El pensamiento filosófico de José Martí, La Habana 1946Ángel César Pinto Albiol

José Martí   Juan Gualberto Gómez   Patriotismo   El Negro   Falsa conspiración Imprima esta página Avise a un amigo de esta página

 
Ángel César Pinto Albiol, El pensamiento filosófico de José Martí y la revolución cubana, La Habana 1946

Ángel César Pinto Albiol

El pensamiento filosófico de José Martí y la revolución cubana, y otros ensayos

El pensamiento filosófico de José Martí
Editorial Jaidy, La Habana 1946, páginas 1-66.

El domingo cuatro de Mayo del próximo pasado año de 1941, con el titulo «Martí y la Dialéctica», apareció en el magazíne de Hoy un trabajo firmado por el Dr. Julio Le Riverend. Una nota muy encomiástica del Director del magazine, completaba, pudiéramos decir, este trabajo, de suyo interesante tanto por el personaje histórico que se estudia en él, como por los méritos intelectuales de su autor.
Estando en franca oposición con algunos conceptos e ideas expuestas por el Dr. Le Riverend, a quien no conocía personalmente entonces, concebí o hice el propósito de dirigirle una carta señalándole ios errores que en mi opinión contenía su trabajo, de cuya carta remitiría una copia al Dr. Marinello y otra al señor Director del magazine de Hoy.
Mas, habiendo cambiado luego de parecer en lo que se refiere al envío de las cartas al Dr. Le Riverend y al Director del magazine, y no así en cuanto al Dr. Marinello, a esto limité mi propósito inicial, pensando que éste la acogería con esa franca cordialidad tan característica y habitual en él. Debo aclarar que ni esta carta ni otra que le dirigí después incluyéndole una copia de la que había enviado al Dr. José Antonio Portuondo sobre el mismo asunto me fué contestada, no sé si por el excesivo trabajo que pesa sobre el Dr. Marinello, o porque el contenido y sobre todo la insignificante personalidad del corresponsal, a su juicio, merecían semejante honor.
Pocos días después, me fué presentado por un amigo común el Dr. Le Riverend, y aprovechando la oportunidad que me ofrecía la presentación, le hablé de mi carta al Dr. Marinello en ocasión de su trabajo publicado en el magazine de Hoy, informándole al mismo tiempo que, si tuve la intención de escribirle a él y al Director del magazine cuando leí su trabajo, de ello había desistido después, atemorizado por la idea de aparecer ante sus ojos como un sacrilego, ya que estábamos en franca discrepancia en cuanto al valor y la significación social del personaje histórico estudiados por él en su trabajo, tan desprovisto de todo sentido crítico.
Habiéndome expresado su interés por conocer mi carta al Dr. Marinello el Dr. Le Riverend, prometí enviarle una copia de ella a Oriente, en donde temporalmente residía, lo cual hice al instante, incluyéndole además una copia de la carta que días antes le había dirigido al Dr. José A. Portuondo, de quien había leído un trabajo sobre el mismo asunto, y con quien tampoco estaba yo muy de acuerdo. Este último, acaso estimando como el Dr. Marinello que la cosa «no tenía importancia», dio como éste «gentilmente» la callada por toda contestación.
Más consecuente y tolerante con los «valores no consagrados» el Dr. Le Riverend que los Dres. Marinello y Portuondo, ha tenido la amabilidad de responderme en un extenso y enjundioso alegato, en el que, como es natural, no sólo se propone defender la tesis sostenida por él en su trabajo refutado por mí, sino que también destruir los argumentos esgrimidos por mí contra su propio trabajo.
La gratitud que para el Dr. Le Riverend me impone esta circunstancia, los diversos aspectos del mismo problema que él toca a lo largo de su refutación, las contradicciones en que él incurre y el deseo que me anima de fijar bien claramente mi posición frente a un hecho histórico muy mal estudiado y explicado hasta hoy, me obligan a esta contrarréplica.
En este libro he recogido todas las cartas enviadas por mí a los Dres. Marinello, Portuondo y Le Riverend, así como la réplica de este último y mi contrarréplica. Para algunos «marti-marxistas», sé bien que mi trabajo será estimado como una profanación. Pero ¿pensarán lo mismo las generaciones que habrán de sucedernos en el tiempo, aquellas que habrán de enjuiciar en el futuro nuestra labor? Seguramente, no. Y puesto que en ellas tengo más fe que en la presente, a su fallo me someto tranquilo, confiado en mi completa absolución.

Facsímil del original impreso de esta parte en formato pdf
 


filosofia.org
Proyecto Filosofía en español
© 2009 filosofia.org
Ángel César Pinto Albiol
textos