«Hecho diferencial»
 
r ó t u l o s

Rótulo introducido en 1927 por el político e ideólogo catalanista Francisco Cambó, primero en el prólogo al libro Per les terres de Crist, de José María de Nadal (junio 1927), y meses después en su libro El silenci de Catalunya (cuyo prólogo fecha en octubre de 1927, aunque no pudo publicarse entonces, difundiéndose de forma limitada en copias privadas mecanográficas), publicado en español en Argentina como España, Cataluña y la nueva Constitución (Editorial Independencia, Buenos Aires 1929, 122 págs.), y en 1930, en España, titulado Por la concordia (CIAP, Madrid 1930, 211 págs.; en catalán: Per la concòrdia, Llibreria Catalònia, Barcelona 1930, 207 págs.).

El periódico madrileño El Sol del lunes 23 de mayo de 1927, al ofrecer en un breve avance la principal novedad ideológica introducida por Cambó en su prólogo al libro de Nadal, repite hasta cuatro veces tal hallazgo. ¿Fue Cambó o fue Nadal, o alguien que pretendía ensalzar a Cambó y difundir la especie, quien se apresuró a filtrar tal noticia al periódico de Madrid, incluso antes de que apareciera publicado en Barcelona y en catalán el libro cuyo prólogo contenía el párrafo ahí traducido? Por las opiniones de Nicolás M. Urgoiti de marzo de 1930, que se ofrecen más adelante, cabe descartar que esta nota de 1927 pretendiera denunciar preventivamente la ideología de Cambó, pues precisamente desde El Sol y desde La Voz (propiedad de ese periodista y empresario vasco, Nicolás María de Urgoiti 1869-1951, dueño de La Papelera Española, y también de la editorial Calpe, ya entonces Espasa-Calpe, de la agencia Febus...) se comenzará a difundir en España y en español tal fórmula.

1927 «Un prólogo del Sr. Cambó. Barcelona 21 (2 t.). El Sr. Cambó ha puesto prólogo al libro catalán de José María Nadal titulado Por tierras de Cristo. En este prólogo, el Sr. Cambó hace referencia a la política colonial, contraponiendo la actitud comprensiva de los Gobiernos ingleses y el exclusivismo intransigente de los Gobiernos españoles. He aquí un párrafo: “Y la ignorancia querida y adusta del hecho diferencial lleva fatalmente a la hostilidad contra este hecho, y con este espíritu, cuando se ejerce soberanía sobre el territorio donde se produce el hecho diferencial, es fatal que se intente destruirlo y que se crea que la misión principal del Poder soberano es el de extirparlo. Y con la obsesión de extirpar el hecho diferencial de reducir todos los territorios caídos bajo la soberanía de la Corona de España, a imagen y semejanza del poder homogéneo, España ha perdido uno tras otro todos aquellos territorios, porque el hecho diferencial es más fuerte que todos los Poderes, y ante él, el Estado más poderoso es tan impotente como lo es el beduino del desierto para arrasar las montañas y las ciudades cuya visión le irrita como una ofensa a su habitual visión de los horizontes infinitos y a sus costumbres de vida errante entre llanuras sin fin.”» (El Sol. Diario independiente fundado por D. Nicolás M. Urgoiti en 1917, Madrid, lunes 23 de mayo de 1927, pág. 3.)

«Y entre las causas que más han influido en esta fortísima caracterización de la política española, tened por seguro que una de las más profundas ha sido el hecho de que los reyes, los gobernantes y aun las clases más influyentes han vivido siempre –salvadas excepciones rarísimas– en total alejamiento de todo el mundo exterior, sin conocer ni querer conocer cómo pensaban o cómo vivían los seres humanos que habitaban otras tierras.
Y la ignorancia, voluntaria y adusta, del hecho diferencial, lleva, fatalmente, a la hostilidad contra ese hecho, y con ese espíritu, cuando es ejercida soberanía sobre el territorio en donde surge ese hecho diferencial, es fatal el intento de destruirlo y la creencia de que la misión principal del poder soberano es extirparlo. Y, con la manía de extirpar el hecho diferencial, de reducir todos los territorios caídos bajo la soberanía de la Corona de España a la imagen y semejanza del Poder predominante, España ha perdido sucesivamente todos aquellos territorios, porque el hecho diferencial es más fuerte que todos los poderes y ante él el Estado más poderoso es tan importante como lo es el beduino del desierto para arrasar las montañas y las ciudades cuya visión le irrita como una ofensa a su visión habitual de horizontes infinitos y a sus costumbres de vida herrante en la llanura ilimitada.» («Prólogo» de Francisco Cambó a Joaquín Mª de Nadal, Por las tierras de Cristo. Impresiones de una peregrinación a Palestina, versión y nota preliminar de Juan Moneva y Puyol, Editorial Roma, Barcelona 1931, págs. X-XI.)
 

Francisco Cambó y Joaquín María de Nadal

Francisco de Asís Cambó y Batlle (Vergés, Gerona 1876-Buenos Aires 1947), adalid de la Lliga Regionalista, partido que fundó junto con Juan Ventosa Calvell en 1901, y que pervivió hasta 1936 (en íntima vinculación con el periódico en catalán La Veu de Catalunya, convertido en diario desde enero de 1899 bajo la dirección de Enrique Prat de la Riba, y que se mantuvo, con algunas interrupciones, hasta 1937). Fue elegido diputado por Barcelona a las Cortes Españolas, de forma ininterrumpida, desde 1907 a 1923. Bajo las siglas de la Lliga fue nombrado ministro de Fomento de España en el gobierno de Antonio Maura (del 22 de marzo al 9 de noviembre de 1918; actuación a la que dedicó su libro Ocho meses en el Ministerio de Fomento). Apoyó junto con su partido el Proyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña, aprobado por la Mancomunidad de Cataluña el 24 de enero de 1919. Volvió a ser ministro de Hacienda de España, también con Antonio Maura, del 15 de agosto de 1921 al 9 de marzo de 1922. Tras el golpe de estado del general Primo de Rivera abandonó el primer plano de la política activa, dedicándose a sus empresas, negocios y colecciones artísticas (volvería a la vida política activa a finales de los años veinte, y logró ser elegido de nuevo diputado por Barcelona en las elecciones del 19 de noviembre de 1933). Aceptó escribir un prólogo para el libro en el que Joaquín María de Nadal glosaba su viaje a Palestina de 1926, Per les terres de Crist, prólogo escrito en catalán, donde en 1927 utiliza Cambó por vez primera el rótulo «hecho diferencial» (fet diferencial). Quizá al abogado y ex-ministro Cambó se le ocurriera tal rótulo por contraposición a la fórmula «derecho diferencial»:

1881 «A las dos de la tarde dio principio en el teatro Real el meeting libre-cambista. […] El señor Figuerola ocupó la presidencia y dijo que la asociación para la reforma de los aranceles va a emprender un trabajo nacional: el estudio de las cuestiones sobre vinos y lanas y sobre el derecho diferencial de bandera.» (De La Correspondencia de España, en La Vanguardia, Barcelona, 16 de marzo de 1881, pág. 786.)

«Anoche se reunió en el ministerio de Hacienda la comisión especial arancelaria bajo la presidencia del señor Camacho. […] Acto seguido se procedió al nombramiento de las ponencias, que quedaron constituidas en la forma siguiente: Derecho diferencial de bandera en la Península […] Derecho diferencial en Cuba…» (De La Correspondencia de España, en La Vanguardia, Barcelona, 26 de abril de 1881, pág. 1692.)

En un contexto en el que andaban a la búsqueda de un diferencial de Cataluña, no sólo en la lengua, respecto del resto de España:

1912 «Es evidente que en Cataluña, aun los más desviados del regionalismo, reconocen la existencia allí de algo más o menos trascendental, más o menos simpático, pero característico, diferencial, con antecedentes históricos e innegable importancia.» (Canalejas, artículo «Las Mancomunidades II», citado en La Vanguardia, Barcelona, jueves 12 de septiembre de 1912, pág. 9.)

1922 «Ha dicho el señor Maspons que sería inútil mantener el engaño de aislar la cuestión de las notarías de las reivindicaciones absolutas que Cataluña desea en orden al derecho a que sus propias instituciones y sus doctrinas le encaminan; y todo ello no por un localismo ficticio ni por enemiga sistemática a un régimen, sino porque esas doctrinas y las instituciones son los instrumentos diferenciales en lo fundamental, ya que por sí constituyen la esencia misma del derecho clásico catalán.» (La Vanguardia, Barcelona, domingo 19 de febrero de 1922, pág. 15.)

Joaquín María de Nadal y Ferrer (Barcelona 1883-1972), hijo de José María de Nadal Vilardaga [alcalde de Barcelona en 1896-1897, diputado y senador, fundador del Círculo Liberal Conservador de Barcelona], licenciado en derecho en Barcelona, católico ferviente, fue presidente de la Juventud Monárquica (en 1912 fue nombrado gentilhombre de cámara del Rey Alfonso XIII), que transformó luego en Juventud Conservadora e incorporó en 1913 a la Juventud Maurista (tomando entonces contacto con Antonio Maura y con Francisco Cambó). En 1919 formó parte del grupo impulsor de la Federación Monárquica Autonomista [junto con personajes como Juan Maluquer Viardot, el barón de Güell, el marqués de Alella, el marqués de Camps, el marqués de Monsolís, Francisco Bartrina Roca, Luis Ferrer Bárbara, Damián Mateu, Isidro Valls, Juan Marsans, &c.], organización defensora de un «regionalismo constructivo», cercana a la Liga Regionalista y al Partido Liberal Democrático Autonomista, pero enfrentada a la Unión Monárquica Nacional. En las elecciones municipales de febrero de 1922 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona, por la Federación Monárquica Autonomista, que concurría junto con la Liga, y nombrado alcalde en mayo de 1922 el marqués de Alella [Fernando Fabra Puig, 1866-1944, de la textil Fabra&Coats], que lo fue hasta el golpe de Primo de Rivera en septiembre de 1923, se encargó como teniente de alcalde de la Comisión municipal de Cultura, manteniendo en esos meses buenas relaciones con Francisco Cambó. Como presidente de la Junta Archidiocesana de Acción Católica, organizó varias campañas apostólicas en Cataluña. En 1926 viajó a Tierra Santa, y escribió, en catalán, el libro Per les terres de Crist, al que le puso prólogo Francisco Cambó (libro publicado en catalán en 1927, y en español en 1931: Por las tierras de Cristo. Impresiones de una peregrinación a Palestina, prólogo de Francisco Cambó, Versión y nota preliminar de Juan Moneva y Puyol, Editorial Roma, Barcelona 1931, 177 páginas). De 1930 a 1936 fue secretario político de Francisco Cambó: tiene interés su libro Seis años con don Francisco Cambó (1930-36). Memorias de un secretario político, Alpha, Barcelona 1957, 347 páginas. Durante el franquismo fue nombrado Cronista Oficial de Barcelona en 1952, año en el que también presidió la comisión de ceremonial del cardenal legado del Congreso Eucarístico Internacional. En 1967 recibió la Medalla de Oro de la ciudad de Barcelona.

1927 «Per les terres de Crist, per Joaquim Maria de Nadal. Próleg de Francesc Cambó. Barcelona, 1926. Constituye este volumen el segundo de la Biblioteca de «La Paraula Cristiana». El título, su contenido, su redacción, las ilustraciones que la acompañan y el prólogo que la encabeza, son alicientes más que suficientes para hacer apetecible este libro. El señor Cambó, en su prólogo, no se ha limitado a decir cuatro ditirambos de la obra y de su autor, aun cuando ha tratado de materia grandemente relacionada con el asunto, puesto que diserta de la utilidad que reportan los viajes y el bien que reportarán a la cultura catalana si las personas pudientes prosiguen en imitar el camino trazado por los extranjeros. El elogio de este libro lo hace el señor Cambó con estas lacónicas pero expresivas palabras: «leedlo y querréis visitar Tierra Santa». Efectivamente, la labor del señor Nadal es la de un ameno cronista que va contando con discreción, con sobriedad, pero con gran colorido y cuando el caso lo requiere con emoción y entusiasmo, todo cuanto pasó ante sus ojos de turista y cuanto movió su corazón creyente. Y el objetivo del viaje, esto es, seguir las huellas de Jesús en la tierra que le vio nacer, donde pasó su infancia, donde evangelizó a las gentes y donde finalmente recibió pasión y muerte, no pueden ser más atrayentes para una pluma católica. Por eso este libro se lee con sumo interés y honra a su autor y a la literatura que lo ha producido. Se avalora con varias fotografías del propio señor Nadal y otras del señor Cambó.» (La Vanguardia, Barcelona, martes 7 de junio de 1927, pág. 28.)

«Las negociaciones referidas, y otras que no son del caso recordar, afirmaron más y más la amistad que con Cambó me unía y que le llevó a escribir un prólogo maravilloso para mi libro Per les terres de Crist.
El libro en cuestión, inspirado por mi primer viaje a Tierra Santa en 1926, apareció en forma de artículos en La Veu de Catalunya. Sugirióme un amigo la conveniencia de editarlos como libro y, recordando yo que don Francisco Cambó había realizado, en más de una ocasión, aquella peregrinación, que había conmovido hondamente su espíritu, pedíle que lo prologase y que facilitase algunas fotografías del copioso material que, sobre las tierras de Cristo, había personalmente obtenido. Avínose a lo uno y a lo otro y, obtenidas aquellas seguridades, púseme en campaña en busca de editor, teniendo la fortuna en encontrarlo a mi primera gestión en la revista La Paraula Cristiana que dirigía el doctor Cardó, la cual empezaba a publicar entonces una biblioteca de carácter literario-religioso.
Los continuos viajes y las múltiples actividades de Cambó fueron demorando la redacción del prólogo, cuya promesa procuraba yo recordar al prologuista, de tarde en tarde, cuando las incidencias de algún encuentro o la ocasión de alguna visita me ofrecían excusa para pedir, sin correr el riesgo de importunar. Habían pasado ya varios meses cuando, un día, al regreso de uno de sus viajes, me llamó a su despacho y me comunicó que había utilizado los ratos libres que aquél le había proporcionado para redactar su trabajo, y me entregó un paquete de cuartillas escritas a máquina –unas diez y ocho o veinte en conjunto– en las que, aprovechando la circunstancia, trataba de los distintos problemas planteados en Palestina, sin que faltasen alusiones temperamentales, claras o encubiertas, a la psicología de Cataluña y de los catalanes. Ya iba a retirarme de su despacho, después de agradecerle el favor que me hacía, cuando llamándome de nuevo me dijo:
—Estos asuntos que rozan los temas religiosos han de ser tratados con sumo cuidado; yo le ruego que no entregue mis cuartillas a la imprenta sin haberlas dado previamente a leer a algún culto sacerdote de su confianza, porque no quisiera haber incurrido en algún error ni en juicios que pudiesen molestar a persona o congregación religiosa alguna y, desde luego, autorizo a su censor para que, en caso afirmativo, tache o enmiende lo que creyere conveniente.
Para la información fotográfica del libro púsome en relación con su íntimo amigo don Rafael Llusá. Todos los habituales a la casa del político catalán conocían a Llusá, cuya persona era, por así decirlo, consubstancial con la casa misma. […] Él fue mi acompañante en la búsqueda que practicamos en el archivo fotográfico instalado en el “estudio” que ocupaba la totalidad de la planta más elevada de la casa de la Vía Layetana, en el cual vino a interrumpirnos no pocas veces, para aconsejarnos y orientarnos, el propio don Francisco.» (Joaquín M. de Nadal, Seis años con don Francisco Cambó (1930-36). Memorias de un secretario político, Alpha, Barcelona 1957, págs. 15-17.)

 

Francesc Cambó, Per la concòrdia, Llibreria Catalònia, Barcelona 1930Francisco Cambó, Por la concordia, CIAP, Madrid 1930

Francesc Cambó, Per la concòrdia,
Llibreria Catalònia, Barcelona 1930, 207 págs.

Francisco Cambó, Por la concordia,
CIAP, Madrid 1930, 211 págs.

«El problema català té per base, per única base, l'existència d'un fet diferencial català, d'una personalitat catalana inconfusible i indestructible, la qual, per a qui no sigui orb d'esperit, és tan forta i acusada, en el passat i en el present, en els fets històrics que l'han creada i en les realitats actuals que la mantenen, como ho pugui ésser la de Polònia, la d'Irlanda i la de Bohèmia.» (pág. 32.)

«El problema catalán tiene por base, por única base, la existencia de un hecho diferencial, de una personalidad inconfundible e indestructible, la cual, para quien no sea ciego de espíritu, es tan vigorosa y destacada en el pasado y en el presente, en los hechos históricos que la han creado y en las realidades actuales que la mantienen, como lo pueda ser la de Polonia, la de Irlanda y la de Bohemia.» (pág. 32.)

«En llibres i en discursos ha estat explicat tantes vegades el fet diferencial català, que no val la pena d'insistir-hi. D'aquest fet diferencial, allò que és més pregon i persistent, allò que és menys discutible, és l'existència de la llengua catalana i l'adhesió dels catalans a llur verb pairal.» (pág. 32.)

«Se ha explicado tantas veces en libros y en discursos el hecho diferencial catalán, que no vale la pena de insistir. Lo que en él es más profundo y persistente, lo menos discutible, es la existencia de la lengua catalana y la adhesión de los catalanes a su verbo maternal.» (pág. 32.)

«Mentre aquesta manifestació no desaparegui, voldrà dir que el fet diferencial català, amb tota la seva força i amb la potencialitat de totes les conseqüències que se'n deriven, subsisteix.» (pág. 33.)

«Mientras esta manifestación no desaparezca, el hecho diferencial subsistirá con toda su fuerza y con la potencialidad de todas las consecuencias que de él se deriven.» (págs. 32-33.)

«I que aquest fet és definitiu, en tenim una prova insuperable en el llarg període que va de les primeries del segle XVI fins a mitjan segle XIX. Durant aquest període de més de tres centúries, la llengua catalana resisteix un doble atac que, racionalment, havia de destruir-la. Actua contra la subsistència de la llengua catalana la força immensa de la monarquia espanyola en els segles de la seva esplendor màxima i en un temps en què la institució monàrquica, a més de la força coactiva, tenia una força social més penetrant i més irreductible que la força coactiva. El Rei y la seva Cort, parlant només en castellà, ...» (págs. 33-34.)

«La prueba insuperable de que este hecho diferencial es definitivo, la encontramos en el largo periodo que abarca desde los comienzos del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX. Durante este período, de más de tres centurias, la lengua catalana resistió un doble ataque que, racionalmente pensando, debió destruirla. Actuaron contra la subsistencia de la lengua catalana la fuerza inmensa de la Monarquía española en los siglos de su máximo esplendor y el ambiente de una época en que la institución monárquica, a más de fuerza coactiva, tenía una fuerza social más penetrante, más irreductible que aquélla. El rey y su corte hablaban solamente en castellano, ...» (pág. 33.)

«L'adhesió dels catalans al fet diferencial català i a la seva expressió cabdal, que és la llengua, no havia estat mai tan forta com en aquests quatre anys de Directori.» (pág. 36.)

«La adhesión de los catalanes al hecho diferencial catalán y a su expresión capital, que es la lengua, no había sido nunca tan fuerte como en estos cuatro años de Directorio.» (pág. 36.)

«La política assimiladora pot tenir diverses manifestacions: l'extirpació brutal, quirúrgica, del fet diferencial per l'acció de les armes; l'opressió política, encaminada a matar per asfíxia el fet diferencial, i que pot anar des de la prohibició absoluta de tota manifestació diferencial, fins a les prohibicions parcials o al simple marge de favor a les expressions del fet hegemònic; i finalment, l'assimilació per superació, que es produeix quan un poble de cultura superior domina i absorbeix un poble de cultura inferior.» (pág. 80.)

«La política asimilista puede tener diferentes manifestaciones: la extirpación brutal, quirúrgica, del hecho diferencial, por la acción de las armas; la opresión política encaminada a matar por asfixia ese hecho diferencial, desde la prohibición absoluta de toda manifestación hasta las prohibiciones parciales o con simple margen de favor a las expresiones del hecho hegemónico; y, finalmente, la asimilación por superación, que se produce cuando un pueblo de cultura superior domina y absorbe a otro de inferior grado de cultura.» (pág. 82.)

«Però, des de les primeries del segle XIX, les disposicions del poder contra les manifestacions del fet diferencial català no cessen un moment. Primer és la supressió dels residus de sobirania que restaven a Catalunya; després, en venir la Renaixença i aparèixer fracassat l'intent d'assimilació per superació, els trets van més ben dirigits i apunten a les manifestacions més essencials de la personalitat catalana: la llengua, el dret i l'ensenyament.» (págs. 87-88.)

«Pero desde comienzos del siglo XIX las disposiciones del Poder contra las manifestaciones del hecho diferencial no cesan un momento. Primero es la supresión de los últimos residuos de soberanía; después, al iniciarse el resurgimiento y aparecer fracasado el intento de asimilación superadora, los tiros se dirigen mejor y apuntan a las manifestaciones más esenciales de la personalidad catalana:la lengua, el derecho y la enseñanza.» (pág. 90.)

«El separatisme català és la contrapart de l'assimilisme castellà. Com s'esdevé sovint, també en aquest cas els extrems es toquen. L'assimilisme vol destruir el fet diferencial català: el separatisme vol suprimir el fet de la unitat espanyola, de la manera més radical pel que esguarda a Catalunya: separant-la d'Espanya. Com totes les solucions radicals, l'assimilista i la separatista són essencialment lògiques.» (págs. 109-110.)

«El separatismo catalán es la contrapartida del asimilismo castellano. Como a menudo ocurre, también en este caso los extremos se tocan. El asimilismo quiere destruir el hecho diferencial catalán: el separatismo quiere suprimir el hecho de la unidad española, de la manera más radical en lo que afecta a Cataluña: separándola de España. Como todas las soluciones radicales, la asimilista y la separatista son esencialmente lógicas.» (pág. 113.)

Concebido en 1927, el rótulo «hecho diferencial» comenzó su expansión imparable menos de dos meses después de la dimisión del dictador Miguel Primo de Rivera (el 28 de enero de 1930), cuando el domingo 23 de marzo de 1930, invitados por «un grupo de catalanes, pertenecientes a los más diversos matices y tendencias», se desplazaron desde Madrid a Barcelona «en su calidad de hombres representativos de la intelectualidad y del espíritu castellanos» una serie de personajes que intervinieron en los «actos de homenaje de los catalanes a la intelectualidad castellana».

«A últimos del mes de marzo un suceso extraordinario vino a aumentar las actividades de don Francisco. Me refiero a la famosa visita de los intelectuales castellanos a Barcelona. Recientemente aparecido el libro de Cambó, Per la concòrdia, con éxito tan extraordinario que en dos días se vendieron 5.000 ejemplares, aquella visita adquiría una significación particularísima. Formaban parte de aquel grupo de intelectuales representantes de distintas ideologías políticas, aunque en general con marcada inclinación a la izquierda. (Formaban parte de aquel grupo de intelectuales los señores Lasso de la Vega, Gutiérrez de Abascal, "Juan de la Encina", Ossorio y Gallardo, Fajardo, "Fabián Vidal", Luis Bello, Féliz Lorenzo, Ramón Pérez de Ayala, Nicolás M. de Urgoiti, E. Giménez Caballero, Ledesma Ramos, Ramón Menéndez Pidal, Pedro Sainz Rodríguez, J. A. de Sangróniz, Lorenzo Luzuriaga, Victoriano García Martí, Enrique Díaz Canedo, Gregorio Marañón, Gustavo Pittaluga, Manuel Azaña, Luis Araquistain, Julio Álvarez del Vayo, José Castillejo, Luis de Zulueta, Giménez de Asúa, Pedro Salinas, Fernando de los Ríos, Ramón Gómez de la Serna, César M. Arconada, Claudio Sánchez de Albornoz, José Ortega Gasset, Agustín Millares, Antonio Ballesteros, Alberto Insúa.)» (Joaquín María de Nadal, Seis años con don Francisco Cambó (1930-36), Alpha, Barcelona 1957, págs. 45 y 321.)

1930 «Los intelectuales castellanos, en Barcelona. Una opinión de Don Nicolás M. de Urgoiti. La Veu de Catalunya, refiriéndose a los actos de fraternidad entre intelectuales castellanos y catalanes celebrados estos días, recoge de D. Nicolás María de Urgoiti la siguiente opinión: “La impresión de las fiestas pasadas es excelente. Vuestra cordialidad ha sido exquisita, e incluso nos habéis hecho el máximo obsequio de hablar en nuestra lengua. Los actos de estos días han demostrado la coincidencia entre catalanes y castellanos en aquello que entre espíritus liberales es común y que afecta a todos los problemas básicos de España, y es muy satisfactorio poder contrastar que lo sienten con espíritu liberal y cuenta con el pueblo de Cataluña. La adhesión del pueblo en forma ostensible me ha impresionado particularmente. Una de las notas que comprueban esta presencia del pueblo es el telegrama de unos obreros de Villanueva y Geltrú al acto celebrado en Sitges. Admito el hecho diferencial catalán con todo lo que entraña, con sus consecuencias. Con comprensión y afecto se puede ir a todas partes.”» (La Voz. Diario independiente de la noche fundado por D. Nicolás M. Urgoiti en 1920, Madrid, martes 25 de marzo de 1930, pág. 8.)

«Los actos de Barcelona. Cordialidad de intelectuales catalanes y castellanos. Impresión de D. Nicolás M. de Urgoiti. Barcelona 25 (4 t.) La Veu de Catalunya, refiriéndose a los actos de fraternidad entre intelectuales castellanos y catalanes celebrados estos días, recoge de D. Nicolás María de Urgoiti la siguiente opinión: “La impresión de las fiestas pasadas es excelente. Vuestra cordialidad ha sido exquisita, e incluso nos habéis hecho el máximo obsequio de hablar en nuestra lengua. Los actos de estos días han demostrado la coincidencia entre catalanes y castellanos en aquello que entre espíritus liberales es común y que afecta a todos los problemas básicos de España, y es muy satisfactorio poder constatar que lo sienten con espíritu liberal y cuenta con el pueblo de Cataluña. La adhesión del pueblo en forma ostensible me ha impresionado particularmente. Una de las notas que comprueban esta presencia del pueblo es el telegrama de unos obreros de Villanueva y Geltrú al acto celebrado en Sitges. Admito el hecho diferencial catalán con todo lo que entraña, con sus consecuencias. Con comprensión y afecto se puede ir a todas partes.” (Febus.)» (El Sol. Diario independiente fundado por D. Nicolás M. Urgoiti en 1917, Madrid, miércoles 26 de marzo de 1930, pág. 8.)

«En respuesta a esta salutación del alcalde de Barcelona [conde de Güell], y en nombre de los intelectuales castellanos, usó de la palabra el eminente profesor Américo Castro, que se expresó en estos términos: [...] No somos políticos. No hacemos política. [...] Ha hablado el alcalde de inteligencia y comprensión ante la realidad del hecho diferencial de Cataluña, y yo suscribo lo que vuestro alcalde ha dicho. Inteligencia, comprensión, convivencia. Sí. Hemos de convivir. Hemos de salir del cerco de nosotros mismos y proyectar nuestra vida fuera de la órbita personal. En tanto que el resto de España no comprenda el hecho catalán, España estará sometida a todas las desdichas.» «Opiniones de los que fueron a Barcelona. César M. Arconada: El idioma catalán me es familiar y hace ya mucho tiempo que leo autores catalanes. El hecho catalán no es un problema; es una solución, una solución de continuidad. Siento por el hecho catalán toda la simpatía y toda la consideración de un hecho diferencial.» «Opiniones de los que fueron a Barcelona. José Subirá: La cordialidad catalana ha sido exquisita y ha llegado hasta a hacernos el máximo obsequio de nuestra lengua. [...] Admito el hecho diferencial catalán con todo lo que significa y con todas sus consecuencias. Con comprensión y afecto se puede llegar a todas partes.» «Guillermo Díaz Plaja. Cataluña-Castilla. Labor de avanzada: [...] Para el desarrollo de esta sencilla labor de cordialidad –emergida del mutuo reconocimiento de nuestro hecho diferencial– ha habido que luchar en Madrid contra una incomprensión fruto de ignorancia. Pero en Barcelona, la lucha pertinaz ha debido entablarse contra un sentimiento perfectamente arraigado y consciente, contra una serie de recelos absurdos y de nimias mezquindades.» (La Gaceta Literaria, año IV, nº 80, Madrid, 15 de abril de 1930, págs. 4, 5, 6, 9.)

«Los intelectuales castellanos han reconocido, con su sola presencia en Barcelona, el hecho diferencial de Cataluña que venían proclamando los catalanes. Los intelectuales catalanes han demostrado a su vez, por el solo hecho de invitar a los castellanos a un acto de confraternidad, que creían posible la solución, dentro del Estado español, del reconocimiento de su personalidad. La solución era armónica: Variedad dentro de la unidad. Ni asimilismo ni separatismo. El libro del señor Cambó fue escrito en 1927. La Dictadura, ciega en su afán de ahogar toda manifestación de catalanismo, prohibió su publicación.» (Antonio Puges, «Un libro de Cambó publicado clandestinamente durante la Dictadura», Estampa, Madrid, 15 de abril de 1930.)

«Revista de libros. Por la concordia, Francisco Cambó. Compañía Iberoamericana de Publicaciones. Madrid. No se puede negar al Sr. Cambó que es hombre de oportunidades. Acaso toda su vida política puede colocarse bajo este denominador común: oportunismo. Por esto, a las veces parece que no ha seguido con todo rigor la trayectoria que se trazó al surgir a la vida pública, y a las veces parece que vuelve a ella, como el hijo pródigo que se reintegra al hogar. Pero siempre, según él, responde a una misma tónica, sólo que rinde tributo al oportunismo, en vista de la eficacia. Acaso sea así: quizá la eficacia, en algunos momentos, ha tenido caracteres netamente personalistas. Pero, en definitiva, lo que interesa es ver lo que aporta en el momento presente para la resolución del problema catalán. Y esto es lo que nos dice en su libro Por la concordia. Este libro fué publicado en 1927, y el oportunismo de esta segunda edición que ahora aparece consiste en ser sincrónica con el viaje de los intelectuales castellanos a Cataluña, ya que a entrambas intelectualidades considera el Sr. Cambó agentes de la concordia que patrocina. Frente a la hegemonía castellana, que Cataluña dejó instaurar por preferir a la acción peninsular los panoramas mediterráneos, subsiste el hecho diferencial catalán, su personalidad étnica y lingüística. Esta realidad histórica sólo puede ser reducida por el asimilismo de Cataluña por España, por el separatismo catalán o por la concordia. El "statu quo" actual, situación de recelo, de alternativas de coacción y de tolerancia, no resuelve nada. El Sr. Cambó razona todas estas soluciones, y se inclina, en conclusión, por la concordia. Las bases esenciales de ésta son: la consagración de la unidad de Cataluña mediante la creación de organismos centrales que engloben todo el territorio catalán, y el reconocimiento definitivo de que la lengua catalana es la propia de los catalanes. Pero ¿cómo llega a esta solución el Sr. Cambó? Es lo que le ha faltado decir. Cuando no piensa en el momento político actual y sus posibles intervenciones personales, dice que para que los catalanes se vieran incorporados a la gobernación de España fue preciso que cayese la monarquía, como ocurrió con Prim y sus amigos, o que se instaurase la República, como acaeció con la segunda intervención de los catalanes, o que se produjera la revolución de la Asamblea de parlamentarios. Pero después el Sr. Cambó se acuerda de que ocupa una situación permanente de reserva para la gobernación con el régimen monárquico, y "cree que la monarquía puede ser más eficaz que una República para la solución armónica del pleito de Cataluña". Creencia que experimenta vacilaciones acomodadas a su mayor o menor proximidad a los consejos de la Corona. Con todo, al lado de esta indecisión política del "leader" regionalista está su afirmación categórica de que sólo dentro de la armonía puede Cataluña reivindicar su personalidad. Algo es algo. Y aun despliega en su libro un horizonte más halagüeño: el ideal ibérico, mediante el vinculo federativo. B. A. A.» (La Voz. Diario independiente de la noche fundado por D. Nicolás M. Urgoiti en 1920, Madrid, lunes 5 de mayo de 1930, pág. 6.)

«Cuando aun no se ha apagado del todo el eco de las fiestas de confraternidad celebradas en Barcelona, a mediados del mes pasado, entre intelectuales catalanes y castellanos, el espíritu dinámico e inquieto de don Francisco Cambó lanza al público su nuevo libro Por la concordia, que es la mejor glosa de aquel acontecimiento ejemplar, lo que llama el señor Cambó "el hecho diferencial de Cataluña" puede y debe quedar resuelto en la zona de la cordialidad y de la inteligencia. Nada de estridencias. Los intelectuales no suelen gobernar, pero nutren de ideas a los gobernantes, sobre todo en los momentos de los cambios políticos. Lo que llama el señor Cambó "el hecho diferencial" de Cataluña no es otra cosa que el reconocimiento de su lengua. Con eso y con que España considere que a Cataluña se le debe cierto mínimum de autonomía, el problema actual entrará en vías de ser resuelto, y se resolverá a la larga.» (José Sánchez Rojas, «Cataluña y Castilla. Hacia la concordia», Mundo Gráfico, Madrid, miércoles 21 de mayo de 1930, pág. 38.)

«Ese hecho diferencial de que ahora tanto se habla, al referirse a Cataluña y al resto de España, existe más en la imaginación de algunos que en las realidades tangibles de la política nacional; pero el modo de demostrar que es así consiste en ir buscando ocasiones de aproximación y de identificación que sustituyan el hecho diferencial por el hecho armónico. Con esto se logrará que se vea plenamente cuan escasa y débil es la falange del extremismo separatista, y apartada la misma, será obra relativamente fácil la de hallar una solución al tan asendereado problema catalán.» («Ambiente cordial. Viaje de los reyes a Barcelona», La Correspondencia Militar, Madrid, viernes 6 de junio de 1930, pág. 1.)

«Las referencias todas están de acuerdo en señalar este viaje que acaban de realizar los Reyes a Barcelona como el más tranquilo, el más efusivo, el más cordial de cuantos se recuerdan de los últimos tiempos. [...] El hecho diferencial se achica y se reduce ante el cambio de impresiones y sentimientos en el que se aprecia y reconoce la estimación de valores mutuos, el deseo común de una superación en el esfuerzo, en el trabajo y en la paz.» («Crónica semanal», La Lectura Dominical, Madrid, 14 de junio de 1930, pág. 3.)

«La reciente visita del Rey a Cataluña fue un hecho expresivo en la política española. Tras de una época dilatada de persecución a la bandera y al lenguaje catalanes, aquélla ha ondeado libre en muchos edificios. [...] ¿Cuál es el problema en su esencia?, se interroga uno. Cambó responde: «Hay dos realidades: la catalana y la hispánica. Son muchos los que no han percibido del problema catalán más que el resultado de la acción política. Para éstos el problema eran las campañas catalanistas, tanto de un regionalismo atenuado como del más extremado nacionalismo. Eran los discursos, las proclamas, los mítines, Els Segadors, las elecciones, las campañas parlamentarias, la Mancomunidad. Pero ello no sólo no era el problema, sino ni siquiera su parte principal. El pleito catalán tiene por base única la existencia de un hecho diferencial catalán, de una personalidad catalana inconfundible e indestructible, como ha podido ser la de Polonia o Irlanda. La adhesión de los catalanes a ese hecho diferencial y al instrumento de expresión, que es la lengua, no fue nunca tan firme como en estos últimos años.» [...] Es evidente que las virulencias de los que luchan contra el hecho diferencial catalán fomentan y estimulan en Cataluña el sentimiento nacionalista. ¿Separatismo? No. No conviene a Cataluña. Aislada, viviría de precario y no tardaría en ser absorbida por España o por Francia, y entre una y otra nación, el interés de Cataluña está con España. Cambó quiere buscar una solución de concordia.» (Luis E. de Aldecoa, «Hay una realidad hispánica y otra catalana –asimilista y separatista–, y según el señor Cambó, a los intelectuales corresponde la labor de desarmar estos sentimientos antagónicos...», Crónica, Madrid, 29 de junio de 1930, pág. 3.)

«Y es que lo que importa –o ha importado hasta ahora– no es tanto difundir el castellano en todo su esplendor y belleza como imponerlo mal que bien. Y el "tabú" más temido, la sola enunciación, el simple reconocimiento del hecho diferencial. Hecho que acaso dentro de unos años sea un orgullo, una gloria, como debe ser. Hecho que ya ahora es... eso tan simple y tan grande: un hecho, una realidad. La existencia, vitalidad y persistencia de un lenguaje es algo de lo que no cabe dudar... ¡A qué engañarnos! En los hogares de los niños de Cataluña, como en los de los pequeños campesinos de Galicia, aun a través de tantos siglos de imposición, no se habla castellano, y, por tanto, la lengua en que se pretende dar riqueza a un espíritu es una lengua artificial, que sólo escuchan en la iglesia y en la escuela, privadas así una y otra de su mejor medio de acercamiento, vedado para otra y para una el camino que más derecho lleva al corazón.» (María Luz Morales, «Mujeres. Lengua materna», El Sol, Madrid, martes 1 julio 1930, pág. 8.)

«Sin embargo, la lengua castellana y Portugal contaban con la base de sus respectivas literaturas, desarrolladas normalmente; Cataluña, en cambio, después de prolongado abandono de la propia personalidad, se encontraba en un segundo renacimiento, todavía no muy vigoroso. De este hecho diferencial desfavorable para Cataluña, se resiente la obra de Narciso Oller, construída en gran parte con materiales deficientes para soportar el peso de medio siglo.» (José Escofet, «Las novelas en Cataluña», La Voz, Madrid, viernes 1 de agosto de 1930, pág. 1.)

[ en proceso ]

1931 «Nosotros reconocemos la peculiaridad de Cataluña. Y debe destacarse como ejemplo valioso de una comarca española que prospera, que trabaja y honra a nuestro pueblo. No somos sospechosos de frialdad hacia Cataluña. Nuestro director formó parte del viaje de intelectuales castellanos, y el mismo fervor de entonces por el admirable «hecho diferencial» lo mantiene hoy exactamente con idéntico tono. Ahora bien: frente al hecho diferencial famoso, hay el indiscutible y grandioso hecho español, que obliga a subordinación a todos los demás hechos que surjan. De otra parte, la afirmación de la peculiaridad catalana obliga a considerar que en nombre de ella misma debe engranarse en un orden de totalidad que la comprenda y exalte.» («La peculiaridad y la política de Cataluña», La Conquista del Estado, Madrid, 11 abril 1931, pág. 1)

1932 «Don Joaquín Beunza, batallador diputado de Navarra, disertó en el Liceo Andaluz sobre «Estudios Regionales», con el interés que el tema, la ocasión y el significado del conferenciante dejan entender. [...] Examina a continuación las dos fuentes que toda autonomía puede invocar, es decir, el pacto y el hecho diferencial; hace historia de los sucesivos atentados cometidos contra los fueros vascos y navarros y, finalmente, critica la solución dada por la Constitución republicana del pasado año al problema regional» (Miguel Herrero-García, «Actividades culturales», Acción Española, Madrid, 16 de mayo de 1932, pág. 539.)

«Unos, son fuertes; otros, débiles; unos, talentudos; otros, tontos; unos, gordos; otros, flacos; unos, blancos; otros, color de chocolate; otros, amarillos. Y donde no existe claramente la conciencia de esta capacidad común de conversión, tampoco aparece por ninguna parte la noción de la igualdad humana. El hombre totémico se cree de diferente especie que el de otro «totem». Si el «totem» de un «clan» es el canguro, el hombre se cree canguro; si es un conejo, se imagina conejo. Lo que el «totem» subraya es el «hecho diferencial». Israel es el pueblo elegido; cuando aparece el Redentor del género humano, la mayor parte de Israel persiste en creerse el pueblo elegido, incomparable con los otros. Aún después de siglos de Cristianismo, los pueblos del Norte se inventan la doctrina de la predestinación, para darse aires de superioridad frente a los pueblos mediterránicos. Francia, algo menos nórdica, lucha durante siglos contra una forma más atenuada de la persuasión calvinista, como es el jansenismo, pero cuando acaba por vencerle, inventa la teoría de su consubstancialidad con la civilización, para poder dividir a los hombres en las dos especies de franceses y bárbaros, con la subespecie de los afrancesados.» (Ramiro de Maeztu, «El valor de la Hispanidad. Libertad, igualdad, fraternidad II», Acción Española, Madrid, 16 de julio de 1932, págs. 226-227.)

1983 «Esta asombrosa tenacidad de la Cataluña tradicional se mueve evidentemente dentro de la España tradicional, aunque con el hecho diferencial de una mayor insistencia en la actitud guerrera contra el Estado liberal.» (Francisco Canals Vidal, «Cataluña en la España tradicional», La Vanguardia, Barcelona, domingo 26 de junio de 1983, pág. 9.)

1984 «Andalucía es un hecho diferencial, único en España, único en Occidente, único en el mundo, ya que por su posición geográfica es el punto de unión entre las dos civilizaciones más importantes, la europea y la islámica; entre dos continentes, Europa y África; y entre dos mares universales, que son los más civilizados del mundo, el Mediterráneo y el Atlántico. Ninguna región de España realiza la función y la península en cuanto tal la realiza exclusivamente por Andalucía; ninguna región de Europa realiza función semejante y consiguientemente tampoco la realiza región alguna del mundo.» (Manuel Clavero Arévalo, El ser andaluz, Ibérico Europea de Ediciones, Madrid 1984, págs. 167-168.)

1988 Javier Pedemonte, El problema judío en la España moderna. Síntesis del hecho diferencial judeoconverso, PPU, Barcelona 1988, 220 págs.

1991 «Sobre todo, si se insiste en que la sidra –cierta sidra, con «denominación de origen»– es una «seña de identidad» (¿y cabe citar una Idea de más rancia tradición platónica que la Idea de Identidad?) de la cultura de Asturias; y que forma parte del «hecho diferencial asturiano».» «La dificultad mayor de la cuestión de los «hechos diferenciales» no es que éstos sean escasos, sino que todo, absolutamente todo lo existente, es un «hecho diferencial» en el momento en que no es indiscernible de cualquier otro.» «Y esto suscita graves problemas en relación con el significado de los llamados «hechos diferenciales», puesto que, en términos estrictamente idiográficos de coordenadas espacio temporales, todo tiene algo de diferente con respecto a cualquier otra cosa.» «Un «hecho diferencial» que sólo los afectados por él pudieran comprender sería un hecho diferencial que, por definición, nadie más podría apreciar ni distinguir; y si fuera tolerado por otros, si fuera «reconocido respetuosamente» por los demás, sería porque éstos también reivindicaban un hecho diferencial místico, patente únicamente a la intimidad de su propia cultura, que reclamaba a su vez ser reconocido.» «Las peculiaridades malas pueden, sin duda, alcanzar una universalidad (un reconocimiento universal), pero una universalidad también peculiar: la «universalidad etnológica» o folclórica, la que hace de esos «hechos diferenciales» curiosidades que todo el mundo debe conocer, como se conoce a la vaca con dos cabezas, precisamente como aberraciones, como morfologías monstruosas o repugnantes, como contravalores (lo que no obsta para que deban ser conservadas por los estudiosos, que llegarán a gozar de su misma monstruosidad, a la manera como el biólogo –que no el médico– puede gozar en el análisis de un «bello tumor» que descansa bañado en líquidos conservantes de laboratorio).» (Gustavo Bueno, «Filosofía de la sidra asturiana», en El libro de la sidra, Pentalfa, Oviedo 1991, páginas 33-61.)

«A nuestro juicio, cuando la filosofía es entendida desde esta perspectiva, y cuando su investigación va orientada a «demostrar» que la filosofía de cada pueblo es un «hecho diferencial» más –y no el menos importante– lo que está ocurriendo es acaso la culminación más radical del proceso de sustitución del sentido histórico que la filosofía ha solido mantener, de un modo u otro, en las tradiciones académicas, propia de las Facultades y Escuelas de Filosofía, por un sentido etnológico-antropológico (filosofía en sentido amplio, como Weltanschauung) propio de las Facultades de Sociología o de Antropología; o, dicho más brevemente, la conversión de la Filosofía en investigación de la sabiduría popular, en folklore.» (Gustavo Bueno Sánchez, «Sobre el concepto de «Historia de la filosofía española» y la posibilidad de una filosofía española», El Basilisco, 2ª época, nº 10, 1991, páginas 10-11.)

1998 «Por ello, las reivindicaciones de una identidad cultural irán normalmente acompañadas del postulado de algún «hecho diferencial» que no sólo tenga un alcance distintivo (como «seña de identidad») sino también constitutivo (como «diferencia específica», pero en sentido sustancialista, el de la singularidad individual). La lengua será el principal criterio para definir una identidad cultural sustancialista. En efecto, un pueblo que posee una lengua propia, se dirá, tiene también asegurada su identidad cultural (en sentido sustancialista). Una identidad cultural, por tanto, valiosa, y con el mismo valor que el que pueda reclamar cualquier otra identidad cultural «realmente existente». «Todas las culturas son iguales» (se sobrentiende: en valor).» «Un campo especialmente representativo de esta ambigüedad inherente a los puntos de intersección de los que hablamos, en tanto ellos pueden ser interpretados a la luz de modelos de identidad diversos y aun incompatibles, son los llamados «hechos diferenciales». Ya el concepto general de hecho «diferencial» es, de por sí, ambiguo, porque tanto puede ser tomado como hecho, rasgo o diferencia distintiva (asociada incluso a una valoración peyorativa, como cuando se señalaba el bocio como «hecho diferencial» de los habitantes de las Hurdes), o bien como hecho, rasgo o diferencia constitutiva (en cuyo caso irá asociado, sin duda, a una valoración positiva). Ahora bien, sin perjuicio de la ambigüedad general del concepto, podrá haber acuerdo en el reconocimiento de hechos diferenciales de las diversas partes formales o Comunidades Autónomas. Así se aceptará que el eúskera es un hecho diferencial del País Vasco, así como el catalán lo es de Cataluña o los bables de Asturias. Pero según el modelo de identidad que se utilice las interpretaciones de un hecho diferencial, previamente reconocido sin reservas, pueden ser incompatibles entre sí. Desde el modelo unionista, el eúskera, el catalán o los bables podrán ser vistos con simpatía como componentes que «enriquecen» la realidad siempre diversa de una nación («no hay dos hierbas iguales») y que merecen ser protegidas y cultivadas en su propio terreno, es decir, siempre que no entren en colisión con la lengua nacional común, que no es meramente instrumental; las expectativas de estos hechos diferenciales tampoco tendrán por qué ser las mismas en todos los casos («personalmente mi posición sobre el bable, quiero decir, sobre su virtualidad para volver a convertirse en instrumento habitual de comunicación entre los asturianos es de escepticismo», decía en 1982 Pedro de Silva, en su Asturias, realidad y proyecto, pág. 46; y ello a pesar de partir del supuesto, al parecer, de la existencia de un bable que habría servido in illo tempore de instrumento de comunicación entre los asturianos). En cambio, desde el modelo de la identidad absoluta el hecho diferencial del bable se interpretará como un hecho constitutivo, y en expectativa de una futura Constitución para Asturias, servirá de piedra angular para la política «asturianista».» (Gustavo Bueno, «Asturias: seis modelos para pensar su identidad», en Pensando en Asturias, Fundación San Benito de Alcántara 1998, págs. 175, 192-193.)

Juan Fernando López Aguilar, Estado autonómico y hechos diferenciales. Una aproximación al "hecho diferencial" en el Estado compuesto de la Constitución de 1978: el caso de la autonomía canaria, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid 1998, 277 págs.

1999 «Bueno: "Hablar de la autodeterminación o del hecho diferencial es una estupidez"» (Faro de Vigo, Jueves, 18 de noviembre de 1999.)

«El relativismo cultural constituye una absolutización de las culturas, distributivamente consideradas: las esferas culturales se declararán inconmensurables según sus identidades propias (aunque puedan aceptarse interacciones y «préstamos», si van seguidos de asimilación interna); también se declararán incomparables, por ser igualmente valiosas, aunque sean todas desiguales en sus contenidos. El hecho diferencial será interpretado como prueba de una identidad sustancial profunda, pero de índole megárica, incluso en los casos en los cuales ese hecho diferencial sea tan neutro, culturalmente hablando, como pueda serlo, entre los vascos, la mayor frecuencia del Rh negativo o la gran inclinación del orificio occipital (queda fuera de toda posibilidad de sospecha la de si estos hechos diferenciales pudieran ser indicios de «malformaciones genéticas» desde el punto de vista del sistema nervioso o de sus «áreas de inteligencia»). Pero esta interpretación de los hechos diferenciales se explica ideológicamente en función de los presupuestos políticos de independencia, es decir, en función de la voluntad (megárica) de «separación esencial» (que, sin embargo, se propondrá como compatible con la cooperación, solidaridad y buena vecindad).» (Diccionario filosófico. Manual de materialismo filosófico, «Identidad cultural como «megarismo»: Relativismo cultural», Oviedo 1999.)

«En cualquier caso, el género «ensayo filosófico sobre España» no tiene paralelos claros en otras naciones. No cabe citar, ni de lejos, para bien o para mal, listas de «ensayos filosóficos sobre Francia» o de «ensayos filosóficos sobre Inglaterra» o de «ensayos filosóficos sobre Suecia» tan copiosas como las listas de «ensayos filosóficos sobre España». Se trata de un «hecho diferencial» que no puede ser subestimado, ni explicado a partir de ramplonas categorías psicológicas (tales como la «narcisista tendencia de los españoles a satisfacerse mirándose el ombligo»): se trata de un «hecho» cuya razón habrá de tener cabida en los mismos ensayos filosóficos sobre España.» (Diccionario filosófico. Manual de materialismo filosófico, «España como Imperio generador / España como problema filosófico», Oviedo 1999.)

2000 Gurutz Jáuregui Bereciartu, Estado autonómico y hecho diferencial en Vasconia, Eusko Ikaskuntza, San Sebastián 2000, 292 págs.

2001 Pedro Carballo Armas, Canarias y su diferencialidad. Balances y perspectivas del hecho diferencial canario, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2001, 108 págs.

2005 Ricardo A. Guerra Palmero, Autarquía y hecho diferencial canario (1936-1960), Idea, Las Palmas de Gran Canaria, 2005, 378 págs.

2007 Pablo José Krotenberg Vázquez, «La Cuenca del Duero como hecho diferencial de Castilla y León», Revista Jurídica de Castilla y León, nº 11, enero 2007, págs. 173-204.

José Manuel Castells Arteche, El hecho diferencial de Vasconia. Evidencias e incertidumbres, Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia, San Sebastián 2007, 208 págs.

2009 José Carlos Gil Marín, Codex Canariensis. Compilación de documentos constitutivos del hecho diferencial archipelágico, Cultiva, Madrid 2009, 366 págs.

Miguel Ángel Benítez Benítez, El hecho diferencial andaluz, Edipep, Málaga 2009, 64 págs.

 

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