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José María Sánchez de Muniaín Gil 1909-1981
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«Catedrático de Estética en la Universidad de Madrid, profesor de la Pontificia Universidad de Salamanca, director de la revista Arbor y subdirector de la Biblioteca de Autores Cristianos, la obra de José Mª Sánchez de Muniain, uno de los primeros ensayistas españoles en esta hora –nació en Navarra, nada menos que en el valle del Roncal, como Gayarre–, deja apenas sitio a la retórica. Ha publicado 'Estética del paisaje natural', 'Estudio de la belleza objetiva', 'El arte de la generación social' –discurso de apertura del curso 1948-49 en dicha Universidad y compendio de un amplio libro próximo–, 'El goce estético de realidades no bellas', &c.» (Mundo Hispánico, nº 11, Madrid, enero de 1949, página 50, de donde está tomada la fotografía.) «Sánchez de Muniain y Gil de Vidaurre, José Mª. Fervoroso cultivador de la filosofía de lo bello y del arte. Nacido en Roncal (Navarra) en 1909. Se le deben preciosos estudios monográficos. Citaremos: Estética del paisaje natural, libro editado por el C. S. I. C., rápidamente agotado; El lenguaje como arte bello, Introducción al estudio de la forma estética, Estudio de la belleza objetiva, El goce estético de realidades naturales no bellas, Estudio de los valores estéticos de la pintura de Sert, Filosofía de la propaganda, Principios éticos, estéticos y jurídicos. Catedrático de Estética de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid. Profesor de Estética de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad de Salamanca, donde da cada año un curso de 21 conferencias. Director de Arbor, revista general de investigación y cultura del C. S. I. C. y Subdirector de la Biblioteca de Autores Cristianos. Dirección: Isaac Peral, 3. Tel. 23 79 50.» (Figuras de hoy. Enciclopedia biográfica nacional ilustrada de las personalidades de la actualidad, tomo 1, Madrid 1950, pág. 532.) |
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«En el artículo inicial, «Síntesis» (como la revista), Raimundo Pániker exponía su carácter y objetivos: «Una idea autónoma, llena de ambición, independiente [...] y que surgía como proyección de un empeño espontáneamente unitario, lleno de potencia creadora, de poder renovador.» Su primer número estaba fechado en Barcelona en marzo de 1943. Sus promotores eran Rafael Calvo Serer, Raimundo Pániker y Ramón Roquer, es decir, parte del equipo del Opus Dei que estaba instalado en la activa delegación barcelonesa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas; pero pronto, y por mediación de Fray José López Ortiz, el esfuerzo se hace más ambicioso y toma forma como revista general del CSIC. Es el nacimiento de Arbor. Arbor aparece en Madrid como revista trimensual y órgano general del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con el subtítulo de «Revista general de investigación y cultura» y con el emblema del árbol luliano de las ciencias en la portada. La tirada del primer número, correspondiente a los meses de enero y febrero de 1944, fue de 1.000 ejemplares. La dirección de la revista, instalada en la sede central del CSIC, estuvo en manos del que luego pasó a ser obispo de Tuy. Miembros de la redacción de Madrid en esta época fueron: Rafael de Balbín, Enrique Gutiérrez Ríos, Alfonso García Gallo, Guillermo Lohman, José María Sánchez de Muniaín, María Jiménez Salas, Dalmiro de la Válgoma, José Maldonado, Ángel González Alvarez, &c. En Barcelona, con Raimundo Pániker al frente, existía otro grupo de redactores entre los que se contaban Ramón Roquer y Jaime Bofill. Arbor llevó una vida apagada en estos primeros tiempos, y sólo gracias al esfuerzo de Balbín y María Jiménez Salas, la revista pudo mantener su existencia. En octubre de 1946, se reorganiza la revista siendo designado director José María Sánchez de Muniaín y, como secretario de redacción, aparece Calvo Serer que había estado algún tiempo ampliando estudios en el extranjero. En enero de 1947, Calvo Serer se marcha de nuevo, esta vez a Londres, siendo nombrado secretario de redacción Florentino Pérez-Embid. José María Sánchez de Muniaín, miembro de la ACNP, abandona por entonces la dirección de la revista.» (Jesús Ynfante, La prodigiosa aventura del Opus Dei, génesis y desarrollo de la Santa Mafia, Ruedo Ibérico, París 1970.) |
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«José Sánchez de Muniaín. Miembro conspicuo de ACNP (Asociación Católica Nacional de Propagandistas), se le conoce entre sus hombres como «el sacristán de Dios». Fue secretario de Herrera Oria. Miembro del Consejo de administración de La Editorial Católica y presidente de su Junta de Gobierno. Accionista de El Correo. Director de la BAC Biblioteca de Autores Cristianos. Catedrático de Estética en Madrid (se dice que la cátedra fue creada expresamente para él). Consultor pontificio, fue encargado de presentar la Encíclica Humanae Vitae en España, lo que hizo por televisión argumentando en contra de la píldora anticonceptiva en razón a «los tronos que quedarían vacíos en el cielo», de utilizarse aquéllas. Presidente del Consejo académico de la Escuela de periodismo de la Iglesia. Fue Director general de Enseñanza media con Ruiz-Giménez. Miembro del consejo de redacción de Arbor, de la que ha sido secretario y director. Presidente de la Junta de Gobierno de La Editorial Católica desde 1969.» (A. Saez Alba, La Asociación Católica Nacional de Propagandistas, Ruedo Ibérico, París 1974, página 319.) |
| Doctor en Filosofía en 1942 por la Universidad de Madrid, con la tesis Teoría de la belleza del paisaje, dirigida por Santiago Montero Díaz, defendida el 21 de diciembre de 1942 ante un tribunal formado además por Armando Cotarelo Valledor, Francisco Cantera Burgos, Juan Zaragüeta Bengoechea y Juan Francisco Yela Utrilla. Editada con el título Estética del Paisaje Natural, por «Arbor», CSIC, Madrid 1945, 372 págs. Resumen: «Indice de la obra impresa. Primera parte: Valor humanístico del campo y concepto de paisaje. Capítulo I. Valor humanístico del campo. I. Concepto de humanismo. II. Campo, clima y paisaje. III. Endopatía de la naturaleza. IV. Campo y alma. V. Paisaje y vida social. VI. Paisaje e hispanismo. VII. Paisaje, lengua, idea. VIII. Digresión estética sobre lo significativo y lo expresivo. Capítulo II. El concepto moderno del paisaje. I. Génesis histórica: A) El paisaje, valor estético de todas las culturas. B) Tres claves para el estudio de la antigüedad: 1ª clave: La tesis del «Laoconte», de Lessing. 2ª clave: La frialdad estética por pudor de las pasiones. 3ª clave: La naturaleza, como sujeto de cabal hermosura. C) El hallazgo pictórico y el hallazgo humanístico del paisaje: 1. El hallazgo pictórico. 2. El hallazgo humanístico. D) El moderno sentimiento de la naturaleza: 1. Antecedentes históricos. 2. El tedio del humanismo protestante. 3. Caracteres del «sentimiento» romántico. II. El concepto del paisaje: A) Contemplación estética y sentimiento estético. B) Conclusión. y definición. Segunda parte: Los componentes estéticos del paisaje. Exposición preliminar. Capítulo I. Luz y color. I. Su doble valor de belleza. II. Distinción estética de luz y color. III. Importancia de la luz en el paisaje. IV. Prestigio de la luz en la cultura. V. El universo es luz. Capítulo II. Cielo. I. El cielo, en cuanto valor estético propio del paisaje. II. El cielo, en cuanto realidad estética natural. Capítulo III. Grandeza. I. Hermosura y grandeza. II. Grandeza, integridad y perfección. III. Grandeza vertical o mayestática. IV. Grandeza horizontal: llanura. Capítulo IV. Figura. I. Prenotandos sobre el concepto estético de figura: 1. El hallazgo griego de la forma. 2. Forma física y forma estética del paisaje. 3. Forma y figura. II. Estudio de Ratzel sobre la armonía del paisaje. III. Figura real y perspectiva. Capítulo V. Movimiento. I. El paisaje en movimiento. II. Belleza del movimiento. III. El flujo del río y el compás del mar. IV. Segunda clase de movimiento: el cielo de los años y de los días. V. La gravedad o movimiento en potencia. Capítulo VI. Vida. I. Lo masculino y lo femenino en el paisaje. II. La amenidad del paisaje viviente. III. La gracia del orden rítmico. IV. La gracia del movimiento vital. V. Importancia de la vida en el paisaje. VI. Objetividad de la belleza de las flores. VII. Disgresión sobre lo casto y lo fecundo, con ocasión de la vida del paisaje: 1º Castidad y fecundidad. 2º Fecundidad maternal y virgínea. 3º Naturaleza y sobrenaturaleza en la fecundidad de las flores. 4º La gravidez de lo materno y el esplendor de lo virgíneo. 5º Lo eterno femenino en el paisaje. Capítulo VII. Cultivo. I. La huella de la libertad. II. Paisaje artificial y paisaje cultivado. III. La libertad y el arte. Epílogo. Apéndices: I. El paisaje en la historia de la cultura humana: Interpretaciones de Elorduy y de Rilke. El paisaje en la antigüedad (P. Elorduy, S. I.). Sobre paisaje (R. María Rilke). II. La contemplación y el sentimiento de la naturaleza en la antigüedad clásica: Breve antología: 1. Autores griegos. 2. Autores latinos. A) Discreciones paisajísticas. B) Sentimientos de la naturaleza. III. Los paisajistas chinos de la dinastía Song (siglos XI al XIII después de Jesucristo). IV. La protección jurídica del paisaje. La protección del paisaje en Italia. La protección del paisaje en Francia. Indice de obras y autores. I. Indice de obras citadas. II. Bibliografía general.» (Tomado de Sumarios y extractos de las Tesis Doctorales leídas desde 1940 a 1950 en las secciones de Filosofía y Pedagogía, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Madrid, páginas 17-22.) Tesis doctorales dirigidas por José María Sánchez de Muniaín Gil:
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