Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía
 
Mendoza, Argentina 1949

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Jorge H. Attwell de Veyga, ¿Queda suficientemente definido lo bello diciendo que es esplendor de forma? | Mendoza 1949

Jorge H. Attwell de Veyga

¿Queda suficientemente definido lo bello diciendo que es esplendor de forma?

Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofía (Mendoza 1949), Universidad Nacional de Cuyo, Buenos Aires 1950, tomo III, págs. 1421-1431.
(Sesiones: VII. Estética.)

El factor objetivo del fenómeno estético, o sea la peculiar excelencia que posee el objeto bello (o estéticamente valioso) en virtud de la cual es apto para suscitar en todo espectador normal el gozo de la contemplación, parece suficientemente definido con la fórmula, ya clásica, de splendor formae. La secular expresión splendor formae condensa en dos palabras de profunda significación el zumo del pensamiento aristotélico-tomista, y ha sido reacuñada y remozada por los neoescolásticos, con tal fortuna que, lejos de ser mirada con resistencia o recelo en otros campos del pensamiento actual, tiende a incorporarse al patrimonio común de todos los cultores de la estética. Eso sí, con tal de que no se tome la palabra forma en el sentido vulgar y superficial, sino en el rigurosamente metafísico, esto es, como principio intrínseco, determinante y perfectivo de los entes. Así considerada, sabido es que la forma entra en composición metafísica con la materia, como acto que completa a la potencia. Mas he aquí que empleamos el mismo término para designar tanto a la "forma substancial", necesariamente unida a la materia prima, como a la "forma accidental", contingentemente unida: esta sinonimia pide ya una primera aclaración de la fórmula splendor formae, pues cabe preguntar si el esplendor de que hablamos es un atributo de la forma substancial, de la accidental, o de ambas. Por otra parte, la consideración de que la forma substancial es siempre una, sólo una, como que se identifica con la esencia o naturaleza de cada substancia, mientras que las formas accidentales son múltiples, variables, móviles, ya separables o inseparables de la primera forma, impone una segunda aclaración: la excelencia o brillo de forma en virtud del cual un objeto es bello, ¿es atributo de la totalidad de sus formalidades, o sólo de alguna?...

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Mendoza, Argentina 1949
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