Facundo Goñi
 
Informes diplomáticos inéditos

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Facundo Goñi

[ Despacho fechado en Guatemala el 31 de mayo de 1856 ]

[ Costa-Rica se retira en la guerra contra los norteamericanos asentados en Nicaragua, donde Walker queda reforzado, mientras merodean por la costa del Pacífico dos fragatas inglesas y una francesa. ]

 
Legación de España en Costa-Rica y Nicaragua

Nº 26

Exmo señor:

Muy señor mío: Siguiendo mis antecedentes, y de acuerdo con las ultimas indicaciones de V. E., paso a reseñar los sucesos más notables ocurridos en estos Estados desde la fecha de mi anterior Despacho numero 22.

La guerra entre la República de Costa-Rica y el Gobierno que manda de hecho en Nicaragua, se halla suspendida a esta fecha. Después del combate de Rivas ocurrido el 11 de Abril, y de que informé a V. E. en mi citado Despacho; cuando el General Mora Presidente de Costa-Rica hacía aprestos para atacar a Walker en Granada, esta cuyas fuerzas se hallaban diezmadas por consecuencia de los quebrantos sufridos en tan sangrienta jornada, recibió un refuerzo de quinientos hombres aproximadamente, los cuales parece salieron de Nueva Orleans ya armados y organizados a las ordenes del titulado General Hornsby, antiguo compañero de Walker en su carrera aventurera, y hoy su Teniente en Nicaragua. Dicho refuerzo, al paso que reanimó el espíritu de los secuaces de Walker, introdujo el desaliento en el ejército costarricense, cuyas filas por una coincidencia extraña se sintieron al mismo tiempo invadidas por el cólera, enfermedad que hace cerca de un año parece haberse estacionado en las márgenes del lago de Nicaragua. En presencia de tan inesperadas contrariedades, el Presidente de Costa-Rica que contaba ya dos meses de campaña para un ejército compuesto de hombres arrancados a la agricultura al comercio a las oficinas y hasta a los Tribunales, dispuso replegarse a su territorio como lo verificó el día 26 de Abril. Al emprender el movimiento de retirada dirigió a sus tropas la proclama que aparece en el adjunto numero de la Gaceta de El Salvador, impreso que acompaño por contener los documentos relativos a los principales sucesos del último periodo.

Debo añadir, como un hecho particular, que poco después de la acción de Rivas, el Ministro de los Estados-Unidos en Nicaragua, Mr. Wheeler, dirigió al Presidente de Costa-Rica una Nota amenazadora exigiéndole satisfacciones a nombre del Gobierno de la Unión por haber sido muertos a manos de las tropas costarricenses algunos ciudadanos norte-americanos establecidos en la Virgen, población situada a la orilla del lago, y en la vía de transito entre los dos mares. Mr. Wheeler que fue acreditado como Ministro Presidente en Nicaragua en Abril del año pasado, se encuentra hoy desconocido en su carácter por el Gobierno de Walker en represalia de no haber sido admitido en Washington Mr. French, como Enviado Extraordinario de Nicaragua. A pesar de eso, Mr. Wheeler que no ha sido revocado por Franklin Pierce, continua residiendo en Granada y prestando los más eficaces servicios a la gente de Walker. En cuanto a la nota referida tengo el honor de acompañarla a V. E., siquiera no sea probable que produzca serios resultados para el Gobierno de Costa-Rica.

Retiradas a su territorio las fuerzas costarricenses, volvió Walker de Rivas, La Virgen, San Juan del Sur y demás puntos abandonados. Las perdidas de Costa-Rica en esta campaña se calculan en mil y doscientos hombres, comprendidos los muertos por la acción del cólera. Walker las ha sufrido proporcionalmente en sus filas, de tal manera que a pesar de haber recibido últimamente refuerzos considerables no excede hoy del que contaba hace dos meses.

En lo que ha ganado Walker durante la campaña ha sido en haber estrechado su unión con el partido demócrata de Nicaragua, porque interesado en la defensa de su territorio, consideró a Costa-Rica como enemigo común. Por eso el partido demócrata de Nicaragua proclama hoy a Walker como el más ilustre hijo adoptivo de su suelo. Por eso en las elecciones que deben verificarse pronto para Presidente, cuyo puesto ocupa hoy nominalmente D. Patricio Rivas, consiente Walker en que sea elegido el mismo si otro natural del país; sacrificio en verdad bien poco importante para quien tiene la fuerza, y puede disponer a toda hora de la suerte de la República.

Mientras sucedía lo que dejo referido entre Nicaragua y Costa-Rica los Estados de Honduras, El Salvador y Guatemala terminaban tardía y estérilmente su trabajosa negociación para enviar una expedición combinada en auxilio de Costa-Rica. Guatemala como la más distante del teatro de la guerra se anticipó a hacer salir de esta capital el día 5 de Mayo una fuerza de ochocientos hombres con dirección al Salvador, en donde deberían unírseles las de este Estado y de Honduras. El Presidente Carrera publicó con este motivo una proclama de que acompaño un ejemplar, dando cuenta a la República de esta determinación.

Como puede observarse, el día en que salía de Guatemala dicha expedición con objeto de auxiliar al ejército de Costa-Rica, este se hallaba ya en sus hogares, cosa por otra parte que presentía toda persona sensata, puesto que el esfuerzo de Costa-Rica por sus peculiares condiciones no podía nunca prolongarse mucho. Pero ha habido más: la expedición de Guatemala que llegó a El Salvador a mediados de Mayo ni siquiera ha recibido hasta la fecha la incorporación de fuerzas prometidas por los otros Estados: cuyos Gobiernos han paralizado sus aprestos, ya por que se hubiesen sustraído en vista de la retirada de Costa-Rica ya porque se hubiesen dejado influir por algunos demócratas de El Salvador enemigos siempre del Gobierno de Carrera, y que temen la preponderancia de éste a vueltas de la contienda. Tales dificultades han hecho que el Presidente de El Salvador, D. Rafael Campo dejara el puesto, delegándolo interinamente al Vice-Presidente D. Francisco Dueñas según pude ver V. E. en la Gaceta atrás citada. Por consecuencia de todo, la expedición de Guatemala se limitará a estacionarse en las fronteras de Honduras y Nicaragua donde permanecerá en expectación mientras se negocia de nuevo por estos Gobiernos y probablemente con resultados tan estériles como hasta aquí.

De lo expuesto parece deducirse que merced a las disidencias que ha dejado entre estos Estados un largo periodo de guerras, y a sus resentimientos y desconfianzas latentes, merced también en parte a la lentitud de las comunicaciones entre sus Gobiernos y a la dificultad de los medios de transporte, se deja pasar un tiempo precioso en medio del desconcierto; y Walker consigue perpetuarse utilizando sus disensiones y batiendo en detalle a sus tropas. Así, Costa-Rica ha quedado quebrantado con sus últimas pérdidas, y su ejército que con poco auxilio pero oportuno, hubiera podido lanzar a los aventureros, se halla hoy fuera de combate para mucho tiempo. Los demás Estados o permanecen inactivos, o como Guatemala gastan sus recursos en esfuerzos aislados e infecundos. Entretanto ha llegado la estación de las lluvias que impide toda operación militar considerable hasta el mes de Octubre, época en la cual pudieran haberse hecho absolutamente invencibles los enemigos.

Y en medio de todo, parece pesar un fatalismo inexorable sobre estos Gobiernos, los cuales resignados estoicamente con su inacción y desconcierto, se limitan a implorar protección de las potencias de Europa, y a aguardarla de un mes a otro, por mas que ninguna noticia ni otro síntoma aliente hasta ahora sus esperanzas.

A este ultimo propósito creo deber participar a V. E. que por consecuencia de los sucesos de Nicaragua se encuentran en las costas de Centro-América dos fragatas inglesas de la Estación naval del Pacífico y procedentes del Callao de nominadas Habannah y President, cuyo objeto es proteger los intereses y súbditos británicos. Con el mismo designio ha recorrido dichas costas la fragata francesa Enbouscade procedente de California. Respecto a las costas del Atlántico no se tienen noticias positivas para que pueda comunicarlas a V. E.

En vista de cuanto antecede, V. E. sabrá apreciar debidamente la situación actual de estos Estados. Su porvenir se presenta muy sombrío, si solo han de contar con sus propias fuerzas para defenderse del enemigo que los ataca, y que crece sin interrupción. Y lo que los destruirá, en la hipótesis indicada, no es tanto la debilidad de sus recursos, como su desconcierto y sus divisiones recíprocas. Y la verdad es que el espectáculo que presentan es poco favorable para estimular a las potencias de Europa a mirar por la conservación de su independencia ni aun considerando que estas Repúblicas por su posición geográfica podrían acrecer inmensamente en el porvenir del poderío de la Nación que aspira a asimilárselas. A esto se añade por lo que respecta a una resolución de Europa sobre estos países, la circunstancia de haberse avivado recientemente las cuestiones que hace doce años surgieron entre Inglaterra y los Estados-Unidos sobre su preponderancia respectiva en estas regiones, cuestiones a las que se pretendió en vano poner termino por medio de Tratado Clayton-Bulwer celebrado en Washington en 19 de Abril de 1850, y cuya copia acompaño por si fuere oportuna. Como en su articulo 1º se estipuló que ninguna de las dos potencias «podría ocupar, fortificar, colonizar, adquirir o ejercer dominio alguno sobre Costa-Rica, la costa de Mosquitos o parte alguna de Centro-América», existe hoy la divergencia entre los Estados-Unidos y la Inglaterra, la cual se ve reconvenida por aquellos 1º porque conserva su protectorado sobre el territorio de Mosquitia, 2º porque posee las Islas de Boatan, Bonaca y otras situadas en la bahía de Honduras y pertenecientes a este Estado; conocidas con el nombre de Islas de la bahía, 3º porque mantiene como en propiedad el establecimiento de Belize, cuyo territorio le fue concedido solo en usufructo por los Reyes de España en virtud de los tratados celebrados con la Gran Bretaña en 1783 (articulo 6º) y en 1786; y porque además habiéndosele concedido aquel derecho sobre el terreno limitado por los ríos Valiz y Hondo, ha aumentado después su extensión desmesuradamente, y 4º porque en consecuencia de todo, no abandonando dichas posesiones, falta al cumplimiento de lo estipulado en 1850. Semejante divergencia, que me he permitido mencionar por medio de una digresión quizás inoportuna, parece constituir una dificultad previa para que la Inglaterra señaladamente entre las potencias occidentales de Europa, pueda obrar con desembarazo en la cuestión del mantenimiento de las Repúblicas centro-americanas.

Como quiera, y concretándome a dibujar la fisonomía de estos Estados a medida que se desarrolla el peligro, la elevada ilustración de V.E. juzgará lo que se a conveniente y acertado.

Dios guarde a V. E. muchos años.
Guatemala 31 de mayo de 1856.

Exmo Señor
B. L. M. de V. E. su atento y seguro servidor,
Facundo Goñi

Exmo. Sr Primer Secretario de Estado.

* * *

Tomo 5º · Cojutepeque, Jueves 22 de Mayo de 1856 · Núm. 49
Gaceta del Gobierno del Salvador en la América Central
Depósito del mando supremo

El Señor Presidente Dn. Rafael Campo teniendo que atender a varios negocios particulares de que no podía prescindir sin grave perjuicio, acordó el 12 del que rige depositar el mando en el Sr. Vice-Presidente Lic. Dn. Francisco Dueñas, quien entró a hacerse cargo del Gobierno el día 16 del corriente, hallándose en la mejor disposición para promover todo lo que conduzca al pronto y buen desenlace de la situación en que se encuentra el Estado. (Pág. 1)

Jefes y oficiales del Ejército y compañeros de armas

Vuestro Presidente, vuestro General en Jefe, ha querido reuniros en derredor suyo para manifestaros su satisfacción por la noble conducta que habéis observado desde el principio de la campaña hasta este día.

Antes de lanzarme en la empresa que he acometido en obsequio de la independencia Centro-americana, tenia fe en vuestro valor, en vuestra abnegación, en vuestro sufrimiento, en vuestra disciplina; pero vuestro comportamiento ha excedido a mis esperanzas.- Habéis llevado estas cualidades hasta el heroísmo.

No es solo admiración el sentimiento que me inspiráis, es también afecto y ternura.- Habéis hecho mas que vuestro deber. Solo por exceso de bravura es que Costa-Rica ha perdido en los campos de batalla de Santa Rosa y de Rivas tan distinguidos defensores de su libertad, flor y esperanza de la patria.

Puedo dar testimonio, porque en la gloriosa jornada del 11, he visto morir a algunos de vuestros hermanos, y el dolor que sentí solo pudo ser compensado por el orgullo de tener a mi lado a los únicos campeones armados en defensa de Centro-América. He derramado lágrimas de pesar y de entusiasmo.

Si antes amaba a mi país como hijo, hoy merced a vuestras hazañas, me enorgullezco de ser su Jefe.

Gracias, Jefes y Oficiales del Ejército, porque con los triunfos de Santa Rosa, de Rivas y de Sarapiquì, habéis dotado a Costa –Rica con la página mas brillante de sus anales. Gracias, porque la gloria con que habéis cubierto vuestro nombre, no la habéis adquirido en una lucha fratricida, sino que la habéis conquistado solos en una guerra santa contra los invasores de la América Central.-Gracias, porque habéis dado un ejemplo y una lección a nuestros adversarios: un ejemplo, lanzándoos, sin esperar auxilio, a la defensa de los derechos Centro-americanos: una lección, probando a los filibusteros de Walker que en los combates de catorce minutos como en Santa Rosa, lo mismo que en los de veinte horas como en Rivas, las emboscadas de revolver y del rifle no resisten al empuje de las bayonetas Costaricenses.

Jefes y Oficiales: derrota de los filibusteros en cuantos encuentros hemos tenido, ocupación de San Juan y de Rivas, posesión de la línea de tránsito, tales son los resultados de nuestra corta campaña.- A pesar de mil obstáculos y aun de peligros independientes del cálculo humano, hemos hecho por ahora lo bastante para el honor de nuestro nombre, para la gloria del Ejército, para el interés de la República.- No hay deshonor en cejar ante la influencia de un clima insalubre.- Podemos retirarnos hacia nuestro territorio son serenidad y erguida la cabeza, dejando escarmentado y a distancia a un enemigo exhausto, sin prestigio, sin recursos, mejor preparado para la fuga que para la resistencia..-Si continúan siendo formales los pactos ajustados con Guatemala, San Salvador y Honduras, bien pueden nuestros aliados acometer la fácil tarea de acabar con los bandidos que profanan todavía una parte del territorio Nicaragüense.

Compañeros de armas: os reitero la expresión de mi gratitud y de mi afecto.- Habéis sufrido con igual calor la inacción del campamento y los peligros del campo de batalla. Tan intrépidos bajo el fuego enemigo, como sufridos ante las privaciones de la campaña en un país extraño y asolado por la guerra, regresad a nuestras fronteras, seguros de que la patria y yo reconoceremos vuestros servicios y con la confianza de haber dejado bien puesto el nombre de nuestro país, y asegurados los intereses de la República.

Juan R. Mora
Rivas, Abril 25 de 1856.

 
[ Transcripción íntegra y literal del texto, actualizando la ortografía, realizada por Iván Vélez Cipriano
a la vista del original manuscrito conservado en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España,
Fondo Correspondencias, Nicaragua, 1854-1857, número 26. ]


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