Javier Muguerza Carpintier
 
1936

Profesor español dedicado a la enseñanza de la filosofía como funcionario del Estado, quien, tras la restauración borbónica postfranquista, durante los años del felipato socialdemócrata, en los estertores de la Guerra Fría, pretendió asumir un papel de comisario político de la filosofía gremial en España desde la dirección del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, sucesor del Instituto 'Luis Vives' de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (institución que había pretendido ejercer similar protagonismo durante las primeras décadas del franquismo), mediante el impulso de la denominada filosofía analítica y sobre todo de cierto adoctrinamiento ético.

Su padre, asesinado por los rojos al mes siguiente de su nacimiento en 1936

«En Coín (Málaga) han contraído matrimonio la bellísima señorita Lolita Carpintier Carabantes y el joven farmacéutico don Luis Muguerza Bernal. Bendijo la unión el padre López Toro, director de la Biblioteca Provincial y Museo Arqueológico de Tarragona. Fueron padrinos doña Dolores Carabantes, madre de la novia, y D. Francisco Muguerza, padre del novio, y firmaron el acta como testigos, D. José María y D. Javier Muguerza, hermanos del novio, y D. Antonio y D. Carlos Carpintier Carabantes, hermanos de la novia. Los asistentes fueron obsequiados con un lunch, y los novios salieron en viaje de novios para el extranjero.» (ABC, Madrid, 11 julio 1935, pág. 30.)

«Una boda. Se ha celebrado en Coín (Málaga) el enlace de la distinguida y encantadora señorita Lolita Carpintier Carabantes con el joven farmacéutico don Luis Muguerza Bernal. Fueron padrinos doña Dolores Carabantes, madre de la desposada, y D. Francisco Muguerza, padre del novio, y firmaron el acta como testigos los hermanos de la novia, D. Antonio, querido compañero nuestro de Redacción, y don Carlos, redactor de ABC, en unión de los hermanos del contrayente, D. José María y D. Javier. El selecto concurso que había asistido a la ceremonia fue espléndidamente obsequiado, y el nuevo matrimonio, al que deseamos felicidad constante, salió para el Extranjero.» (El Sol, Madrid, 12 julio 1935, pág. 2.)

Nació en Coín (Málaga), el 7 de julio de 1936, un año después del matrimonio de sus padres y diez días antes del comienzo del Alzamiento Nacional gestado en el seno de la República burguesa para hacer frente a la anarquía y la bolchevización que habían roto la eutaxia española. Su padre y buena parte de su familia paterna, acomodados monárquicos vinculados tradicionalmente al carlismo, fueron asesinados un mes después por sanguinarios vecinos inflamados de odio contra los «fascistas».

«Coín es un pueblo magnífico. Tiene cerca de 17.000 habitantes y un censo obrero insignificante: cuatrocientos hombres. Pueblo rico a la vista. Olivar, cereales, frutas, alcornoques, canteras de mármol, gran cantidad de manantiales que se aprovechan en fuerza motriz, excelente exportación y una riqueza ganadera que le permite abastecer a Málaga con seis mil cabezas vacuno y doce mil de cerdos. Gran pueblo. Muchos propietarios y exigua cantidad de braceros. Un pueblo para comprobar la teoría de la mayor felicidad al mayor reparto. Tenía el pueblo dieciocho escuelas oficiales y gran número de escuelas particulares. Para colmo de felicidad, cuando lo conquistaron los Reyes Católicos no fue poblado con mudejares, ni judíos, ni penitenciados, sino con caballeros hijosdalgo. Felipe V añadió a su escudo cinco flores de lis. Se vivía en un paraíso. No en vano Coín viene de Cohine, que significa paraíso ameno. Pues bien, en Coín asesinaron a ¡setenta y dos personas! Y se vinieron abajo todas las teorías y todas las flores de lis. Una de las primeras hazañas fue la siguiente: Metieron en una camioneta a diez personas. Entre ellas iban padres e hijos, y todos esposados. Y una vez dentro, despeñaron a la camioneta por un hondo precipicio. Sólo uno murió. El resto fue rematado por sus victimarios. La mayoría de las personas asesinadas eran sacadas de noche de una cárcel hedionda, y maniatados, se les llevaba al término municipal. Se les vejaba, se les insultaba en la cárcel. Algunas noches no sacaban a nadie, pero lo simulaban. Llegaba la camioneta a la puerta de la cárcel, aceleraban el motor, descorrían los cerrojos de la prisión, y al ver el terror retratado en los semblantes de los presos se mofaban de su miedo y les escupían a la cara. Muchos presos fueron mutilados. Algunos sufrieron rasgaduras desde los labios hasta las orejas, y les obligaban así a fumar cigarros. ¡Extraños suplicios, inéditos en el lejano Oriente! A un padre lo asesinaron en unión de sus cinco hijos. De éstos, dos eran abogados, uno médico, otro farmacéutico, y el quinto estudiante. El padre rogó, imploró, que lo sacrificasen antes que a sus hijos. La petición fué denegada. Y uno a uno, en presencia del padre, cayeron los cinco hijos. Fusilaban disparando desde los pies hasta la cabeza. Y entre disparo y disparo un gran intervalo. Entre las setenta y dos personas asesinadas había once de unos sesenta años y un muchacho de dieciséis; el párroco don Ramón Artacho, presbíteros don Miguel Romero Rojas y don Manuel Sánchez Calderón, seis estudiantes, cinco abogados, un médico –don Tomás Muguerza Bernal–, un farmacéutico –don Luis Muguerza Bernal–, un maestro –don Alfredo Sánchez Calderón– y numerosos industriales. Las iglesias quedaron todas destruídas. Y con el fin de borrar las huellas de una pintura mural del siglo XVII, abrieron en ella una ventana. En la parroquia desapareció todo: los retablos, el coro con su sillería de nogal, los vasos sagrados, las ánforas, las lámparas de plata repujada... ¡todo! El mobiliario de once casas saqueadas fue quemado en la vía pública. Y el producto del saqueo de veinte casas más fue repartido entre los rojos. Hubo alojamiento en masa, controles en los comercios, incautaciones de cuentas corrientes...» (Málaga bajo el dominio rojo. Los crímenes de Coín, ABC, Edición de Andalucía, jueves 18 de marzo de 1937, pág. 13.)

«La situación de Coín. [...] Y, sin embargo, aunque predominan los propietarios y escasea el proletario, aunque abunda el dinero, Coín se ha convertido en un infierno desde mucho antes del Alzamiento. Como en los demás pueblos andaluces, no hay día de paz; cuando no es el boicot obrero, que ya señala por anticipado las casas y las personas odiadas que después serán víctimas del terror, es la detención gubernativa de propietarios o patronos, la agresión a tiros o a garrotazos. Todas las paredes del pueblo están cubiertas de signos, iniciales y lemas revolucionarios. Hay uno que dice: «Toos uníos semos inbinsibles». Se decretan contribuciones y derramas forzosas entre los vecinos acomodados; ciertas fechas, como el 1º de mayo, se celebran con bailes públicos en el Ayuntamiento entre cánticos marxistas y vivas a Rusia. Durante la fiesta religiosa de Semana Santa, grupos de mujerzuelas parodian de taberna en taberna la visita a los Sagrarios, empleando imitaciones grotestas de rosarios y otros objetos religiosos. El día del Corpus hay convocada sesión del Ayuntamiento; por la noche, individuos de la Juventud Socialista hacen disparos de pistola, que se atribuyen a los «fascistas», y por tercera o cuarta vez van maniatados a la cárcel los hombres más destacados de derecha. Los directivos de la Hermandad de Nuestra Señora de la Fuensanta acuerdan reparar la ermita y son detenidos, atados codo con codo y conducidos a la cárcel entre burlas y denuestos. Hay huelga de campesinos, que se convierte en huelga general, con paralización absoluta comercial y agrícola; hay huelga de criadas, que alborotan las calles, y en el Ayuntamiento ondea la bandera roja con los emblemas comunistas.
Frenesí revolucionario. Lo que ocurre después del 18 de julio no es más que la agravación de este frenesí, ya sin contención y respeto alguno. Vuelven a la cárcel –pero esta vez para salir a la muerte– los que habían estado en ella más que en sus casas desde el mes de febrero: Bermúdez de la Rubia, los Férnandez Rebollo, Fontiveros, López Marín, Millán Ramos, los Muguerza y otros muchos. Los grupos asaltan las casas y sacan muebles y ajuares para quemarlos en la vía pública o se los reparten tranquilamente. Treinta y una casas son víctimas de este expolio. Asaltan también las iglesias, destruyen retablos, imágenes, coros, vasos sagrados, ornamentos, ropajes; se llevan alhajas y objetos de valor, queman archivos, expulsan de su convento a los Trinitarios, que fueron llevados a Málaga y allí asesinados, y en los edificios devastados instalan la Casa del Pueblo; en Santa María de la Encarnación, el Municipio, y un asilo de refugiados en el convento e iglesia de la Santísima Trinidad; roban la selecta y valiosa biblioteca del Palacio Episcopal.
Meten a los detenidos en un camión y los despeñan. El 28 de julio, los rojos sacan de la cárcel a diez personas, entre las que iban padres e hijos atados de dos en dos, que meten en un camión. Al llegar al sitio llamado «Arroyo Hondo» despeñaron el vehículo por un precipicio de veinte metros de altura. A la noticia de esta que parecía una desgracia casual salieron de Alhaurín hacia el citado lugar el servicio médico y algunos vecinos. Entre los restos de la camioneta había ocho heridos; los otros dos detenidos habían muerto. Estaba el médico entregado a la cura de los heridos, cuando los de Coín que habían traído la trágica camioneta al despeñadero volvieron al lugar del crimen.
—Voy a fusilarle a usted ahora mismo y a quien le haya ordenado curar a esos canallas –dijo un individuo al médico, encañonándole con una pistola. —A los fascistas no se les cura; se les extermina–. Y, en efecto, los heridos, que ya se veían salvos, fueron rematados de la manera más feroz: a tiros, a pedradas, a garrotazos.
Exterminio de las principales familias de Coín. Todas las noches eran sacados de la cárcel los detenidos para ser inmolados en las carreteras. El 13 de agosto, en camionetas, son extraídas de la prisión las principales personas de derecha, algunos con sus hijos y familiares; después de meterlas en una camioneta las llevan por la carretera a Cartana, donde les dan muerte. Son: Antonio Cantos Jiménez, Juan Chicano Urdiales, Sebastián Delgado Caballero, ex juez municipal y ex alcalde; Francisco Fernández Rebollo, Esteban Fontiveros Méndez, José García Torres, Lorenzo Gutiérrez Sáenz, Juan Macías Guerrero, Francisco Marmolejo González, el maestro Alfredo Sánchez Calderón y su hermano Manuel, párroco de la iglesia de San Andrés; don Rafael Santos Ruiz, el abogado don Francisco Muguerza Luna, con sus cuatro hijos: Tomás, José María, Javier y Antonio, éste de dieciséis años. Otro de ellos, Luis, conducido también en la camioneta, rompió las ligaduras que le ataban a otra víctima, don Juan Chicano, y saltó del vehículo; perseguido, recorrió quince kilómetros al amparo de la oscuridad hasta llegar a una de sus fincas, donde fue descubierto y asesinado a la mañana siguiente.
Lo mismo que la familia del señor Muguerza fueron perseguidas y muertas otras con feroz ensañamiento. Así perecieron el veterinario Juan Benítez Corrillant y su hijo Juan, de dieciséis años; don Cesáreo Blasco Crespo y sus hijos Valentín y José, de veintiuno y dieciocho años; los hermanos Fernández Rebollo; don Antonio González Sedeña y sus hijos: Antonio, José y Salvador González Loriguillo. Del clero fueron sacrificados en Coín don Manuel Sánchez Calderón, ya citado, y don Ramón Artacho, párroco de San Juan.
En total, fueron sesenta y cinco los cadáveres identificados en Coín, pueblo rico y feliz, paraíso ameno, «alquería, castillo hermoso».» (Historia de la Cruzada Española, Ediciones Españolas, Madrid 1942, volumen sexto, tomo veinticuatro, página 102.)

Luis Muguerza Bernal, el farmacéutico que logro escaparse de la camioneta y demorar durante unas horas su asesinato, era el padre de Javier Muguerza. Su abuelo, ante quien los rojos de Coín mataron a sus otros cuatro hijos antes de asesinarle el 13 de agosto de 1936, era el abogado Francisco Muguerza Luna, y sus tíos Tomás Muguerza Bernal (médico, quizá ni llegó a ver impresa su «Breve reseña biográfica del doctor Pedro González de Velasco», Trabajos de la Cátedra de Historia Crítica de la Medicina, VII:141-151, Madrid 1936; Málaga le tiene dedicada la calle Doctor Muguerza Bernal), José María Muguerza Bernal, Javier Muguerza Bernal y Antonio Muguerza Bernal, de dieciséis años.

«Para empezar por ahí, mi familia paterna, por ejemplo, no era una familia de funcionarios (el primer funcionario de mi familia he sido yo) y mi abuelo no fue maestro nacional sino abogado, además de terrateniente, aun si un terrateniente menor y provinciano. Mi padre tampoco fue Secretario del Ayuntamiento de Coín, provincia de Málaga, sino farmacéutico. Y el resto de sus hermanos que murieron con él y con mi abuelo en Agosto de 1936 tenían asímismo profesiones liberales (un médico y tres abogados, uno de ellos notario y otro un simple estudiante en los comienzos de su carrera de Derecho). Ninguno tuvo nada que ver con la Falange, aunque tanto mi abuelo como mi bisabuelo y mi tatarabuelo contribuyeron a engendrar una comunidad de carlistas vascos establecidos en Andalucía a lo largo de tres generaciones, los cuales –al morir sin descendencia el príncipe carlista Alfonso Carlos– se convirtieron en monárquicos sin más siguiendo las instrucciones del testamento de este último. La familia era, claro, una familia de derechas, pero no todos mis tíos lo eran: el médico se consideraba discípulo –y correligionario socialista– de Negrín, y el notario era un republicano que había sido alumno de Fernando de los Ríos. Lo que sucedió es que ambos (al igual que mi padre, que era más bien apolítico) antepusieron a cualquier otra la lealtad a mi abuelo, a quien las autoridades locales iban a detener tras el fracaso del levantamiento militar en Málaga con el que sin duda simpatizaba y hasta es posible que hubiera contribuido a financiarlo. El resultado fue que los detuvieron también a ellos, como al resto de los cinco hermanos que pasaban el verano en la casa paterna, para llevarlos a ser juzgados con su padre en la capital. Y en el trayecto fueron todos asesinados (por supuesto sin ni siquiera un simulacro de juicio) a manos de anarquistas de la F.A.I. que, a semejanza de los falangistas del otro bando, solían preferir el fusilamiento de los enemigos presos en la retaguardia a la lucha a tiros con ellos en los frentes de combate.» (Javier Muguerza, «Una mirada atrás y otra adelante», Daímon, nº 50, Murcia 2010, págs. 109-110.)

«Don Javier Muguerza Carpintier nació en Coín el 7 de Julio de 1936, y fueron sus padres don Luis Muguerza Bernal y doña Dolores Carpintier Carabante. La guerra vistió de luto su cuna y en aquellos tiempos difíciles, con su familia vivió este pueblo la tragedia, que, al final, fue de todos. Aquí vistió el traje blanco de su Primera Comunión, en agosto de 1943, y por las calles del Albaycin le vieron jugar con los primeros amigos y los últimos pantalones cortos.» («Presidente de honor», Fundación García Agüera por el arte y la cultura en Coín, fundaciongarciaaguera.org)

«En la imposibilidad de asistir personalmente a vuestra convocatoria de hoy, os envío estas líneas de adhesión que espero que algún buen amigo sea tan amable de leer por mí. No es la primera vez que me adhiero a una iniciativa del Foro Coineño para la Recuperación de la Memoria Histórica, el cual me honró en el prospecto del Acto de su Presentación el 15 de septiembre de 2006 con la reproducción de las siguientes palabras mías: «...Mi familia está enterrada bajo el altar mayor de la Iglesia de San Juan y los nombres de sus caídos figuraron durante muchos años en la correspondiente lápida conmemorativa de uno de los muros de ese templo, mientras que los del otro bando nunca figuraron en ella y con frecuencia ni tan siquiera se sabe dónde se hallan sepultados sus restos...». Reitero hoy una vez más esas palabras, que solamente pretendían llamar la atención sobre la falta de equidad con que en nuestro país se encuentra aún repartido ese derecho elemental de todo ser humano que es el derecho de enterrar a sus muertos y celebrarles duelo, derecho representado de manera ejemplar a lo largo de tantos siglos de nuestra cultura, desde Sófocles a María Zambrano, por la figura trágica de Antígona.» (Javier Muguerza, fragmento de la carta leída el sábado 19 de junio de 2010 en la ceremonia de inauguración del Monumento a las Víctimas de la Guerra Civil en Coín, Fundación García Agüera, Coín 2010.)

Quizá, si los ecos de sociedad del monárquico diario madrileño ABC publicaron en 1935 la noticia del matrimonio Muguerza Carpintier, celebrado en Coín, fue porque el abogado Carlos Carpintier Carabantes (Málaga 1912-Madrid 1974), hermano de la novia y testigo en la ceremonia, acababa de incorporarse en abril de 1935 al ABC, procedente de El Sol. También fue periodista el otro tío materno de Javier Muguerza, también testigo en la boda de sus padres, Antonio Carpintier Carabantes († Madrid 1973), subdirector de El Sol antes de la Guerra, quien al final de su vida trabajaba en los informativos de Radio Nacional de España. A finales de octubre de 1959 falleció en Madrid, a los 73 años, la abuela materna, Dolores Carabantes Sánchez: «la finada era dama de profundas virtudes cristianas, consagrada a su hogar y a la práctica del bien, se hizo acreedora a la consideración y el afecto de cuantos la conocieron», se leía en el ABC el día del entierro.

«Entierro de doña Dolores Carabantes. Ayer tarde se efectuó el traslado del cadáver de la distinguida dama doña Dolores Carabantes desde el domicilio mortuorio al cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. El fúnebre acto constituyó una sentidísima manifestación de duelo, a la que se asociaron numerosos periodistas y amigos de la familia, que testimoniaron su condolencia a los hijos de la finada D. Antonio, antiguo periodista, y D. Carlos Carpintier Carabantes, querido compañero nuestro de Redacción, así como al nieto de la finada, que presidieron el duelo. En la comitiva fúnebre figuraban representantes de Prensa Española, de la Asociación de la Prensa y del Colegio de Abogados.» (ABC, Madrid, 31 de octubre de 1959, pág. 62.)

Tempranos vínculos con el liberalismo norteamericano

«Nació en Coín (Málaga) el 7 de julio de 1939 [sic]; cursó el bachillerato en los colegios de El Pilar y Estudio de Madrid, en cuya Universidad Central iniciaba la carrera de Filosofía y Letras, sección de filosofía, actividad académica que alternó con prolongadas estancias en el extranjero: Francia y, sobre todo, Alemania –Universidades de Frankfurt y Marburg–, licenciándose en 1963 con Premio Extraordinario.» (Gonzalo Díaz, HDFE, CSIC, Madrid 1995, V:691.)

En un informe fechado por la Dirección General de Seguridad el 10 de noviembre de 1955, titulado «Grupos activos de comunistas e institucionistas en la Universidad de Madrid», se diferencian dos grupos detrás de la preparación de un Congreso de Escritores Jóvenes como homenaje laico a Ortega (fallecido días antes, el 18 de octubre): el Grupo comunista (su «cerebro es Enrique Múgica Herzog, de origen hebreo-alemán...») y el Grupo institucionista (encabezado por el joven Javier Muguerza):

«B) Grupo institucionista
El grupo institucionista está bastante menos extendido; sus elementos son más jóvenes, pero son gentes de bastante categoría, aparte de que los grupos de personas mayores con quienes están en contacto parece ser más peligroso.
El Colegio de Jimena Menéndez Pidal
Se ha iniciado la influencia de la Institución entre los jóvenes al incorporarse a la Universidad los alumnos procedentes del Colegio «Estudio» regido por Jimena Menéndez Pidal, y que ha reunido una serie de profesores procedentes de la Institución Libre de Enseñanza. De hecho, los chicos de «Estudio» saben y dicen que son algunos de la Institución. Los métodos de enseñanza y captación ideológica son los de siempre y muy eficaces.
Club Institucionista
Tiene, incluso, un piso en el mismo edificio en donde se reúnen los antiguos alumnos y alumnas con los profesores en un ambiente muy grato.
Instituciones extranjeras
Aparte de otros centros de enseñanza donde influye la institución, el «Estudio» está instalado en una especie de palacio en la calle de Miguel Angel, donde radican igualmente el Instituto Internacional de Boston –allí daba Marías sus conferencias– con el que mantiene excelentes relaciones. El Instituto de Boston es como una dependencia de la Embajada de los Estados Unidos. También radican en el mismo edificio de Miguel Angel, 8, dos colegios extranjeros: Middlebury Colleg y Smith College.
Las promociones de alumnos de Jimena Menéndez Pidal, recientemente incorporados a la Universidad, son francamente buenas, por lo que el Colegio tiene un gran prestigio. Aún es poca gente.
El Jefe de los estudiantes institucionistas
La cabeza del estudiante institucionista es un muchacho que estudió el año pasado 1954-55 primer curso de Derecho, con magnífico expediente. Ahora se ha pasado a Filosofía, donde cursa 1º de Comunes. Se llama Javier Muguerza. Han salido por ahora varias promociones del «Estudio», pero no había de influir en un plan un poco corporativo.
Su revista
Estando en 1º de Derecho, comenzó el grupo de Muguerza a publicar una revista poética, titulada «Aldebarán», como recuerdo de Unamuno, revista que salió –ya van publicados cuatro números sin permiso de Aparicio–. Después del verano pasado el grupo se ha constituido en minoría redactora de «Aldebarán». Por lo pronto son cinco muchachos poetas y no católicos. Han decidido cambiar el pequeño formato de antes para poner ahora uno del tipo de «Revista», «Insula» o «Indice». Lo poético es ahora una pequeña parte de los temas a tratar. El primer número de nueva época será el homenaje a Ortega, en contra de las órdenes de la Dirección General de Prensa, con quien no tienen relaciones legales.
Otros artífices de la Revista
Aparte del Institucionista pleno que es Muguerza son los restantes miembros de «Aldebarán», José Ramón Marra López [José Luis Marras], creyente, no católico, de intenciones subjetivas honradas.
Carlos Romero [Ribera] es el más moderado de todos, el año pasado era católico. Ha pasado el verano en Portugal en casa de un profesor comunista, de donde ha regresado solamente creyente. Es el más recuperable de todos y excelente persona.
Hay también un elemento más bien desconocido, llamado Rubio, alumno de la Escuela de Estudios Cinematográficos.
La nota discordante es Fernando Sánchez Dragó, de quien antes se habló, y que se opone a que en «Aldebarán» figure, ni por casualidad, la palabra Dios. Los restantes lo acusan de exaltado y de juvenil, pero no es probable que rompan, porque le tienen mucha simpatía. Colabora con Múgica, a quien Muguerza desprecia.
En conjunto son gente desorientada, pero con buena intención, comenzando por el institucionista Javier Muguerza. Lo peor es que van a hacer el juego al grupo organizado de mayores, en lo que respecta a la vida universitaria. En Política, desde luego, tienen miras muy definidas en contra de la situación actual y de los comunistas: son liberales.
Los Profesores de «Estudio»
El representante de la Institución, Muguerza, está en continuo contacto con los profesores de «Estudio». Gracias al profesor de Filosofía del citado centro, Rodríguez Huéscar, de la promoción de Gaos al parecer, están en contacto con algunos exilados, de quien esperan, incluso, colaboración para «Aldebarán». Julián Marías les ha prometido un artículo a propósito de la muerte de Ortega.
El grupo Aldebarán no pretende por ahora tocar cuestiones religiosas directamente, sino políticas más bien. De todas formas han rechazado una colaboración pedida, porque refleja una actitud católica.
Objetivo del grupo institucionista
a) En principio andan buscando la manera de organizar un grupo republicano bien preparado profesionalmente en todos los aspectos, a fin de intervenir inteligentemente cuando tengan ocasiones propicias.
b) Por otra parte, intervienen en la formación naciente de la FUE.
c) Igualmente, como se ha visto antes, colaboran en el Congreso de Escritores Jóvenes.
d) Desde luego, prefieren reducir por ahora lo propiamente organizado a la redacción de «Aldebarán» y, desde luego, influir desde ahí espiritualmente en todos sus simpatizantes. Lo demás vendrá después.» (Jaraneros y alborotadores, Universidad Complutense, Madrid 1982, páginas 30-39.)

A sus 19 años de edad Javier Muguerza estaba perfectamente clasificado por los cuidadosos observadores del Ministerio de la Gobernación: un magnífico estudiante de Derecho que se acaba de pasar a Filosofía, desorientado pero con buena intención, procedente del colegio Estudio, controlado por la Institución («poderosa fuerza secreta»), que comparte ese edificio de Miguel Angel 8 que parece un apéndice de la Embajada de los Estados Unidos del Norte de América (faltaban cuatro años para que el general Eisenhower se acercase personalmente a Madrid para abrazar cariñoso al general Franco, pero ya en 1952 había comenzado a difundirse en España la papilla del Reader's Digest en español, en 1953 –el año de la película Bienvenido, Mister Marshall, de Berlanga– había firmado España su alianza militar con los Estados Unidos, mientras en París comenzaban a publicarse, con auspicios de la CIA, los Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura: un mes después de ese informe, el 14 de diciembre de 1955, España entraba en la ONU).

Recuérdese el patriotismo español que hacía recelar al Partido Comunista de España del pacto yanqui-franquista y de la inundación ideológica norteamericana que arreciaba imparable:

«Cuando a consecuencia del Pacto aumente la miseria de las masas y encarezca la vida, cuando descienda aún más el valor de la peseta y suban los impuestos, cuando se agudice la crisis como resultado del empobrecimiento continuo del pueblo y la competencia rabiosa de los productos yanquis, cuando venga el cierre de las industrias que los norteamericanos y franquistas consideren «improductivas», cuando la soldadesca yanqui se instale en las bases de guerra y comience a gozar de los irritantes privilegios que los traidores franquistas le conceden, a ultrajar y vejar a los españoles, cuando aumente la corrupción, ya de por sí escandalosa, cuando como resultado de la cláusula del tratado que concede a los yanquis derecho a intervenir y tomar en sus manos la radio, la prensa, el cine, las publicaciones y demás medios de difusión de ideas, traten de transformar a nuestros escritores y artistas en panegiristas de su invasión y pillaje, o los cerquen por hambre, entren a saco en nuestro patrimonio cultural e inunden España con toda suerte de literatura negra, de «Reader's digest», «Comics», &c., se alzarán hasta las piedras. Los españoles dignos de tal nombre, que aun vacilan en cuanto a los caminos a seguir para salvar a la patria de la esclavización y la destrucción que la amenaza, se lanzarán airados a la lucha, y no habrá fuerza humana capaz de impedir al pueblo que tome de nuevo en sus manos la soberanía nacional.» (Mensaje del Partido Comunista de España a los intelectuales patriotas, abril de 1954.)

El observador de la Seguridad del Estado parece ser consciente del potencial político que tienen esos liberales en la vida universitaria: «El grupo institucionista está bastante menos extendido; sus elementos son más jóvenes, pero son gentes de bastante categoría, aparte de que los grupos de personas mayores con quienes están en contacto parece ser más peligroso. [...] En conjunto son gente desorientada, pero con buena intención, comenzando por el institucionista Javier Muguerza. Lo peor es que van a hacer el juego al grupo organizado de mayores, en lo que respecta a la vida universitaria. En Política, desde luego, tienen miras muy definidas en contra de la situación actual y de los comunistas: son liberales.» Solo veinte años después, tras la restauración borbónica, el mismo mes en el que fue legalizado el Partido Comunista de España, Javier Muguerza se sintió obligado a puntualizar públicamente una crónica que había dedicado El País a la clausura del 14 Congreso de filósofos jóvenes, donde el redactor había reducido el debate a un enfrentamiento entre marxistas y libertarios, mediante una carta que el autor, o el periódico, tituló: «Ni marxista ni libertario: liberal».

«Querría añadir un par de puntualizaciones a la crónica de Alfons Quintá (El País, 7 de abril) sobre la clausura del Congreso de Filósofos Jóvenes recientemente celebrado en Barcelona. Bajo el epígrafe «Marxistas y libertarios polemizan en torno a la filosofía» se dice allí que «el tema elegido por mayoría de votos para el próximo congreso fue el propuesto por Javier Muguerza y apoyado por los marxistas: El Poder, resultando derrotado el propugnado por los libertarios: Poesía y verdad, presentado por Fernando Savater» (Mi transcripcion corrige una pequeña errata en cuanto al título del segundo tema). Pese a haber estado presente en la sesión de clausura a que alude la crónica, no sabría decir si la distribución de apoyos fue como en ella se relata. Pero la propuesta del tema Poesía y verdad fue tanto mía como de mi buen amigo Fernando Savater, pues se nos ocurrió conjuntamente a ambos en el curso de una conversación con otros compañeros asistentes al congreso, contando a este respecto con la contribución –tan decisiva como escasamente libertaria– de Goethe; y la propuesta del tema El Poder, que Fernando Savater podría haber hecho tan suya como yo, fue sugerida por mí durante la sesión de clausura –tomando inspiración a tal efecto de fuentes tan escasamente marxistas como, pongamos, Spinoza– con la única finalidad de evitar que la discusión se estancase en un posible punto muerto. Por lo demás, me abstuve de inclinarme por ninguna de las dos en la subsiguiente votación y he de aclarar que –aunque sigo con el natural interés la confrontación entre marxistas y libertarios, adscripciones que acaso se hallen lejos de resultar incompatibles, filosóficamente al menos– no soy con propiedad ni lo uno ni lo otro, sino a lo sumo un liberal cuya anacrónica presencia en los Congresos de Filósofos Jóvenes tan solo encuentra justificación en el deseo, tal vez pecaminoso, de rejuvenecerse un poco cada año oyendo hablar de filosofía –cuando se tercia, que tampoco es por suerte o por desgracia todo el rato– a sus colegas de las nuevas generaciones, sean por igual marxistas, libertarios o de cualquier otra familia, como de costumbre tanto más digna de atención cuanto menos recomendable. Departamento de Filosofía Universidad Autónoma de Bellaterra.» (Javier Muguerza, «Ni marxista ni libertario: liberal», El País, 19 de abril de 1977.)

En el consabido informe de 1955 se citan nominalmente, entre los institucionistas mayores que estarían influyendo en Javier Muguerza, a dos discípulos de Ortega, Antonio Rodríguez Huéscar (1912-1990) –«de la promoción de Gaos»–, profesor de filosofía del colegio Estudio, y Julián Marías (1914-2005), conferenciante habitual del Instituto Boston. Ese mismo año de 1955 se incorporó a la Universidad de Madrid como nuevo catedrático de Ética y Sociología un personaje algo mayor que los anteriores, José Luis López Aranguren (1909-1996), atormentado creyente católico que no procedía del profesorado, pero que pronto había de causar impresión entre los alumnos («en el grupo, cada vez más numeroso, hay monjitas y sacerdotes, que empujan suavemente para tomar la delantera...», describe Jorge Mañach en 1958) por su ascética heterodoxia filoprotestante preconciliar.

 

[en proceso]

Doctor en 1965 por la Universidad de Madrid, con la tesis La filosofía de Frege y el pensamiento contemporáneo, dirigida por Ángel González Álvarez.

En la primavera de 1967, bajo el rótulo El problema de Dios en la filosofía actual, tuvo lugar en Alcalá de Henares la V Convivencia de filósofos jóvenes. A Javier Muguerza se le propuso desarrollar allí el tema «El problema de Dios en el neopositivismo lógico actual», pero él prefirió titular su intervención «El problema de Dios en la filosofía analítica (de la crítica de la teología filosófica a la lógica del lenguaje religioso)», argumentando:

«En primer lugar, no creo que el positivismo lógico sea actual, en el sentido por lo menos de que podamos encontrarnos fácilmente, hoy en día, con positivistas (neo o paleopositivistas) lógicos por la calle. [...] En segundo lugar, hay aún otra razón para haber modificado el rótulo originario de esta ponencia. Lo que el positivismo lógico tendría que decir sobre nuestra cuestión es poca cosa, aunque –eso sí– bastante taxativo todo ello. Por el contrario, el tema que nos ocupa ha suscitado en estosúltimos años una abundante bibliografía de tipo analítico.»

(Curiosamente, por los clásicos desajustes temporales en la edición de las revistas académicas españolas, esta intervención de principios de 1967 aparece publicada en la Revista de Filosofía del Instituto de Filosofía del CSIC correspondiente al año anterior –año XXV, números 96-99, enero-diciembre 1966, páginas 291-366–, donde, desde la página 327, se reconstruye la discusión; puede leerse allí en nota: «El mal estado de la grabación magnetofónica ha impedido recoger la totalidad de las intervenciones en la presente discusión. En ocasiones, ha habido que abreviar u omitir enteramente algunas de ellas; en otras, ha sido posible reconstruirlas con ayuda de los interesados. Quiero agradecer a este respecto la colaboración prestada por la señorita Mercedes Torrevejano, sin cuyo paciente esfuerzo no habrían podido publicarse estos diálogos. J. M.»)

«Ministerio de Educación y Ciencia. Orden de 4 de septiembre de 1972 por la que se nombra a don Javier Muguerza Carpintier Profesor agregado de «Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos» de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna. Ilmo. Sr.: En virtud de concurso-oposición, Este Ministerio ha resuelto nombrar a don Javier Muguerza Carpintier, número de Registro de Personal A42EC342, nacido el 7 de julio de 1936, Profesor agregado de «Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos» de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna, en las condiciones establecidas en los artículos octavo y noveno de la Ley 83/1965, de 17 de julio, sobre estructura de las Facultades Universitarias y su Profesorado, y con los emolumentos que según liquidación reglamentaria le correspondan, de acuerdo con la Ley 31/1965, de 4 de mayo, sobre retribuciones de los funcionarios de la Administración Civil del Estado, y demás disposiciones complementarias. Lo digo a V. I. para su conocimiento y efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid, 4 de septiembre de 1972.– P. D., el Director general de Universidades e Investigación, Luis Suárez Fernández. Ilmo. Sr. Director general de Universidades e Investigación.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 24 de octubre de 1972, nº 255, página 18920.)

Tras fallecer Manuel Aguilar Muñoz (1888-1965), fundador en 1923 de la editorial Aguilar, el Consejo de Administración de Aguilar SA de Ediciones comenzó a dotar bienalmente con dos millones de pesetas unas «Ayudas Manuel Aguilar para la Investigación», que el jurado podía repartir en hasta cinco ayudas de cuantía económica variable. La primera convocatoria correspondió al bienio 1967-1969. En el bienio 1975-1976 la ayuda más cuantiosa se otorgó a un proyecto presentado por Javier Muguerza:

«Las ayudas Manuel Aguilar para la Investigación correspondientes al bienio 1975-76 han sido otorgadas por un jurado presidido por don Tirso Echeandía Aguilar y en el que figuraban como vocales don Emilio Alarcos Llorach, don Salustiano del Campo Urbano, don Arturo de Hoyo Martínez, don Nicolás Ramiro Rico, don Antonio Rodríguez Huescar, don Francisco Rubio Llorente y don Pedro Bravo Gala como secretario. Los premios han recaído sobre las siguientes personas: don José María Maravall Herrero: «Familias, adolescencia y socialización política» (Un estudio sociológico de procesos de radicalización de clase media en España, de 1940 a 1970.) 400.000 pesetas. Don Javier Muguerza Carpintier: «El lugar del neopositivismo en la Filosofía contemporánea» (Un balance histórico-crítico.) 475.000 pesetas. Doña Reyna Pastor de Togneri: «Conflictos, luchas, revueltas y revoluciones populares en los reinos de León y Castilla, siglos X-XIV», 400.000 pesetas. Don Adolfo Perinat Maceres: «La imagen de la mujer en la Prensa femenina española, 1900-1975», 325.000 pesetas. Don Manuel Seco Reymundo: «Diccionario del español actual», 400.000 pesetas.» (Blanco y Negro, Madrid, 27 de diciembre de 1975, página 79.)

«5895 Orden de 30 de diciembre de 1976 por la que se nombra, en virtud de concurso de acceso, Catedrático de «Ética y Sociología» de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona a don Javier Muguerza Carpintier. Ilmo. Sr.: En virtud de concurso de acceso a Catedrático de Universidad entre Profesores agregados de Universidad, anunciado de acuerdo con lo dispuesto en la Ley de 17 de Julio de 1965; Decreto ley 5/1968, de 6 de junio; Decreto 889/1969, de 8 de mayo, y Orden de 28 de mayo de 1969. Este Ministerio, de conformidad con la propuesta elevada por el Tribunal designado por Orden de 22 de septiembre de 1976 (Boletín Oficial del Estado de 9 de noviembre), ha resuelto nombrar Catedrático de «Ética y Sociología» de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona al Profesor agregado (A42EC342) de igual disciplina de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna don Javier Muguerza Carpintier (nacido el 7 de julio de 1936, número de Registro de Personal A01EC1715), con los emolumentos que según liquidación reglamentaria le correspondan, de acuerdo con la Ley 31/1965, de 4 de mayo, sobre retribuciones de los Funcionarios de la Administración Civil del Estado y demás disposiciones complementarias. Lo digo a V. I. para su conocimiento y efectos. Dios guarde a V. I. muchos años. Madrid, 30 de diciembre de 1976.– P. D., el Director general de Universidades, Juan Antonio Arias Bonet. Ilmo, Sr. Director general de Universidades.» (Boletín Oficial del Estado, Madrid, 7 de marzo de 1977, nº 56, página 5307.)

Tesis doctorales dirigidas por Javier Muguerza Carpintier

  1. María Luisa León Morera, Estudio sobre los aspectos más representativos en las filosofías de la ciencia de William Whewell y John Stuart Mill, Universidad Autónoma de Barcelona, 17 de junio de 1977. Director: Emilio Lledó Iñigo, Ponente: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Francisco Gomá Musté, presidente; Emilio Lledó Iñigo; Javier Muguerza, ponente; Felipe Cid Rafael, vocal; Joaquín Molas Batllorí, vocal. [Teseo hace a Muguerza director; La Vanguardia, 19 junio 1977, le dice a Lledó director y a Muguerza ponente.]
  2. José María Chamorro Calzón, Semántica y sistemas sociales, Universidad de La Laguna 1980. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Emilio Lledó Iñigo, Carlos Moya Valganón, Gabriel Bello Reguera, Luis Vega Reñón.
  3. Ludolfo Paramio Rodrigo, Los límites de la metodología: de la lógica de la ciencia a la sociología de la comunidad científica, Universidad Autónoma de Madrid 1981. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Carlos París Amador, Francisco Yndurain Muñoz, José Luis Sánchez Gómez, Julio Rodríguez Aramberri.
  4. Amelia Valcárcel Bernaldo de Quirós, Sobre la superación hegeliana de la «mera moral»: un examen de la ética de G.W.F. Hegel, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1982. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Victoria Camps Cervera, Celia Amorós Puente, José Luis López Aranguren y Emilio Lledó Iñigo.
  5. Ana María Lucas Hernández, Estética y crisis de la modernidad en el pensamiento filosófico de Walter Benjamin, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1987. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: José María Valverde, Emilio Lledó Iñigo, Simón Marchán Fiz, José Luis López Aranguren.
  6. Manuel Vasco Jiménez, Sistema abierto y posibilidad teleo-lógica: intento por entender la utopía blochiana desde la coherencia interna del sistema abierto y desde los principios que lo animan, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1990. Director: Javier Muguerza Carpintier.
  7. Antonio Gimeno Cuspinera, Simón Nicolás Henri Linguet y las tensiones del pensamiento político en la Ilustración francesa, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1991. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: José Luis López Aranguren, Carlos Moya Valgañón, Fernando Quesada, Carmen Iglesias, José Almaraz Pestaña.
  8. Ángel Rivero Rodríguez, Ética, democracia y socialismo: una aproximación a la racionalidad práctica en Agnes Heller, Universidad Autónoma de Madrid 1991. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Enrique López Castellón, Victoria Camps Cervera, Carlos Thiebaut Luis-André, José Francisco Alvarez Alvarez, Pedro Ribas Ribas.
  9. María Asunción Albisu Aparicio, La verdad sin atributos. Aspectos del problema de la verdad en el ámbito de la filosofía analítica, Universidad del País Vasco 1992. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Víctor Gómez Pin, Javier Ordoñez Rodríguez, Francisco Jarauta Marión, Javier Etxeberría Ezponda, Virginia Careaga Guzmán.
  10. Isabel Sancho García, La filosofía moral de Bertrand Russell, Universidad Autónoma de Madrid 1992. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: José Luis López Aranguren, Enrique López Castellón, Alfredo Fierro Bardeji, Eusebio Fernández García, Antonio Heredia Soriano.
  11. Juan Carlos Velasco Arroyo, Entre derecho y moral: una reconstrucción del tratamiento habermasiano de la racionalidad práctica, Universidad Autónoma de Madrid 1993. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Enrique López Castellón, Francisco Laporta San Miguel, Fernando Vallespín Oña, Carlos Thiebaut Luis-André, Alfonso Ruiz Miguel.
  12. Antonio Valdecantos Alcaide, El mito del contexto. Tres argumentos sobre el ideal contextualista en la filosofía moral contemporánea, Universidad Autónoma de Madrid 1994. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Emilio Lledó Iñigo, Enrique López Castellón, Fernando Fernández-Savater Martín, Carlos Thiebaut Luis-André, Javier Sádaba Garay.
  13. Jesús Rodríguez Zepeda, La igualdad liberal: problemas, alcances y límites. Estudio sobre la obra de John Rawls, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1998. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Fernando Quesada Castro, Fernando Vallespín Oña, María José Agra Romero, Pablo Rodenas Utray, Antonio García-Santesmases Martín-Tesorero.
  14. Elvira Barroso Ruiz, La moralidad del pragmatismo, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 19 de febrero de 2001. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: José María Ripalda Crespo, José Francisco Alvarez Alvarez, José González García, Carlos Thiebaut Luis-André, Joaquín Rodríguez Feo.
  15. Javier Gomá Lanzón, La imitación en el contexto del pensamiento contemporáneo: historia del concepto y fundamentos de una teoría general, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 24 de octubre de 2001. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Pedro Cerezo Galán, Manuel Fraijo Nieto, Valeriano Bozal Fernández, Carlos García Gual, Ignacio Sánchez Cámara.
  16. Jorge Urdánoz Ganuza, Un nuevo marco conceptual para el análisis electoral, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 28 de junio de 2003. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Antonio Torres del Moral, Antonio García-Santesmases Martín-Tesorero, Carlos Vidal Prado, Victoriano Ramírez González, Alberto Penadés de la Cruz.
  17. Sonia Fátima Arribas Verdugo, ¿La última revolución conceptual? El lugar del lenguaje en filosofía política, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1 de julio de 2003. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Carlos Thiebaut Luis-André, Carlos Gómez Sánchez, Antonio García-Santesmases Martín-Tesorero, Eduardo de Bustos Guadaño, Antonio Gimeno Cuspinera.
  18. Mariano Carlos Melero de la Torre, John Rawls y la neutralidad liberal, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 16 de diciembre de 2005. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Fernando Quesada Castro, José María Hernández Losada, Victoria Camps Cervera, Carlos Thiebaut Luis-André, María José Agra Romero.
  19. Pedro Sánchez Limiñana, Interpretaciones y perspectivas de la modernidad: el sujeto en el pensamiento de Ernst Tugendhat, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 18 de diciembre de 2006. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Victoria Camps Cervera, Carlos Gómez Sánchez, Joaquín Rodríguez Feo, Carlos Thiebaut Luis-André, Pablo Ródenas Utray.
  20. Francisco Javier Méndez Pérez, Filosofía y contingencia en el pensamiento de Richard Rorty, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 3 de marzo de 2011. Director: Javier Muguerza Carpintier. Tribunal: Manuel Cruz Rodríguez, Ramón del Castillo Santos, Victoria Camps Cervera, Carlos Gómez Sánchez, Carlos Thiebaut Luis-André.

Sobre Javier Muguerza Carpintier en el Proyecto Filosofía en español

1955 Grupos activos de comunistas e institucionistas en la Universidad de Madrid

Textos de Javier Muguerza Carpintier en el Proyecto Filosofía en español

1970 Adiós a Bertrand Russell

1996 Los puntos suspensivos

1999 Réplicas, Por alusiones, Con desaliento respondo

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