Facundo Goñi
 
Informes diplomáticos inéditos

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Facundo Goñi

[ Despacho fechado en Guatemala el 31 de julio de 1856 ]

[ Tras su infructuosa guerra en Nicaragua, el cólera ya ha provocado en Costa Rica siete mil muertos, mientras ya es declarada la hostilidad contra los filibusteros de William Walker en todos los estados de Centro América. ]

 
Legación de España en Costa-Rica y Nicaragua

Nº 34

Exmo señor:

Muy señor mío: La situación de Centro-América desde la fecha de mi anterior despacho nº 29, no ha experimentado alteraciones notables, procuraré sin embargo reseñar los sucesos de alguna entidad ocurridos durante el mes que termina, así los peculiares a cada Estado, como los comunes a todos ellos, y relativos a la crisis que atraviesa.

Guatemala continua exenta de perturbaciones interiores. Lo que preocupa, casi exclusivamente a su Gobierno, aparte de los sucesos del exterior, son los ahogos crónicos del tesoro y no ciertamente por falta de riquezas en el país sino por que los ingresos están reducidos al rendimiento de las aduanas y de alguna imposición parcial e inderecha, careciendo de un sistema tributario que ningún Gobierno se atreve a establecer por no herir, con esta novedad a las clases que debieran ser contribuyentes. Esta constante penuria se revela en todas las esferas de la administración pública, y así como influye en la conducta apática seguida respecto a Nicaragua, así se deja sentir en la falta de impulso de que adolecen las obras públicas y las mejoras materiales y morales. Por lo demás Guatemala disfruta de completa paz, y no ocurre en la República novedad alguna notable.

El día 22 del mes que termina llegó a esta capital el Sr. Vizconde de Botmiliau, cónsul que era de Francia en Elseneur, y que ha sido nombrado por su Gobierno para desempeñar interinamente el Consulado General de Francia en Guatemala. M. Botmiliau ha entrado el día 29 en el ejercicio de sus funciones, reemplazando a M. Melliner que las había desempeñado con igual carácter y que fue trasladado a Sevilla hace tres meses.

La protección de los súbditos españoles en este país encomendada a los Agentes Franceses, y que M. Melliner dispuso con discreción e inteligencia, espero seguirá siendo sostenida en el mismo espíritu por M. Botmiliau con quien he conferenciado privadamente sobre el particular.

El Estado de Honduras disfruta de paz interior desde el mes de Noviembre en que terminó su lucha con Guatemala y ascendió a la Presidencia el General Don Santos Guardiola, según informé oportunamente. Por lo demás, Honduras continúa viviendo siempre en su obscuridad y empobrecimiento y en un estado de atraso social fabuloso.

El Salvador no ha experimentado novedad en el último mes. El único suceso que merezca mencionarse es haber vuelto el 19 de Julio a ejercer su cargo el Presidente Don Rafael Campo, cesando en sus funciones interinas el Vice Presidente Don L. Dueñas que, como manifesté a V. E. en 31 de Mayo, había tomado el mando para resolver las dificultades que el partido demócrata suscitaba personalmente a Campo con motivo de los sucesos de Nicaragua. Estas dificultades parece hallarse aplacadas y lo comprueba una proclama que aparece en el adjunto número de la Gaceta de aquel Estado.

Costa-Rica tiene absorbida su vitalidad y sus recursos en defenderse del Cólera que la aflige y que sus tropas importaron de Nicaragua después de una campaña noble aunque infructuosa. Según las noticias recibidas que alcanzan a 1º de Julio ascendían en aquella fecha a siete mil los muertos por la epidemia, número sobrado considerable para la escasa población de la República y en el cual se cuenta el Vice Presidente de la misma Don Francisco Oreamuno. Esta calamidad después de las perdidas sufridas en el guerra, y de las materiales que son su consecuencia ha excitado en Costa Rica el descontento público contra el Presidente Don Juan Rafael Mora, a quien el pueblo, que necesita siempre personificar en alguien las causas de su males, culpa de los infortunios que está sufriendo por haberlo empeñado en la guerra contra los filibusteros.

Aprovechando el estado de los ánimos, algunos individuos dirigidos por el Ex Presidente Don José María Castro formaron hace poco más de un mes una conspiración contra el actual Presidente; pero este ha logrado descubrirla, desterrando a sus autores. Sin embargo el estado actual de las cosas en aquella República no ofrece absoluta seguridad y confianza.

Pasando ya de la situación peculiar de cada Estado a la general con ocasión de los sucesos de Nicaragua observaré a V. E. que todos ellos se encuentran ya en declarada hostilidad contra los filibusteros, hostilidad que constituye hoy ya la exclusiva preocupación de su política exterior: y sin embargo los filibusteros se mantienen y apenas parece hallarse en guerra cuatro Estados; tal es la indecisión y la falta de energía con que estos pueblos se defienden. Costa-Rica se halla hoy postrado y enfermo; Honduras es impotente por su pobreza y atraso social; El Salvador se muestra vacilante a cada paso por efecto de las pequeñas rivalidades interiores; y Guatemala solo se mueve con indolencia y perezosamente.

Contrayéndome a la situación de Nicaragua, los sucesos ocurridos durante el mes son escasos. Después de la fuga del Presidente Provisorio D. Patricio Rivas y de su separación de Walker de quien había sido dócil instrumento por espacio de ocho meses, han permanecido Walker en Granada y Rivas en León. El primero expidió en 20 de Junio un decreto considerando destituido de la Presidencia a Don Patricio Rivas, y nombrando interinamente para aquel puesto a Don Fermín Pérez. Rivas a su vez publicó otro seis días después declarando traidor al llamado General William Walker. Ambos documentos aparecen en el adjunto impreso que remito a V. E.

Colocados en esta posición han continuado cada uno en su puesto sin haberse dado combate hasta la fecha, si se exceptúa un ligero choque provocado en las calles de León el día 12 por cien filibusteros de caballería que penetraron en la ciudad. Las fuerzas de Walker no aumentan notablemente, pues aunque recibe refuerzos, sufre incesantes bajas en sus filas tanto a causa de la epidemia reinante, como por efecto de las deserciones constantes que experimenta motivadas por el malestar y la dañosa influencia del clima. Las fuerzas de D. Patricio Rivas que ha sido ya reconocido por los otros Estados a pesar de las protestas de Don José María Estrada, constan de seiscientos nicaragüenses, un número próximamente igual de guatemaltecos, ochocientos salvadoreños y cuatrocientos de Honduras.

Tal es la situación de las cosas a la fecha presente, situación que no permite esperar próximamente ningún resultado decisivo, y cuyo rumbo futuro dependerá de las circunstancias. Continuaré informando a V. E. del curso de los sucesos.

Dios guarde a V. E. muchos años.
Guatemala 31 de julio de 1856.

Exmo Señor
B. L. M. de V. E. su atento y seguro servidor,
Facundo Goñi

Exmo Señor Primer Secretario de Estado.

 
[ Transcripción íntegra y literal del texto, actualizando la ortografía, realizada por Iván Vélez Cipriano
a la vista del original manuscrito conservado en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España,
Fondo Correspondencias, Nicaragua, 1854-1857, número 34. ]


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