et II parte...) + [Tertia Pars I-VI] 23 (s.n.: index tractatum et resolutionum tertiae partis) + 409 + 79 (s.n.: index rerum omnium notabilium, quae in III parte...) páginas.

1640 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars quinta, editio secunda, ex typographia Maria de Quiñones, Sumptibus Francisci Robles & Petri Coello Mercatorum Librorum, Madrid 1640, 8 (s.n.: preliminares) + 670 + 1 + 28 (s.n.: index tractatum, et resolutionum... in hoc quinto tomo) + 45 (s.n.: index rerum notabiliorum quae in hoc quinto tomo) + 1 páginas.

1643 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars sexta, editio prima, ex typographia Didaci Díaz de la Carrera, A costa de Pedro Coello y Manuel López Mercaderes de Libros, Madrid 1643, 12 (s.n.: preliminares) + 12 (s.n.: index tractatum et resolutionum sextae partis) + 344 + 26 (s.n.: index rerum omnium notabilium quae in hac sexta parte) páginas.

1646 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionem Moralium, pars septima, nunc primum in lucem prodit, en la imprenta de la Viuda de Francisco Martínez, A costa de Manuel López, Mercader de Libros, Madrid 1646, 8 (s.n.: preliminares) + 18 (s.n.: index tractatum et resolutionum septimae partis) + 467 + 22 (s.n.: index rerum omnium notabilium quae in hac septima parte) páginas.

1648 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars octava, typis Mariae Quignonii, A costa de Manuel López, Mercader de Libros, Madrid 1648, 586 páginas.

1651 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars nona, Matriti, ex typographia regia, A costa de Juan Antonio Bonet, Mercader de Libros, Madrid 1651, 6 (s.n.: preliminares) + 4 (s.n.: Auctores qui honorificam de P. Diana mentionem fecerunt) + 12 (s.n.: index resolutionum quae in hac nona parte) + 575 + 12 (s.n.: index rerum notabilium) páginas.

1653 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Resolutionum Moralium, pars decima, editio prima, Matriti, ex typographia regia, A costa de Juan Antonio Bonet, Mercader de Libros, Madrid 1653, 12 (s.n.: preliminares) + 27 (s.n.: index tractatum, et resolutionum quae in hac decima parte + index rerum notabilium) + 532 + 71 (tractatus duo addendi ad superiores tractatus decimae partis) páginas.

1657 Suma Diana, recopilado en romance. Todos los onze tomos. Del R. P. D. Antonino Diana, Clérigo regular, Examinador de obispos, y Consultor del Santo Oficio. Al Excelentísimo Señor, D. Fray Iván Cebrián, Maestro General que fue de todo el Orden de nuestra Señora de la Merced, Redempción de Cautivos, y al presente Arzobispo de Zaragoza, del Consejo de su Majestad, en el Supremo de Estado, &c. Por el P. M. F. Antonio Montes de Porres, del Orden de N. Señora de la Mercedes, Redempción de Cautivos. Año 1657. Con Privilegio. En Madrid, por Melchor Sánchez. A costa de Gabriel de León, Mercader de Libros, y Diputado de los Hospitales Reales desta Corte. 12 (s.n.: preliminares) + 760 + 7 (s.n.: tabla de los títulos desta obra) + 28 (suma de la duodécima parte: “Corría ya felizmente la Suma de los once tomos del R. P. Don Antonino Diana, que saqué en nuestro vulgar Castellano, cuando salió a luz su docena parte...”) páginas.

1675 R. P. D. Antonini Diana Panormitani... Practicae Resolutiones lectissimorum casuum, editio ultima, partes omnes XII complectens, Apud Haeredes Didaci Dormes, Caesar-Augustae 1675, 8 (s.n.: preliminares) + 798 + 2 + 118 (s.n.: index casuum particularium) páginas.

gbs