Juan Villaseñor Acuña
 
fl. 1844-1855

Director y principal redactor de La Censura, según Marcelino Menéndez Pelayo: «Como revistas deben citarse La Censura, que dictaba casi solo D. Juan Villaseñor y Acuña (1844 a 1853)...» (HHE 6:416), «una excelente refutación de este libro en los números 3.º, 4.º y 5.º de La Censura (1844), revista bibliográfico-católica, que dirigía D. Juan Villaseñor y Acuña» (HHE 6:268).

1846 «Provincia de Madrid. Comisión especial de inspección e intervención de los bienes del clero secular. Habiendo observado la junta inspectora de los bienes del clero secular de esta provincia que en varios expedientes instruidos para declarar la excepción prevenida en el artículo 6º de la ley de 2 de setiembre de 1841, faltan diferentes documentos para justificar los interesados el derecho que alegan asistirles a los bienes de las fundaciones que dicen les pertenecen, ha acordado se anuncie en este periódico los nombres de los individuos a quien se les tiene reclamados dichos documentos para que los presenten en el término improrrogable de 2 meses, contados desde la fecha de este anuncio, en la contaduría de bienes nacionales de dicha provincia: en la inteligencia que de no verificarlo se procederá por la referida junta a declarar a los expresados bienes de la pertenencia del Estado, y cuyos individuos son los siguientes: D. Romualdo García; D. Pedro Pérez Merino; D. Francisco Illera; D. Manuel de Castro y Alarcón; D. Juan de Villaseñor y Acuña; D. Eugenio de Garro; D. Santiago Alvarez; D. Manuel de la Granja; D. Francisco de Paula Nieto; D. Mariano Santias; D. Miguel Echarri; D. Juan Luis de Arratabe; D. Silverio Florentino García, presbítero; D. Tomás Moyano; D. Juan Manuel Cabero; Doña María Díaz. Madrid 2 de abril de 1846. Felipe Canga Argüelles.» (Diario de Madrid, viernes 10 de abril de 1846, nº 889, pág. 1.)

«Anuncio. Historia Universal por César Cantú. Esta obra concebida bajo un plan del todo nuevo, publicada simultáneamente en italiano y en francés por el autor con extraordinaria aceptación en toda Europa, comenzará en breve a salir a luz traducida al castellano y anotada por don Juan de Villaseñor y Acuña. Se está imprimiendo el prospecto, y no tardará en repartirse.» (El Popular. Periódico de la tarde, Madrid, miércoles 17 de junio de 1846, año primero, nº 3, pág. 4.)

«Anuncios. En el Diario del día 9 viene un anuncio de la Taquigrafía de don Primitivo Fuentes Villaseñor. El señor Fuentes sabe muy bien que por ningún título le corresponde el apellido Villaseñor; y por si se le había olvidado se lo he advertido yo más de una vez en letras de molde. Pero como no desiste de su temerario empeño, y de esa usurpación suya pueden seguírseme graves perjuicios que no es del caso explicar ahora; habré de perseguirle judicialmente como a usurpador de nombre ajeno. Entretanto me conviene hacer pública la superchería del señor Fuentes. Juan de Villaseñor y Acuña.» (Diario de Madrid, miércoles 14 de octubre de 1846, nº 1076, pág. 1.)

«Entre los anuncios del Diario de Avisos, se lee el siguiente párrado: "En el Diario del día 9 viene un anuncio de la Taquigrafía de don Primitivo Fuentes Villaseñor. El Sr. Fuentes sabe muy bien que por ningún título le corresponde el apellido Villaseñor; y por si se le había olvidado, se lo he advertido yo más de una vez en letras de molde. Pero como no desiste de su temerario empeño, y de esa usurpación suya pueden seguírseme graves perjuicios, que no es del caso explicar ahora, habré de perseguirle judicialmente como a usurpador de nombre ajeno. Entretanto, me conviene hacer pública la superchería del señor Fuentes. Juan de Villaseñor y Acuña.» (El Heraldo, viernes 16 de octubre de 1846, nº 1329, pág. 4.)

«Miscelánea. Comunicado. Señor editor del Diario de anuncios de esta capital: apreciaré infinito se sirva vd. insertar en uno de los próximos números del mismo periódico el adjunto comunicado, quedándole por ello agradecido su S. S. Q. B. S. M. En el número 1076 de este Diario, correspondiente al 14 del presente mes, he visto el comunicado de un tal don Juan de Villaseñor y Acuña con el gótico empeño de disputarme el apellido de Villaseñor, que lo es de mis parientes, y con que soy conocido en Madrid desde mi adolescencia. Espero que dicho señor acuda, como dice, a los tribunales para pedirle por mi parte cuenta de las groseras injurias de su comunicado, y saber cuales son los graves perjuicios que se le pueden seguir... que en su oscura posición creo harto difíciles, si Dios no le trae a mejor fortuna. También yo citaría a dicho señor por la injuria de llamarme usurpador de nombre ajeno, si no considerase que el señor de Villaseñor y Acuña más bien que de malicia peca de ignorancia de la gramática castellana al confundir el nombre con el apellido; pues por lo demás, si llama nombre a la reunión de nombre y apellidos, creo que no habrá ninguno tan negado que confunda el de Juan de Villaseñor y Acuña con el de Primitivo Fuentes Villaseñor.» (Diario de Madrid, lunes 19 de octubre de 1846, nº 1081, pág. 4.)

«Comunicado. Falto de razones don Primitivo Fuentes para rebatir el cargo de usurpación de mi apellido que por tercera vez le he hecho en el Diario del 14, me dispara una andanada de insultos en el del 19. En esto descubre que quiso suplir la justicia con los impulsos de la ira, ya que se me asista aquella y no estoy poseído de esta, voy a seguir el método contrario del suyo, devolviéndole razones y hechos por insolencias. Así lo entenderé para siempre y al lector imparcial no le quedará duda ninguna de que fue cierta mi aseveración. Dice el señor Fuentes que el apellido de Villaseñor es el de sus parientes; y que con él es conocido en Madrid, desde su adolescencia; pero ni su padre, honrado molendero de chocolate en Lillo, ni su madre Dolores Pinilla se apellidaron, no podían apellidarse nunca así, ¿por dónde le ha venido el tal apellido? Yo lo diré por que hace al caso. Vivía años pasados en el convento de la Trinidad de esta corte un respetable religioso, el maestro Fr. Diego Novillo, el cual de vuelta de Roma, donde había concluido su carrera, tuvo el capricho de añadir a su apellido el mío, y con ambos se anunciaba en los carteles de sermones. Andando el tiempo suprimió el de Novillo y se quedó con el de Villaseñor solo, por el cual era muy conocido en Madrid; en esta época le traté y visité yo. A este excelente religioso entró a servir el señor Fuentes, que no previendo su futura brillante posición ni la obscuridad de ese tal don Juan de Villaseñor y Acuña, a quien afecta desconocer, me abrió muchas veces la puerta de la celda. Entonces, es decir, en su adolescencia, nadie le conocía dentro y fuera del convento más que por Primitivo a secas, y se hubiesen reído todos muy a su sabor si lo hubieran visto tomar el postizo apellido de su tío postizo; sólo le dio esta humorada después de la muerte del padre maestro, y cuando apareció de nuevo en Madrid el señor Fuentes. Sin duda discurrió así para sus adentros: mi tío (es añeja usanza el llamar tíos a sus amos los que se desdeñan del humilde estado de criados), mi tío se llamaba Villaseñor, sea por lo que quiera, pues ¿por qué no me lo he de llamar yo? Y cátate a Periquito hecho fraile. Esta es la pura verdad en cuanto a lo de los parientes y adolescencia del señor Fuentes, el cual no recuerda: primero mi trato con el maestro Fr. Diego Novillo, que era tan tío suyo como mío: segundo, que su verdadera tía materna Juana Pinilla estuvo sirviendo a mi oscurísima persona, y por ella tengo noticias exactas de su parentela. Con peregrina lógica deduce el señor Fuentes que no pueden seguírseme perjuicios de que el tome mi nombre porque mi posición es oscura. No quiero hacer cálculos ni suposiciones remotas o que pudieran tacharse de imposibles, y me contraigo a un caso próximo y factible. El señor Fuentes publica algunas obras, y creo no ignore que me dedico a escribir tiempo ha: pues supongamos que por confundirnos bajo un mismo apellido me atribuyen a mí sus partes literarias o vice-versa a él las mías, ¿no será este un perjuicio, ya sean buenas o malas las producciones que se cuelgan a quien no es su autor? Si son buenas el perjuicio será para el despojado, y si malas para el pobre a quien se atribuyan. Bastante tengo yo con mis ignorancias y disparates sin cargar con los que puede cometer el prójimo. Ya vé el señor Fuentes que no es necesario haber llegado al apogeo de la fortuna como él para poder sufrir perjuicios de su ridículo capricho. Para concluir quiero aguarle el contento que tendrá creyendo haberme humillado con llamarme oscuro y pobre. Cabalmente no solo vivo contento en mi oscuridad y pobreza, sino que me envanezco de ellas, porque no provienen ni de holgazanería, ni de vicios, ni de ningún delito, único caso en que debería abochornarme de mi situación o posición, como dice mi crítico contrincante. Y ya que toco este punto, le daré por despedida las más atentas gracias por la lecioncilla de gramática con que termina su ex-abrupto. ¡Porro de mi! ¡Haber llamado nombre al apellido o nombre de familia! Un millón de gracias, señor Fuentes: prometo a usted para cuando se arreglen nuestras góticas diferencias, ir a estudiar un poco de gramática y aún de urbanidad y lógica en su academia de taquigrafía, comercio, lenguas y otras muchas cosas. Juan de Villaseñor y Acuña.» (Diario de Madrid, viernes 23 de octubre de 1846, nº 1085, pág. 4.)

En DGBE 6:415 se menciona a Eustaquio [sic, por Eustasio] de Villaseñor y Acuña (autor de El emigrado francés), Eustasio de Villaseñor y Acuña (autor de Arte de callar y Derecho público de la Francia en materia de regencia) y Juan de Villaseñor y Acuña, autor de cuatro obras (relacionadas abajo). No aparece en EUI.

Sobre Vicente de Villaseñor y Acuña

«se cita y emplaza... a los que se conceptúen con derecho a la inmediación del patronato Real de legos fundado por don Miguel Gómez del Casal el día 13 de enero de 1791, ante el escribano de S. M. don Vicente Villaseñor y Acuña, y en el día posee don Manuel Gómez, vecino de esta corte.» (Diario de Madrid, jueves 27 de mayo de 1841, nº 2253, pág. 1.)

Sobre Eustasio de Villaseñor y Acuña

«El Emigrado francés, memorias que pueden servir para la historia de todas las revoluciones, traducido de aquel idioma por D. Eustasio de Villaseñor y Acuña, profesor de humanidades: un tomo en 16º marquilla. El Emigrado no es una novela, y menos que todo una ficción común e insustancial, propia lectura de gente ociosa y disipada...» (Diario de Avisos de Madrid, martes 26 de julio de 1831, nº 207, pág. 843.)

Bibliografía de Juan de Villaseñor y Acuña

1849 La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, meditada según los cuatro evangelistas. Obra escrita en italiano por el presbítero Luis Marchetti. La da a luz en este idioma don Juan de Villaseñor y Acuña. Madrid 1849. DGBE 3:429

1854 La tríplice corona de la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, tejida de sus principales grandezas de excelencia. Obra escrita en idioma francés por el P. Francisco Peire, de la Compañía de Jesús, y traducida en castellano por don Juan de Villaseñor y Acuña, director de la Biblioteca Religiosa. Madrid 1854-1855. Cuatro tomos en 8º. DGBE 5:373

1855 La Biblia de las familias católicas, dispuesta para uso de los simples fieles (...) por don Juan de Villaseñor y Acuña, director de la Biblioteca Religiosa. Madrid 1855, Imp. de los Sres. Viuda de Palacios e hijos. Dos tomos: XII-628 y 532 págs. DGBE 1:221

Flores a María, o sea el mes de Mayo, consagrado a la soberana reina de los cielos. Seguido de varias y devotas oraciones, traducido del francés por don Juan de Villaseñor y Acuña. Madrid 1855, 8º, 142 págs. DGBE 3:145-146

Relacionado con Juan de Villaseñor y Acuña en el Proyecto Filosofía en español

1844-1853 La Censura. Revista mensual.

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