Juan de Mal Lara
 
1524-1571

Juan de Mal-Lara, por Francisco Pacheco Humanista español, vecino de Sevilla, ciudad en la que nació hacia 1524 y donde murió en 1571. Incorporó el rótulo «filosofía vulgar» a la lengua española, al utilizarlo ya en el mismo título de su famosa recopilación y copiosa glosa de refranes «de los que se usan en España»: La philosophia vulgar. De Ioan de Mal Lara, vezino de Sevilla. A la C. R. M. del Rey Don Philippe, Nuestro Señor, Dirigida. Primera parte que contiene mil refranes glosados. En la calle de la Sierpe. En casa de Hernando Díaz. Año 1568, 30 hs. + 294 folios. En los Preámbulos de la vulgar filosofía, que ofrece al principio del libro, se detiene en detallar sus planteamientos teóricos: Origen de la filosofía vulgar, En qué parte de filosofía se pone el refrán, De qué manera se compone el refrán, Como en los refranes hay figura, &c.

Fue José Amador de los Ríos, en 1845, poco antes de obtener la cátedra de Literatura española de la Universidad de Madrid, quien reivindicó primero la figura de Juan de Mal Lara, nombre que era mencionado con respeto hasta entonces pero cuya obra permanecía de hecho en el olvido, en artículo que publicó El Laberinto: «Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar». Once años después, en 1856, Amador de los Ríos volvió a publicar esa reivindicación en el Semanario Pintoresco Español («Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar»), prácticamente sin cambios (salvo el añadido de los versos de una elegía inédita compuesta por Hernando de Herrera, su discípulo). Cada una de estas dos publicaciones va ilustrada con sendos grabados que ofrecen representaciones ideales de Juan de Mal Lara, algo más envejecido en la segunda. Cabe dudar que esos grabados estén inspirados en el retrato que de Mal-Lara realizó Francisco Pacheco, que se ofrece en esta página.

Nos permitimos sospechar algún tipo de relación entre la segunda aparición de esta reivindicación de Amador de los Ríos, el 20 de octubre de 1856, y la publicación veinte días antes del que había de convertirse en famoso artículo de Gumersindo Laverde, «De la filosofía en España» (El diario español, 1 de octubre de 1856), programático de sus planes recuperadores de la filosofía española.

Américo Castro (desde 1925), Federico Sánchez y Escribano (desde 1933) y Marcel Bataillon (desde 1937) han insistido en las influencias de Erasmo y particularmente sus Adagia en Juan de Mal Lara. No es de extrañar que cierta erasmomanía concorde con la leyenda negra y el anticlericalismo-católico tinte ideológicamente bastantes reconstrucciones posteriores de la figura de Mal Lara. No deja de llamar la atención también la ignorancia que el gremio de los historiadores filósofos han mantenido respecto de Juan de Mal Lara, quizá para no contaminar con filosofías vulgares las elevadas especulaciones por las que prefieren circular: Marcial Solana, Guillermo Fraile, Alain Guy y José Luis Abellán, por ejemplo, se permiten ignorar olímpicamente La filosofía vulgar de Juan de Mal Lara.

El filólogo sevillano Manuel Bernal Rodríguez (maestro, catedrático de lengua y literatura, «profesor nómada», titular de Periodismo en la Universidad de Sevilla desde 1998, donde se jubiló y recibió un acto de homenaje el 15 de mayo de 2007 en el paraninfo hispalense, en el que intervino Agustín García Calvo, quien fue profesor suyo en la Universidad de Sevilla) defendió en 1976 en Sevilla su tesis doctoral: Estudio de 'La Psyche' de Juan de Mal Lara (865 h.), dirigida por el catedrático de literatura Francisco López Estrada. En 1982 publicó un opúsculo en la Fundación Juan March donde ofrece el aparato crítico para el estudio de La filosofía vulgar, obra de la que preparó una edición comentada de la que llegaron a corregirse pruebas de imprenta para su edición por la Universidad de Sevilla, edición frustrada por cicaterías académicas. En 1989 apareció su estudio sobre la biblioteca de Juan de Mal Lara; y en 1996 comenzó a publicar las obras completas de Juan de Mal Lara, en la Biblioteca Castro, previstas en cuatro volúmenes de los que se han publicado dos: tomo I: Philosophía vulgar (Turner, Madrid 1996, 957 págs.) y tomo II: Recebimiento que hizo la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla a la C. R. M. del Rey D. Philipe, N. S. y Descrición de la Galera Real del Sermo. Sr. Don Juan de Austria, Capitán General de la Mar (Fundación José Antonio de Castro, Madrid 2005, 553 páginas). Está anunciado el tomo III: Hércules animoso. Mística pasionaria. Poemas sueltos.

1616 «De suerte que el uso de los Refranes es de grande importancia a la retórica; porque si queremos que nuestra oración sea clara, probable, breve, y suave: que deleite, mueva, y enseñe, quién dará más claridad, que lo que esta en palabras conocidas de grandes, y pequeños? qué mas probables razones habrá, que las que todos dicen, y aprueban? qué mas verosimil argumento, que el que por tan largos años han aprobado tantas naciones? tantos pueblos? tantas ciudades, y villas? y de lo que todos en común, hasta los que en los campos apacientan ovejas saben, y dan por bueno tan recibido de todos que se puede llamar axioma; y que tenga aquella dignidad en ser creido, que no lo extrañen cuantos lo oyeren; y esto de tal manera, que hay quien afirme, que los Refranes significan en cierto modo naturalmente. Malara in prohemio.» «En tiempos antiguos, otros muy sabios, no solo usaron de Refranes, enfeñando su dotrina, mas tambien exprofesso escribieron dellos. Destos varones doctos hace memoria Erasmo el cual también no dio poca autoridad a esta materia, con sus Chiliadas. Y el Comendador Hernán Núñez insigne Español, después de haber compuesto muchas obras de gran doctrina, sobre Séneca Plinio, Pomponiomela, y otros en lo último de su curso, cuando ya tenía conocimiento de sabiduría, dio en escribir Refranes, de los cuales después, algunos comentó en Sevilla el docto Malara, no tocando en Medicina, por no ser su profesión. Y antes que el Comendador Hernán Núñez, un Mosen Pedro Valles juntó por el orden del A.B.C. más de cuatro mil y trescientos Refranes Españoles, sin osar comentar alguno. Iñigo López de Mendoza sabio varón, por mandado del Rey don Juan juntó en Medina del Campo trescientos dellos, con unas glosillas a manera de consonancias.» (Juan Sorapán de Rieros, Medicina española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua. Muy provechosa para todo género de estados, para Filósofos y Médicos, para Teólogos y Juristas, para el buen regimiento de la salud, y más larga vida, por Martín Fernández Zambrano, año 1616. Del Prólogo, sin paginar.)

1726 «malar. Juan de Malára: Philosophia vulgar.» (Real Academia Española, Diccionario de la lengua... [de Autoridades], tomo primero, Madrid 1726, «Explicación de las abreviaturas de los nombres de autores y obras, que van citadas en este primer Tomo», pág. LXXXXIV.)

1786 «Es tanta la riqueza de nuestra lengua en este género, que ninguna otra de las vulgares puede juntar un número tan crecido de estas moralidades populares. Después del Marqués de Santillana, hizo su recopilación de refranes castellanos el Comendador Griego Hernan Nuñez el Pinciano, a quien había comunicado muchos el erudito Juan Pérez de Castro. Siguieronle otros colectores, como: Pedro Vallés, verdadero autor del Libro de refranes, impreso Zaragoza en 1549: el Doctor Benito Arias Montano en unos apuntamientos manuscritos que existen en la real biblioteca del Escorial: Juan de Melo Toledano, quien escribió siete Centurias de adágios castellanos, que merecieron la aprobación de Ambrosio de Morales; más no han visto aun la luz pública: Blasco de Garai en sus dos Cartas de refranes, con las cuales andan juntas otras de incierto autor: Juan de Malára en su Filosofía vulgar: Juan Sorapan de Rieros, su émulo, en su Medicina española contenida en proverbios vulgares. Además ¿cuánto podría aumentarse el tesoro de nuestros refranes, si se añadiesen los muchos que se hallan sembrados en los escritos de Cervantes, de Quevedo, y de otros festivos y chistosos ingenios?» (Antonio de Capmany y de Montpalau, Teatro histórico-crítico de la elocuencia española, Madrid MDCCLXXXVI, tomo I, págs. cxlv-cxlvi.)

1791 «Juan de Mal Lara natural de Sevilla, como él mismo afirma en la glosa del Refrán quince, estudió primero en su Patria, después en Salamanca, y Barcelona. Volvió a Sevilla, y enseñó públicamente Retórica, siendo gloria de este insigne Profesor, que todos los Sevillanos, que por aquel tiempo tuvieron tama de elocuentes aprendieron de él el ornato del estilo. Se dió mucho a la poesía, asi Latina como Castellana. Dió a luz: La Filosofía vulgar primera parte, que contiene mil refranes glosados. Imprimióse en Sevilla el año de 1568. Obra que bajo la vulgaridad de los refranes, enseña altas moralidades, y máximas de Cristiandad. Recibimiento que hizo la Ciudad de Sevilla al Rey Don Felipe II con una breve descripcion de la Ciudad, y su tierra. Se dió a la imprenta en la misma Ciudad el año de 1570. Hercules Poema Heroico en octavas Rimas, en el que se gloria el Autor haber juntado todo lo bueno que había hallado en los Libros de los Poetas Griegos, y Latinos. Don Nicolas Antonio dice haber visto en Sevilla otras dos obras poéticas manuscritas, y compuestas por Mal Lara, la una: La Psiquis Poema en doce libros; la otra: Descripcion de la Galera Real del Serenísimo Señor Don Juan de Austria, Capitán General de la mar. En el libro: De la entrada del Rey Don Felipe II, hace mención de la peregrinación de la vida, y del martirio de las Santas Virgenes Justa y Rufina. A la solicitud de este Sabio se debió haberse dado a luz: Aptonii Sophistae progymnasmata cum Latina versione, & scholiis Francisci Scobarii (a. Nic. Ant. Bibliot. Nov. tom.)» (Fermín Arana de Varflora, Hijos de Sevilla ilustres en santidad, letras, armas, artes o dignidad, Sevilla 1791, número III, pág. 37-38.)

1845 «Muy escasas y confusas son las noticias que de este docto sevillano han visto hasta ahora la luz pública, no pudiendo menos de causarnos admiración el que tan poco caso se haya hecho de uno de los más esclarecidos ingenios del siglo XVI y que más profundamente comprendieron el espíritu y las necesidades de su época. Juan de Mal-Lara, citado apenas por los críticos de nuestro tiempo, era en verdad digno de que se le tributase algún homenaje de reconocimiento, como humanista, como maestro de la juventud sevillana de aquel siglo tan feliz para el nombre español, y finalmente como filósofo. Desconocidas, sin embargo, sus principales obras por la mayor parte de los que han estado en situación de hacerle justicia, o leídas quizá con demasiada precipitación, nadie ha dicho de él mas de lo que Juan de la Cueva nos refiere en su Ejemplar poético, y Moratín en sus Orígenes del teatro; nadie ha tratado de reconocer sus obras, para llenar este vacío que en la historia de nuestra literatura se advierte: y en ninguna parte mas que en sus producciones existían los datos, de cuya falta tanto se han lamentado nuestros modernos literatos. En efecto, en la obra, cuyo título hemos puesto al frente del presente artículo hemos encontrado nosotros las noticias apetecidas: la Filosofía vulgar, esa obra de que no hacen mención alguna los historiadores, nos ha dado a conocer enteramente a Juan de Mal-Lara, nos ha revelado sus estudios, sus conocimientos y el espíritu filosófico que fue el alma de sus producciones.» (José Amador de los Ríos, «Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar», El Laberinto, Madrid, miércoles 16 de abril de 1845, pág. 177.)

1847 «486. Refranes o Proverbios en romance, que coligió y glossò el Comendador Hernan Nuñez, professor de retorica y griego, en la Universidad de Salamanca. Y la Filosofia vulgar de Juan de Mal Lara, en mil refranes glossados, que son todos los que hasta aora en Castellano andan impressos. Van juntamente las quatro Cartas de Blasco de Garay, hechas en refranes, para enseñar el uso dellos. Madrid, Juan de la Cuesta, 1619, petit in-4º, de 4 feuillets prél. et 399 feuillets, imprimé à deux colonnes. J'ai cité de préférence cette édition, reproduite littéralement à Lérida, 1621, in-4º, comme la plus complète et la plus utile. [...] La Philosophie vulgaire de Jean de Mal Lara, qui porte un titre fort bien approprié à un recueil de proverbes populaires, contient des recherches très developpées sur mille de ces Proverbes. L'auteur, dans ce commentaire, fait preuve d'une érudition qu'il prodigue peut-être jusqu'à l'excès, mais comme il cite un grand nombre de morceaux de poésie espagnole très peu connus et qu'il montre assez souvent de l'esprit et de l'originalité, on lui pardonne d'être quelquefois fois un peu prolixe, et on le lit avec intérêt. Son livre avait paru pour la première fois à Séville, en 1568, in-folio. [...].
487. La Philosophia vulgar de Juan de Mal Lara, vezino de Sevilla. Sevilla, Hernando Diaz, 1568, in-fol., imprimé à deux colonnes. Première édition de ce livre curieux dont j'ai parlé précédemment. L'ouvrage est dédié à Philippe II. M. Nopitsch indique, par inadvertance sans doute, une édition de Venise, 1526 (page 245), qui me paraît imaginaire.» (Pierre-Alexandre Gratet-Duplessis, Bibliographie parémiologique, París 1847, págs. 293-295.)

1851 «Juan de la Cueva, en su Ejemplar poético, habla de Juan de Mal-Lara como uno de los mejores poetas dramáticos de su tiempo, llamándole Menandro español y añadiendo que compuso tragedias mil, lo cual no quiere decir que fueron mil tragedias, sino muchas. Deberíamos pues, incluir a Mal-Lara entre nuestros primitivos poetas trágicos, pero sus obras no han llegado a nosotros y no podemos juzgar qué grado de perfección alcanzaría en éste género. Sin embargo, si atendemos a que el mismo Cueva dice que Mal-Lara alteró el uso antiguo, conformándose con el nuevo, y a la boga que lograron sus obras entre el público que asistía en su tiempo al teatro, deberemos creer que las obras de este escritor no fueron verdaderas tragedias, a pesar de que Cueva les de este nombre y que habría en ellas muy poca imitación del teatro griego. Como quiera que sea Mal-Lara nació en Sevilla, en el primer tercio del siglo XVI; cursó en su patria la filosofía; concluidos sus estudios pasó a visitar las principales capitales y universidades del reino, y de regreso a su patria, se dedicó a enseñar humanidades, teniendo por discípulos a los más célebres literatos sevillanos. Se ignoran las demás circunstancias de su vida y el año de su muerte ocurrida en edad avanzada. En su Filosofía vulgar, impresa en 1588 [sic], cita una tragedia de Absalon escrita por él; una comedia titulada Los celosos, otra en latín y castellano con nombre de Locusta, siendo estos los únicos títulos que se saben de tantas obras dramáticas como compuso.» (Antonio Gil de Zárate, Resumen histórico de la literatura española, segunda parte del Manual de Literatura, cuarta edición, corregida y aumentada, Madrid 1851, pág. 244. [en la primera edición, 1844, no figura este párrafo.])

1853 «Curso de filosofía. Año 3º. Semestre 1º Lógica. [...] 3. Pruebas de los dos órdenes de conocimiento.– Estudios de los adagios y proverbios.– Mención de los que Colegió y aglosó el Comendador Hernan Nuñez, y de la Filosofía vulgar de Juan de Mal Lara, con un prólogo instructivo del Maestro León en 1619.– Consideraciones sobre los idiomas y la categoría de verdades que contienen los aforismos.» (Programa oficial de las materias concernientes a las distintas asignaturas de la Facultad de Filosofía de la Real Universidad de La Habana, 1853, pág. 3.)

1854 «A mas de estas colecciones de refranes, formó otra el sevillano Mal Lara, amigo del Comendador, escogiendo mil de ellos e ilustrándolos con copiosos comentarios. Publicóla en 1568 con el título adecuado de Filosofía vulgar, libro que, a pesar de su indigesta y pesada erudición, se lee aun con gusto, tanto por el buen estilo de algunos trozos, como por las curiosas anécdotas históricas que contiene.» (Historia de la literatura española, por M. G. Ticknor, traducida al castellano, con adiciones y notas críticas, por D. Pascual de Gayangos..., tomo tercero, Madrid 1854, pág. 410.)

1862 «Mas adelante en 1510 se publicaron en Toledo los refranes glosados del capellan Mosen Dimas. En 1549 se imprimió en Zaragoza otra colección de ellos con el título: Libro de Refranes compilado por el orden del A.B.C. &c. Aunque en la edición no se expresa el nombre del autor, don Nicolás Antonio opina que fué Pedro Valles. Hernan Nuñez de Guzman, llamado el Pinciano por ser hijo de Valladolid, conocido por el Comendador Griego, por haberlo sido de la órden de Santiago, y profesor eminente de esta lengua en Salamanca, formó una coleccion de refranes que se imprimió con el título: Refranes o proverbios en romance &c. Con un magnífico prólogo de Fray Luis de León, Catedrático de la misma Universidad y discípulo del autor(1). El libro de Hernan Nuñez, fue aprobado en Valladolid a los 10 de Diciembre de 1549, y por el ordinario en Salamanca a 25 de Setiembre de 1554. Es un tomo en 4º mayor, y a continuacion sigue el Epicedio u oración fúnebre de Valerio Francisco Romero en la muerte del autor, acaecida en 1553: Obra que ha sido reimpresa varias veces. En 1569 Blasco de Garay, racionero de la Santa Iglesia de Toledo publicó cuatro Cartas en refranes, con un erudito prólogo. Vieron también la luz pública con las Coplas contra el amor de Rodrigo Cota, los refranes que recogió Lorenzo Palmireno en su Estudioso Castellano, y los que trae Juan de Mal Lara vecino de Sevilla con el título de, Filosofía vulgar; edición de la misma ciudad en 1568. A mas de las mencionadas colecciones, se hicieron otras como La medicina española, contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua en 1616 por Juan Sorapan de Rieros, y las de que habla Mayans en sus Orígenes de la lengua castellana; algunas de las cuales no llegaron a imprimirse, como no se ha hecho después con la que dicen tenía formada Iriarte.» (Joaquín Bastús, La sabiduría de las naciones, o los evangelios abreviados. Probable origen, etimología y razón histórica de muchos proverbios, refranes y modismos usados en España, Librería de Salvador Manero, Barcelona 1862, Prólogo, págs. XIII-XIV.)

1905 «Así la sabiduría popular, desgranada en sentencias y proloquios, en cuentos y refranes, derrama en el Quijote pródigamente sus tesoros y hace del libro inmortal uno de los mayores monumentos folklóricos, algo así como el resumen de aquella filosofía vulgar que enaltecieron Erasmo y Juan de Mal-Lara.» (Marcelino Menéndez Pelayo, «Cultura literaria de Miguel de Cervantes y elaboración del Quijote», Discurso leído en el Paraninfo de la Universidad Central en la solemne fiesta de 8 de mayo de 1905, en Edicional Nacional de las Obras completas..., tomo VI –Estudios y discursos de crítica histórica y literaria, I–, Santander 1941, pág. 327.)

1910 «R. Marín volvió de su excursion cervantina por Andalucía. Supongo ya le habrá puesto al corriente de sus felices hallazgos singularmente en Ecija. De esta vez a Cervantes comisario no le queda más que el hablar. Muy curiosa es la noticia de una nueva excomunion que viene a demostrar una vez que si tanto menudeaban, menos efecto producian. ¡Por muy clericales que juzguen las gentes de hoy a aquellos tiempos! El Baltasar de Alcázar quedó ya terminado, afortunadamente, y creo que repartido ya entre los Académicos. He animado mucho a D. Francisco [Rodríguez Marín] para que, jugando como él puede hacerlo, acometa en la misma Biblioteca Clásica Española la reproducción de la Philosophia vulgar de Juan de Mal Lara, antes que cualquier atrevido hispanista venga a estropear el asunto. Me he ofrecido a él para que en cuanto a correccion de pruebas se le ofrezca: pero aunque se le vé muy animado hoy no respira más que para lo cervantino. Su Comentario del Quijote es la ilusion que le llena... ¡y esto es tan largo!... ¡obra de una generacion entera, como Vd. en su Discurso de recepcion le dijo! ¡Si al menos diese en un tomo aparte los últimos descubrimientos logrados por él sobre Cervantes!» (Carta de Agustín G. de Amezua a Marcelino Menéndez Pelayo, desde Madrid, 27 diciembre 1910; Epistolario, Fundación Universitaria Española, Madrid 1989, volumen 21, nº 343, pág. 224.)

1923 «Hijo de un pintor, nació en Sevilla el 1527, aunque no falta quien adelante dos años la fecha. Fray Pedro Fernández le adoctrinó en Gramática en el Colegio de San Miguel. Ya adolescente, entró de paje con los sobrinos del cardenal Loaysa, arzobispo de Sevilla, y en compañía de ellos estuvo en Salamanca y Alcalá de Henares. Estudió primero Cánones, pero, más inclinado a las letras clásicas, profundizó en las Humanidades durante su prolongada estancia en Barcelona. En la ciudad condal se dedicaba a la enseñanza, y en 1545 era profesor del barón de la Laguna. Vuelto a la ciudad del Tormes, y en unión del Brocense, explicó en el estudio de León de Castro, y pronto regresó a Sevilla, donde completó y perfeccionó su educación humanística en el Colegio Mayor de Santa María de Jesús. Ya en 1548 explicaba Gramática y, según su amigo Francisco Pacheco, "hizo compañía con el maestro Medina, llamado el Griego, y, por su ausencia, ocupó la cátedra de la calle de Catalanes, y de allí pasó a la de la Laguna (que hoy es Alameda), donde tuvo muy ilustres discípulos". La casa que habitaba, y en la cual tenía su clase, se hallaba en la actual calle del Barco. Tenía Mal-lara estrecha amistad con todos los ingenios que entonces se congregaban en el estudio de Pacheco. Todos celebraban su facilidad en componer versos, singularmente latinos. Por esta fecha había contraído matrimonio con doña María Ojeda y en 1566 estuvo en Madrid. Siendo anciano, se arriesgó Mal-lara a emprender un viaje, entonces penoso, a Granada, con el propósito de ofrecer al duque de Sesa su traducción de la Historia del rey de Epiro, y, al regreso, traidora enfermedad segó su vida por Febrero de 1571, en su casa, plazuela del Solano, parroquia de San Martín.» (Mario Méndez Bejarano, Diccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla y su actual provincia, Sevilla 1923, tomo II-1ª, págs. 8-10.)

1929 «Juan de Mal-lara, padre del folk-lorismo nacional. [...] Al intenso anhelo de vida intelectual respondieron las Academias y doctas tertulias, a que asistió lo más selecto de la población y en cuyo seno se comunicaban mutuamente los hombres de saber, sin distinción de clases sociales. Entre los varios focos de cultura del siglo XVI en Sevilla brillaron sucesivamente las reuniones de Mal-lara y de Pacheco.» (Mario Méndez Bejarano, «El protestantismo», Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX, Madrid [1929], pág. 219.)

«Sumo a este grupo, por cuanto ofrece nueva [252] manifestación de la filosofía empírica, y no por otro concepto, al eminentísimo humanista Juan de Mal-Lara (1527-71), de tan distinta y superior mentalidad.
Nadie puede dudar de la importancia de los refranes, que Cervantes llamó «sentencias breves sacadas de la lengua y discreta experiencia», porque constituyen la esencia de eso que hoy se llama Folk-lore, y que siempre se ha llamado sabiduría popular. Ninguna de las colecciones de proverbios tuvo la importancia de la obra titulada Filosofía vulgar (1566), porque no se reduce a mera recopilación como la de Fernán Pérez y otros, exenta de todo valor literario y científico, sino que las acompaña de comentos y explicaciones.
Juan de Mal-Lara escogió para ella los refranes de mayor trascendencia por su doctrina, desechando las mil trivialidades difundidas a beneficio de la ignorancia. Los comentarios que acompañan a cada sentencia revelan una inmensa sabiduría, sin que el estilo, correcto, castizo y de una decorosa naturalidad, suponga el menor alarde de jactancia.
Constituyó su Filosofía vulgar una especie de filosofía épica nacional de enorme interés y quiero recordar las reflexiones sugeridas de su lectura al autor de La Ciencia española y con ellas algunas áureas frases del prólogo de la obra: [...]» (Mario Méndez Bejarano, «Los naturalistas», Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX, Madrid [1929], págs. 251-254.)

1940 «1) Definición humanista de los Refranes, por Juan de Malara, en su "Philosophia Vulgar". Sabiduría 'inmanente' de España, anterior a la cultura clásica y al Cristianismo: "Antes que hubiese filósofos en Grecia tenía España fundada la antigüedad de sus Refranes..." "Parescen los Proverbios o Refranes ciertas reliquias de la antigua philosophia (española) que se perdió... y quedaron como antiguallas..."» (Ernesto Giménez Caballero, Lengua y Literatura de España. IV. La Edad de Oro, Talleres Gráficos de E. Giménez, Madrid 1940, página 225). El '(española)' es, como puede advertirse, añadido interpretativo de Giménez Caballero.)

1941 Marcial Solana, Historia de la filosofía española. Época del Renacimiento (siglo XVI), Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, Madrid 1941. Tres tomos, 699 + 604 + 634 páginas. En los cuidados índices onomásticos de cada tomo no figura Juan de Mal Lara.

1966 «Al humanista sevillano Juan de Mal Lara estaba reservado entrar en el camino abierto por los Adagios de Erasmo y ya seguido en Francia por Bovelles, comentador de los Proverbios vulgares [Proverbiorum vulgarium libri tres, París 1531]: su Philosophía vulgar, cuyo prefacio debe mucho a los prolegómenos de los Adagios, es una recopilación de refranes españoles glosados con aquella libertad, aquella erudición variada, aquel frecuente recurrir a la experiencia personal cuyo ejemplo había dado Erasmo, y que hacen de la literatura humanística del siglo XVI un asombroso conjunto de materiales antiguos y de pensamiento moderno (23 [cita Américo Castro y Federico Sánchez Escribano: «en un artículo puso de relieve la influencia de Erasmo sobre las recopilaciones de refranes españoles que preceden a la de Mal Lara... y en su libro... hizo un exhaustivo cotejo de la obra española con su principal fuente latina»]).» pág. 627. «Contentémonos con señalar la aparición en España de una manera de pensar y de sentir que es algo más que una simple moda, y que será calurosamente adoptada por otros espíritus, herederos, en algún sentido, del erasmismo español: Mal Lara, Fr. Luis de León, Cervantes...» pág. 652. «El único libro de Mal Lara que permite apreciar sus talentos, tan ponderados por los contemporáneos, es su Philosophía vulgar, recopilación de refranes españoles glosados con la abundancia y variedad a que debían su éxito los comentarios de Erasmo sobre los Adagios. Mal Lara no cita el nombre de Erasmo sino con prudencia suma, aun en las páginas en que lo pone ampliamente a contribución, como son los Preámbulos de su libro, "programa elocuente de folklore" (32. Según la fórmula de Menéndez Pelayo (Orígenes de la novela, t. II, pág. XLI), que ignoraba que lo mejor de ese programa proviene de Erasmo (cf. A. Castro, Juan de Mal Lara, art. cit., pág. 566). Véase supra, págs. 626-627.)» pág. 733. «El ideal pastoril encanta lo mismo a Fr. Luis de León que a Juan de Mal Lara. Si el humanista sevillano está pronto a evocar la edad de oro ante el espectáculo de la belleza sin afeites de una campesina (2. véase el texto reproducido por Américo Castro, Juan de Mal Lara, art. cit., pág. 585, y las reflexiones del mismo autor en El pensamiento de Cervantes, pág. 189), el autor de los Nombres de Cristo está persuadido de que Cristo vive en los campos.» pág. 771 (Marcel Bataillon, Erasmo y España. Estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI [1937], segunda edición en español corregida y aumentada, Fondo de Cultura Económica, México 1966.)

1971 Guillermo Fraile OP, Historia de la filosofía española. Desde la época romana hasta fines del siglo XVII, Biblioteca de Autores Cristianos nº 327, La Editorial Católica, Madrid 1985, 418 páginas. En el índice de autores no figura Juan de Mal Lara. Tampoco en la 2ª edición de 1985, 439 págs.

1979 «A título de ejemplo, recordemos que don Álvaro Colón y Portugal, segundo conde de Gelves, presidió una tertulia literaria en Sevilla, donde brillaron Mal-lara, Argote de Molina y Fernando de Herrera.» (Jose Luis Abellán, Historia crítica del pensamiento español. 2. La edad de oro, siglo XVI, [1979], Espasa-Calpe, 2ª ed., Madrid 1986, pág. 30: única mención a Juan de Mal Lara.)

1981 «El desprecio hacia la ocupación intelectual fue tan grande que Juan de Mal Lara pudo escribir que en aquella época "es señal de nobleza de linaje no saber escribir su nombre".» pág. 29. «[Mateo Alemán] presenta una serie de curiosas concomitancias biográficas con Cervantes. Ambos nacieron el mismo año y mes, con una diferencia de muy pocos días; y ambos tuvieron como maestro en sus primeros años a un conocido erasmista, que si en el caso de Cervantes fue López de Hoyos, en el de Alemán será Juan de Mal-Lara.» pág. 157. «Son éstos [los refranes] una pequeñísima parte de esa tradición oral, pero muy abundante en la lengua española, y como corroboración cita [Mayans] las colecciones de Íñigo López de Mendoza, del comendador griego Hernán Núñez, Juan Páez de Castro, Benito Arias Montano, Juan de Melo, Juan Mal-Lara, Juan Sorapan de Riera, aparte los que se encuentran en obras como el Diálogo de la lengua, el Quijote...» pág. 426 (Jose Luis Abellán, Historia crítica del pensamiento español. 3. Del barroco a la ilustración, siglos XVII y XVIII, Espasa-Calpe, Madrid 1981. Indice alfabético: Juan de Mal-Lara: 29, 157, 426.)

1983 Alain Guy, Histoire de la philosophie espagnole, Université de Toulouse-le-Mirail, Toulouse 1983. En el índice de nombres propios no figura Juan de Mal Lara.

1984 «Mal Lara (Juan de). N. en Sevilla (c. 1524). Estudió en las Universidades de Salamanca y Sevilla, hasta graduarse de Maestro. En su ciudad natal, creó un Estudio de Gramática y una Academia literaria. Preso por la Inquisición en 1561. Por 1566-67 residía en Madrid. M. en 1571.» Papeletas 197-234: Códices 197-202, Ediciones 203-210, Poesías sueltas 211-213, Obras latinas 214-217, Estudios 218-232, Elogios 233-234. (José Simón Díaz, Bibliografía de la literatura hispánica, tomo XIV, CSIC, Madrid 1984, págs. 25-29.)

1989 «Los libros que poseía el Maestro Juan de Mal Lara fueron vendidos en Sevilla, en pública almoneda, entre el 29 de marzo y el 5 de abril de 1571, pocos días después de su muerte. Conocemos la relación de esos libros gracias al testimonio que, de la referida almoneda, expidió el escribano público, a petición de María de Ojeda, viuda del humanista. El documento del Archivo de Protocolos de Sevilla en que dicho testimonio se conserva fue dado a conocer por Francisco Rodríguez Marín [1923] y, desde entonces, los estudiosos suelen referirse a la biblioteca de Mal Lara como a cosa conocida.» (Manuel Bernal Rodríguez, «La Biblioteca de Juan de Mal Lara», Philologia Hispalensis, vol. IV, 1989, págs. 391-405.)

2001 «No hay que perder de vista que, contra los habituales ditirambos a aquella Sevilla del Renacimiento, el selecto grupo de Mal Lara y sus amigos era sólo una minoría a contracorriente. Al encontrarse en la ciudad ciertas hojas subversivas en materia religiosa, Mal Lara (erasmista moderado, no se olvide) fue inmediatamente preso por la Inquisición. Es obvio que se le tenía a priori por sospechoso y lo hubiera pasado muy mal de no haber aparecido a poco el verdadero culpable.» (Francisco Márquez Villanueva, «Crear en Sevilla: el caso de Fernando de Herrera», Sevilla y la literatura. Homenaje al profesor Francisco López Estrada, Universidad de Sevilla 2001, pág. 292.)

Bibliografía selecta de Juan de Mal Lara

1568 La philosophia vulgar. De Ioan de Mal Lara, vezino de Sevilla. A la C. R. M. del Rey Don Philippe, Nuestro Señor, Dirigida. Primera parte que contiene mil refranes glosados. En la calle de la Sierpe. En casa de Hernando Díaz. Año 1568. 30 hs. + 294 fols. «Acabose de imprimir esta primera parte de La Philosophia Vulgar, que contiene mil Refranes de los que se usan en Hespaña. En casa de Hernando Diaz, Impressor de Libros. En la muy noble, y muy leal Ciudad de Sevilla, en la calle de la Sierpe. A veynte y cinco dias del mes de Abril. 1568.»

1618 La filosofía vulgar, Juan de la Cuesta, Madrid 1618 (en Refranes o Proverbios en Romance, que coligió, y glosó el Comendador Hernán Núñez, profesor de Retórica, y Griego, en la Universidad de Salamanca, y La Filosofía Vulgar..., Juan de la Cuesta, Madrid 1619, fols. 121r-385v; sin los «Preámbulos»).

1621 La filosofía vulgar, A costa de Luis Manescal, Lérida 1621. Aunque en bibliotecas y bibliografías figura como edición diferente, en realidad no lo es: «Luys Manescal Mercader de libros» se limitó a modificar la portada de algunos de los ejemplares impresos por Juan de la Cuesta en Madrid 1618-1619 (como se puede comprobar fácilmente compulsando ejemplares digitalizados disponibles, por ejemplo, en Google libros).

1930 La philosophia vulgar, facsímil de la edición de 1568, The Hispanic Society of America, Nueva York 1930.

1958 Juan de Mal Lara, Filosofía vulgar, Edición, prólogo y notas de Antonio Vilanova, Selecciones Bibliófilas, Barcelona MCMLVIII, 4 tomos (edición limitada de 300 ejemplares numerados y nominados sobre papel especial), 406 + 321 + 217 + 237 páginas. 8º (132×193 mm). El tomo cuarto: Barcelona MCMLIX.

1996 Juan de Mal Lara, Obras completas, I. Philosophía vulgar, edición de Manuel Bernal Rodríguez, Biblioteca Castro [Fundación José Antonio de Castro], Turner, Madrid 1996, 957 págs.

1570 Recibimiento que hizo la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, a la C. R. M. del Rey D. Philipe N. S. Va todo figurado. Con una breve descripción de la Ciudad y su tierra. Compuesto por Juan de Mal Lara, En Sevilla, en casa de Alonso Escrivano, 1570. 181 folios.

Sobre Juan de Mal Lara

1845 José Amador de los Ríos, Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar, El Laberinto (Madrid); y en 1856: Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar, Semanario Pintoresco Español.

1925 Américo Castro, «Juan de Mal-Lara y su Filosofía Vulgar», en Homenaje a Menéndez Pidal, Madrid 1925, vol. III, págs. 563-592 (en Semblanzas y estudios españoles, Princeton 1956, págs. 99-133; en Hacia Cervantes, Taurus, Madrid 1967.)

1933 Federico Sánchez y Escribano, Apuntes para una edición de 'La philosophia vulgar' de Juan de Mal-Lara. Contribución al estudio del humanismo en España, University of California, Berkeley 1933, 520 páginas (tesis doctoral).

1935 Federico Sánchez y Escribano, «Algunos aspectos de la elaboración de la Philosophia vulgar», Revista de Filología Española, tomo XXII, 1935, págs. 274-284.

1941 Federico Sánchez y Escribano, Juan de Mal Lara, su vida y sus obras, Hispanic Institute, Nueva York 1941, 232 págs.

1944 Federico Sánchez y Escribano, Los 'Adagia' de Erasmo en 'La philosophia vulgar' de Juan de Mal Lara, Hispanic Institute, Nueva York 1944, 81 págs.

1967 Daniel Pineda Novo, «Juan de Mal Lara, poeta, historiador y humanista sevillano del siglo XVI», Archivo hispalense, nº 141, tomo 46, Sevilla 1967, págs. 9-100.

1982 Manuel Bernal Rodríguez, Cultura popular y humanismo. Estudio de la 'Philosophia vulgar' de Juan de Mal Lara (aparato crítico para su comentario), Fundación Juan March, Madrid 1982, 54 págs.

1984 Juan Luis Pintos, «¿Un Montaigne español? Esbozo para un estudio de sociología de la moral del siglo XVI español: Juan de Mal Lara y su Filosofía vulgar», Agora, Santiago de Compostela 1984, nº 4, págs. 183-199.

1989 Manuel Bernal Rodríguez, «La Biblioteca de Juan de Mal Lara», Philologia Hispalensis, vol. IV, 1989, págs. 391-405.

1994 María Inmaculada Osuna Rodríguez, Las traducciones poéticas en la Filosofía Vulgar de Juan de Mal Lara, Universidad de Córdoba, Córdoba 1944, 111 págs.

2000 Francisco Javier Escobar Borrego, «Noticias inéditas sobre Fernando de Herrera y la Academia sevillana en el Hércules animoso, de Juan de Mal Lara», Epos, XVI (2000), págs. 133-155.

Sobre Juan de Mal Lara en el Proyecto Filosofía en español

1845 José Amador de los Ríos, Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar, El Laberinto (Madrid)

1856 José Amador de los Ríos, Juan de Mal-Lara. Su filosofía vulgar, Semanario Pintoresco Español

Textos de Juan de Mal Lara en el Proyecto Filosofía en español

1568 Preámbulos de la Vulgar Filosofía, sobre todas las partes de los Refranes: 1. Origen de la Filosofía Vulgar · 2. En qué parte de Filosofía se pone el Refrán · 3. De qué manera se compone el Refrán · 4. Como en los Refranes hay figura · 5. División general de los Refranes

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